La hambruna en Gaza deja ya 281 fallecidos con ocho nuevas muertes en un solo día

Desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023, las autoridades de Gaza han contabilizado 281 muertes por hambre, de las cuales 114 corresponden a menores.
Un grupo de personas suplica por comida en Gaza. / Unicef
Un grupo de personas suplica por comida en Gaza. / Unicef

La Franja de Gaza ha vivido en las últimas 24 horas un nuevo incremento de muertes por hambre, en medio del bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria impuesto por Israel. El Ministerio de Sanidad gazatí, bajo control de Hamás, ha informado este sábado de que ocho personas han fallecido por inanición, entre ellas dos bebés. Una de las víctimas es una niña de cinco meses con parálisis cerebral, que murió al no poder ser amamantada por su madre, quien también padece desnutrición.

Desde el inicio de la ofensiva israelí en octubre de 2023, las autoridades de Gaza han contabilizado 281 muertes por hambre, de las cuales 114 corresponden a menores. Lo más alarmante es la aceleración del número de víctimas: 216 fallecimientos se han registrado solo desde julio de 2025, lo que refleja un deterioro vertiginoso de la crisis alimentaria.

La ONU acusa a Israel de provocar la hambruna

El viernes, Naciones Unidas declaró oficialmente la hambruna en Ciudad de Gaza y otras zonas del enclave palestino. La decisión se tomó tras la publicación del informe de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria en Fases (CIF), el sistema internacional que mide el nivel de seguridad alimentaria en el mundo y que confirmó sobre el terreno la existencia de una crisis de hambruna.

Las imágenes de este sábado, con decenas de palestinos cargando sacos de harina de un convoy humanitario en Beit Lahiya (norte de Gaza), evidencian tanto la urgencia como las limitaciones de la ayuda que logra entrar al enclave.

 

Distintas agencias de la ONU han señalado directamente a Israel como responsable de la catástrofe. El secretario general de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA), Philippe Lazzarini, acusó a Tel Aviv de “mentir sobre la hambruna que ha creado en Gaza” y aseguró que la solución está “al alcance de la mano”. Según Lazzarini, “nuestros almacenes en Jordania y Egipto están llenos. Tenemos bastante comida, medicinas y suministros higiénicos para llenar 6.000 camiones. El Estado de Israel nos tiene que dejar repartir ayuda en Gaza”.

En una declaración aún más dura, el jefe de la acción humanitaria de la ONU, Tom Fletcher, afirmó que “esta es una hambruna abiertamente provocada por algunos líderes israelíes como arma de guerra”. Fletcher advirtió que la tragedia no afecta solo a Gaza, sino al conjunto de la humanidad: “La hambruna de Gaza es la hambruna del mundo. Una hambruna que nos pregunta: ‘¿qué hiciste tú?’ y que nos debe perseguir a todos”. Su mensaje final fue una súplica: “Basta. Por el bien de la humanidad. Déjennos entrar”.

El Ministerio de Sanidad de Gaza ha agradecido la decisión de la ONU de reconocer la hambruna, aunque ha reprochado que la declaración llegara “tarde”. En un comunicado, los responsables sanitarios palestinos denunciaron que “la inanición provocada es un elemento más del genocidio, que también incluye la destrucción sistemática del sistema de salud”. Según las autoridades gazatíes, “cientos de muertes se podrían haber evitado, y las vidas de miles más están en juego”.

Un punto de inflexión político y moral

La declaración de la ONU supone un punto de inflexión en el conflicto, ya que la hambruna, considerada un crimen de guerra en el derecho internacional, coloca bajo mayor presión al Gobierno israelí. El bloqueo a la entrada de ayuda humanitaria no solo está agravando la crisis sanitaria y alimentaria en Gaza, sino que también está generando crecientes críticas dentro y fuera de Oriente Medio.

La comunidad internacional, advierten analistas, se enfrenta ahora a un dilema: cómo responder ante lo que la ONU describe como una hambruna inducida por decisiones políticas. El hambre, convertido en un arma de guerra, sitúa el conflicto palestino-israelí en una dimensión que trasciende lo regional y plantea un desafío moral a escala global. @mundiario

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