La lista de rehenes y prisioneros define la nueva fase de diálogo entre Israel y Hamás en Egipto

Los principales países implicados envían delegaciones de alto nivel para evitar el colapso de las negociaciones, ahora centradas en consolidar la liberación de los secuestrados y el alto el fuego en Gaza.
Donald Trump, presidente de EE UU y Steve Witkoff, enviado especial para Oriente Próximo. / Withe House
Donald Trump, presidente de EE UU y Steve Witkoff, enviado especial para Oriente Próximo. / Withe House

Las negociaciones indirectas entre Israel y Hamás en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij han entrado en una fase crítica. Con la llegada de los principales representantes de Estados Unidos e Israel, la mediación internacional intenta consolidar los avances alcanzados en torno a la lista de rehenes israelíes y prisioneros palestinos que podrían ser liberados como primer paso hacia la paz. Pese al optimismo que transmiten las partes, las diferencias sobre los plazos y garantías mantienen la cautela entre los negociadores.

La jornada se vio marcada por el arribo de figuras de alto perfil, como el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, quienes se sumaron al equipo mediador junto al primer ministro de Qatar, Mohamed Al Thani. Del lado israelí, se incorporó Ron Dermer, ministro de Asuntos Estratégicos y figura cercana al primer ministro Benjamín Netanyahu. La presencia de estos actores refleja la intención de ambas potencias de imprimir un impulso decisivo a las conversaciones.

El presidente egipcio, Abdelfatá Al Sisi, confirmó que la delegación estadounidense llegó con “un mensaje claro” de Trump para “poner fin a la guerra durante esta ronda”. Desde Washington, el mandatario reafirmó su convicción de que existe “una posibilidad real de alcanzar un acuerdo”, y aseguró que haría “todo lo posible para garantizar que todos cumplan con lo pactado”. Egipto, anfitrión y mediador tradicional en los conflictos palestino-israelíes, ha descrito el clima de las reuniones como “constructivo y esperanzador”.

El grupo islamista Hamás afirmó haber entregado ya su lista de prisioneros palestinos que espera ver liberados a cambio de los 48 rehenes israelíes, vivos y muertos, en su poder. Según fuentes palestinas cercanas a las negociaciones, la lista incluye nombres de alto perfil como Marwan Barghouti, líder de Fatah, y Ahmed Saadat, jefe del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Ambos cumplen condenas de cadena perpetua y que han sido una línea roja para Israel en otras oportunidades. Sin embargo, Hamás calificó el ambiente como “positivo” y afirmó estar actuando con “responsabilidad” para facilitar un acuerdo.

Los términos del intercambio y los puntos críticos

El eje central de las negociaciones gira en torno a tres puntos: el cese de hostilidades, la retirada gradual de las tropas israelíes de Gaza y el intercambio de prisioneros. El plan propuesto por la Administración Trump prevé una retirada inicial de las fuerzas israelíes en un plazo de tres días tras la firma del acuerdo, aunque sin un repliegue total inmediato. Las cuestiones más sensibles, como el futuro gobierno de la Franja y el eventual desarme de Hamás, quedarían para una fase posterior.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de Qatar, Majed Al Ansari, declaró que el éxito del acuerdo depende de “garantías internacionales sólidas y por escrito” que aseguren el cumplimiento de Israel en caso de que Hamás libere a los rehenes. Egipto y Qatar, principales intermediarios, insisten en la necesidad de un compromiso verificable que evite la repetición de episodios anteriores, como la ruptura de la tregua por parte de Netanyahu en marzo.

Aunque el tono público es de optimismo, los negociadores reconocen los riesgos de una ruptura repentina. Israel mantiene reservas sobre la liberación de determinados prisioneros, mientras Hamás se niega a discutir la entrega de armas mientras, afirma, haya presencia militar israelí en territorio palestino. Este equilibrio precario entre la desconfianza y la necesidad de un acuerdo marca el pulso de unas conversaciones que se desarrollan bajo una intensa presión internacional.

Una diplomacia en marcha bajo múltiples mediaciones

A las reuniones en Egipto se han sumado representantes de Turquía y servicios de inteligencia de varios países, en un esfuerzo coordinado por evitar un nuevo colapso del proceso. Según fuentes diplomáticas citadas por las agencias internacionales, las delegaciones buscan fijar un calendario preciso que permita avanzar simultáneamente en la liberación de cautivos, la entrada de ayuda humanitaria y el repliegue militar. Los mediadores describen el momento como “una oportunidad frágil, pero histórica”.

Pese al protagonismo de la diplomacia estadounidense, persisten dudas sobre la viabilidad política del plan de Trump. Algunos analistas señalan que su estrategia busca más una victoria simbólica antes de las elecciones que un acuerdo sostenible. Sin embargo, su implicación directa, junto con el peso de Egipto y Qatar, podría ser determinante para alcanzar un cese del fuego parcial que siente las bases de una negociación más amplia.

Las conversaciones de Sharm el Sheij se perfilan como la mejor oportunidad para detener la guerra y abrir un camino político en Gaza. El intercambio de rehenes y prisioneros se presenta como la llave inicial para reconstruir la confianza. Sin embargo, el éxito dependerá de la capacidad de las partes para superar la desconfianza acumulada y convertir el actual “optimismo prudente” en compromisos verificables. @mundiario

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