Orbán promete seguridad a Putin: ¿puede ser detenido en la cumbre con Trump en Hungría?

La promesa del Gobierno magiar de garantizar la seguridad del mandatario ruso en suelo de la UE choca con la orden de detención internacional emitida por el Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra en Ucrania.
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, y Vladimir Putin, presidente de Rusia. / RR.SS
Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, y Vladimir Putin, presidente de Rusia. / RR.SS

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, ha asegurado al Kremlin que garantizará la seguridad del presidente ruso, Vladímir Putin, si finalmente viaja a Budapest para participar en la cumbre de paz con el presidente estadounidense Donald Trump, destinada a explorar una salida negociada a la guerra en Ucrania. La promesa de Orbán choca con la orden de arresto internacional emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) contra Putin por crímenes de guerra, en particular por la deportación forzosa de menores ucranianos desde zonas ocupadas.

El Gobierno húngaro, que anunció su retirada del Estatuto de Roma en abril —aunque el proceso no será efectivo hasta 2026—, mantiene formalmente la obligación de ejecutar las órdenes del TPI. Sin embargo, Budapest ha adelantado que no detendrá al mandatario ruso. “Recibiremos con agrado a Vladímir Putin. Nos aseguraremos de que lleve a cabo unas negociaciones exitosas y luego regrese a casa”, declaró el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó.

La llamada entre Putin y Orbán, confirmada por el Kremlin, sirvió para preparar los detalles de la posible cumbre tripartita con Trump. Según Moscú, fue iniciativa del propio Orbán, quien habría insistido en convertir Budapest en un punto neutral de diálogo entre las potencias enfrentadas. La reunión, que aún no tiene fecha definitiva, podría celebrarse “en dos semanas o un poco más tarde”, de acuerdo con el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

El encuentro plantea, sin embargo, serias dificultades logísticas para el Kremlin. Putin, que evita viajar fuera de Rusia desde la invasión de Ucrania por temor a una detención, tendría que cruzar el espacio aéreo de países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) para llegar a Hungría. Pese a ello, Orbán ha reiterado a la radio pública húngara que “Budapest es, en esencia, el único lugar de Europa donde hoy en día se podría celebrar una reunión de este tipo, principalmente porque Hungría es casi el único país favorable a la paz”.

El Kremlin intenta seducir otra vez a Trump

El primer ministro magiar, que gobierna desde hace 15 años y se enfrenta a un descenso en las encuestas ante el ascenso del opositor Péter Magyar, ve en esta cumbre una oportunidad política de alto valor simbólico. Presentarse como mediador entre dos potencias nucleares podría reforzar su imagen de estadista ante los comicios de 2026 y consolidar su papel como el líder europeo más próximo a Moscú.

Para Putin, la posible reunión representa una vía para ganar tiempo y proyectar una imagen de apertura diplomática, en un contexto en el que Rusia afronta sanciones internacionales y un estancamiento militar en Ucrania. Desde la conversación telefónica con Trump, el presidente ruso ha obtenido un beneficio inmediato: el líder estadounidense ha enfriado la posibilidad de enviar misiles Tomahawk a Kiev, alegando que “EE UU también los necesita”.

El Kremlin intenta seducir a Washington con ofertas de cooperación económica postbélica. Entre ellas, un ambicioso proyecto de infraestructura propuesto por el enviado especial de Putin, Kirill Dmitriev: la construcción de un túnel bajo el estrecho de Bering que uniría Rusia y EE UU, con un coste estimado de 65.000 millones de dólares. Según el propio Dmitriev, con la tecnología de Elon Musk el coste se reduciría a 8.000 millones. La idea, bautizada como “Túnel Putin-Trump”, busca reforzar la narrativa de reconciliación entre ambas potencias.

Putin podría pisar suelo de la UE

Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela. La portavoz de la Comisión Europea, Anitta Hipper, ha recordado que Putin y su ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, están sujetos a sanciones por parte de la UE, aunque no existe una prohibición de viaje como tal. Bruselas insiste en que “la cumbre aún no ha sido confirmada” y rehúsa especular sobre sus implicaciones legales.

En la práctica, Hungría se ha convertido en el único país de la Unión Europea dispuesto a ofrecer inmunidad diplomática a un líder buscado por la justicia internacional. Su apuesta por convertirse en mediadora entre Moscú y Washington podría darle un papel clave en el tablero de la paz, pero también agravar su aislamiento dentro del bloque comunitario.

Si la reunión en Budapest llega a materializarse, será la primera ocasión en más de tres años en que Putin abandone territorio ruso para entrevistarse con un presidente occidental. Un gesto que, bajo la protección de Orbán, podría marcar el inicio de un nuevo capítulo en las negociaciones por el fin de la guerra en Ucrania —o consolidar, paradójicamente, la división política en Europa sobre cómo lidiar con Moscú. @mundiario

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