Moscú aumenta la tensión y justifica el uso de un nuevo misil hipersónico contra Ucrania
El Kremlin ha defendido el reciente lanzamiento de su misil balístico hipersónico de última generación contra Ucrania, calificándolo como una respuesta necesaria a lo que describe como una ofensiva estratégica de Occidente para "aplastar a Rusia". Este incidente eleva las tensiones en un conflicto que sigue intensificándose a nivel global.
Según Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, el ataque con el nuevo misil fue "oportuno, demandado y efectivo". En declaraciones a la televisión estatal rusa, Peskov afirmó que el "Occidente Colectivo", liderado por Estados Unidos, está dispuesto a tomar cualquier medida para infligirle a Rusia una derrota estratégica.
El portavoz señaló que el ataque con el misil hipersónico fue una advertencia directa a las potencias occidentales, en línea con las declaraciones del presidente Vladímir Putin en septiembre. En esa ocasión, Putin había advertido que el suministro de misiles de largo alcance a Ucrania sería interpretado como una declaración de guerra por parte de Estados Unidos y la OTAN.
Peskov también acusó a los países occidentales de involucrarse directamente en el conflicto al proporcionar armamento avanzado y apoyo militar a Ucrania. Según él, "los propios ucranianos no podrían operar estos sistemas sin la participación de militares occidentales".
Asimismo, afirmó que los recientes ataques rusos, incluidos los realizados con el misil Oréshnik, son respuestas directas a la escalada provocada por Occidente, no iniciativas unilaterales de Moscú. "Cualquier acción consiguiente, como usted bien sabe, no es una escalada. Son pasos de respuesta a la escalada provocada por los occidentales", señaló.
La reciente promulgación de una nueva doctrina nuclear por parte de Putin, que permite respuestas atómicas a ataques convencionales, añade un elemento aún más alarmante al panorama. Según Peskov, esta política fue adoptada hace meses en preparación para el "nuevo nivel de antagonismo" con Occidente.
"Llegaron incluso a ignorar las advertencias de Putin y de ahí surgió la situación que exigía pasos decididos y declaraciones tan duras como la de nuestro presidente", aseguró.
Además, el Kremlin anunció la producción en serie de una nueva generación de misiles hipersónicos capaces de alcanzar las principales capitales europeas en cuestión de minutos, una medida que podría desencadenar una carrera armamentista en Europa.
Como parte de su estrategia militar, la Duma rusa aprobó un incremento del 25% en el presupuesto de defensa para 2024, lo que representará más del 6% del PIB del país. Este aumento se produce en un momento de crecientes tensiones y refuerza el compromiso de Rusia con su escalada militar en el conflicto.
En un tono aún más grave, Peskov advirtió sobre la posibilidad de que Ucrania desarrolle una "bomba sucia", un dispositivo de dispersión que tiene como objetivo diseminar materiales radioactivos en forma de polvo sobre una población o un lugar estratégico. El portavoz aseguró que "eso ya no es jugar con fuego, sino algo más".
Sin embargo, esta no es la primera vez que el kremlin envía estas acusaciones. En 2022, a pocos meses de iniciar la invasión, Moscú había señalado que kiev planeaba un ataque con una bomba sucia para defenderse, en ese entonces el Kremlin pidió apoyo internacional y del secretario general de la ONU, António Guterres, para "evitar ese crimen atroz".
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, rechazó tajantemente las acusaciones en aquel tiempo. "Si Rusia dice que Ucrania estaría preparando algo, eso solo significa una cosa: que Rusia ya ha preparado todo eso", había dicho el mandatario.
En medio de estas tensiones, Peskov hizo referencia al próximo cambio de liderazgo en Estados Unidos, acusando a la administración de Joe Biden de escalar deliberadamente el conflicto. Sin embargo, apeló a que la gestión entrante de Donald Trump ha expresado su intención de buscar una solución pacífica al conflicto. @mundiario


