Ciudad de Gaza, declarada “zona de combate peligrosa”: Israel presiona antes de la invasión

El Gobierno de Netanyahu suspende las “pausas humanitarias” que se fijaron en el enclave en medio de la indignación por la hambruna, y avanza en el plan de ocupación total del principal núcleo urbano de la Franja.
Gazatíes buscan personas entre los escombros tras un ataque de Israel. / @antonioguterres.
Gazatíes buscan personas entre los escombros tras un ataque de Israel. / @antonioguterres.

La guerra en Gaza ha entrado en una nueva e incierta fase tras el anuncio del ejército israelí de designar Ciudad de Gaza como “zona peligrosa de combate”, lo que marca un paso decisivo hacia la invasión total del núcleo urbano más poblado de la Franja. Esta decisión, que implica la suspensión de las denominadas “pausas humanitarias”, profundiza la crisis y agudiza la brecha entre Israel y la comunidad internacional.

La declaración supone la advertencia más clara hasta ahora de que la ofensiva sobre Ciudad de Gaza se intensificará en los próximos días. Según el propio ejército israelí, el objetivo es desalojar a más de un millón de personas atrapadas entre ruinas y combates, empujándolas hacia el sur de la Franja. Naciones Unidas calcula que el 86 % del territorio gazatí ya está bajo órdenes de evacuación forzosa o ha sido clasificado como zona de combate, una cifra que refleja la magnitud del desplazamiento interno.

El Gobierno de Benjamín Netanyahu enfrenta una doble presión. Por un lado, la demanda de sectores internos que exigen resultados claros tras los ataques terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la liberación de los rehenes, todavía en manos del grupo islamista palestino y otras milicias. Por otro, el creciente rechazo internacional ante una ofensiva que, según la ONU, ya ha causado decenas de miles de víctimas civiles, la mayoría mujeres y menores de edad.

La alta representante de la política exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, condenó la decisión de Israel y advirtió de que la estrategia “sin duda, no está haciendo las cosas más fáciles ni mejores”. La postura de la jefa de la diplomacia europea refleja el malestar de gran parte de la comunidad internacional, que considera que la ofensiva israelí se ha transformado en una escalada sin límites que amenaza con consolidar un escenario de hambruna generalizada.

Las “pausas humanitarias”: propaganda frente a realidad

En julio, Israel anunció “pausas humanitarias” de hasta diez horas diarias en varias zonas de la Franja, incluida Ciudad de Gaza. Sin embargo, informes de Naciones Unidas denunciaron que estas medidas tuvieron un alcance mínimo: los camiones de ayuda humanitaria fueron insuficientes, los convoyes no recibieron protección adecuada y la población civil siguió atrapada entre la falta de suministros y los bombardeos.

La consecuencia ha sido devastadora: la ONU declaró oficialmente la hambruna en Gaza la semana pasada. Solo en las últimas 24 horas, al menos cinco personas —dos de ellas niños— murieron de inanición, elevando a 322 el número de víctimas por hambre desde el inicio del conflicto.

El anuncio del ejército israelí coincidió con la recuperación de los cadáveres de dos rehenes secuestrados por Hamás. Uno de ellos, Ilan Weiss, había sido capturado junto a su familia en el kibutz de Be’eri durante el ataque del 7 de octubre. Aunque la operación militar fue presentada como un éxito, el hecho no oculta el trasfondo: aún quedan 49 rehenes en Gaza, de los cuales solo 20 se presume que siguen con vida.

Este punto es clave en la política israelí. Netanyahu y su gabinete enfrentan el creciente descontento dentro del propio país por no haber alcanzado un acuerdo de alto el fuego que garantice la liberación de los cautivos. Egipto y Qatar han mediado en propuestas aceptadas por Hamás, pero aún sin respuesta definitiva del Gobierno israelí.

La designación de Ciudad de Gaza como “zona de combate peligrosa” confirma que Israel ha decidido avanzar hacia una ofensiva total, pese a la fractura política interna y a la condena internacional. Para la población civil palestina, el anuncio no representa un cambio de rumbo, sino la continuidad de un escenario marcado por la destrucción, el desplazamiento forzoso y la falta de acceso a lo más básico: alimentos, agua y refugio. @mundiario

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