La Flotilla Global Sumud emprende otra travesía con la esperanza de romper el bloqueo en Gaza
La Global Sumud Flotilla, también conocida como Flotilla de la Libertad, zarpó este domingo desde Barcelona con alrededor de 200 personas a bordo de 30 embarcaciones y un objetivo claro: intentar llegar a Gaza transportando ayuda humanitaria y visibilizar la situación en el enclave palestino gracias al bloqueo israelí. A lo largo del trayecto está previsto que se sumen más barcos en Túnez e Italia, lo que elevaría el número total a cerca de 70 embarcaciones y más de 500 participantes, configurando lo que sus promotores denominan “la mayor flotilla de la historia”.
La magnitud de esta misión se refleja no solo en el número de participantes, sino también en su carácter internacional. Activistas, políticos, artistas y comunicadores de 44 países distintos integran las tripulaciones, en barcos de tamaños diversos que van desde pequeñas embarcaciones para cinco personas hasta naves con capacidad para 25. La organización dispuso además que las tripulaciones se agrupen por idioma, con el fin de facilitar la convivencia durante un viaje que podría extenderse entre 15 y 20 días.
Entre las personalidades más destacadas se encuentran la activista sueca Greta Thunberg, la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau, el actor irlandés Liam Cunningham, reconocido por su papel en 'Juego de Tronos', y el activista brasileño Thiago Ávila. Este último ya había participado en una expedición similar en junio pasado, que terminó interceptada por el ejército israelí en aguas internacionales. También figuran diputados de Argentina y Brasil, así como representantes de partidos de izquierda en Cataluña y Baleares.
La flotilla transporta alimentos, agua y medicamentos en un momento en el que la ONU y distintas organizaciones alertan sobre niveles de hambruna en Gaza. Según datos del Ministerio de Salud gazatí, más de 63.000 personas han muerto en la guerra y al menos 332 palestinos, entre ellos 124 niños, han fallecido por malnutrición. En este contexto, los activistas exigen la apertura de un corredor marítimo que permita la entrada constante de ayuda humanitaria.
Las declaraciones de los participantes reflejan el carácter político y simbólico de la misión. “Cada barco es un grito de dignidad”, afirmó el actor español Eduard Fernández, mientras que el portavoz de la flotilla, Saïf Abukeshek, subrayó que esperan incorporar hasta 70 barcos si no sufren sabotajes. El mensaje común es la necesidad de romper con un aislamiento que, según los organizadores, constituye una violación del derecho internacional humanitario.
El apoyo de algunos gobiernos europeos ha sido visible. El ministro de Exteriores de España, José Manuel Albares, aseguró que brindará “toda la protección necesaria” a los tripulantes españoles, recordando que su gobierno ha insistido en permitir el libre acceso de trabajadores humanitarios a Gaza. En Portugal, en cambio, el canciller Paulo Rangel señaló que los participantes portugueses solo contarán con la protección consular básica, quien aclaró que la inmunidad parlamentaria de algunos de ellos no implica cobertura diplomática en este tipo de misiones.
Los antecedentes, sin embargo, generan dudas sobre el desenlace. En ocasiones anteriores, la marina israelí ha interceptado flotillas similares, requisando la ayuda y deteniendo temporalmente a los tripulantes. El caso más recordado sigue siendo la flotilla La Libertad, cuyos barcos fueron abordados y desmantelados, en medio de acusaciones de violación de aguas internacionales.
Los organizadores de la actual expedición son conscientes de esos riesgos, pero aseguran que la determinación es mayor que el temor. “No sabemos qué va a pasar, pero tenemos claro que volveremos a organizarnos”, declararon al partir de Barcelona, mientras voluntarios cargaban víveres y medicinas en las embarcaciones. El carácter reiterado de estas iniciativas muestra la persistencia de una sociedad civil internacional que busca incidir en un conflicto estancado.
El viaje hacia Gaza no será inmediato. Está previsto que los barcos lleguen primero a Túnez, el 4 de septiembre, para luego sumar nuevas embarcaciones en las costas italianas. Si la logística avanza según lo planeado, la flotilla podría superar las 70 naves en mar abierto antes de acercarse a Gaza. Lo que aún se desconoce es si lograrán alcanzar su destino o si, como en anteriores ocasiones, serán interceptados antes de tocar las costas del enclave palestino.
Más allá de su desenlace, la salida desde Barcelona marca un punto de inflexión en la dimensión de estas iniciativas. Por número de barcos, participantes y respaldo social, esta expedición se convierte en la más ambiciosa organizada desde 2008. Sus promotores destacan que, aunque el desenlace es incierto, lo esencial es mantener el foco internacional sobre Gaza y reclamar un corredor humanitario permanente en una crisis que, según organismos internacionales, se acerca a niveles catastróficos.@mundiario

