Kast inaugura en Chile el Gobierno más conservador en décadas tras el adiós de Boric
Chile inicia una nueva etapa política con la llegada al poder de José Antonio Kast, quien asume la presidencia tras el final del mandato de Gabriel Boric. El cambio de mando simboliza uno de los virajes ideológicos más significativos en la política chilena desde el retorno a la democracia, con la formación de un Gobierno que numerosos analistas describen como el más derechista en décadas.
La transición se produce después de un mandato marcado por fuertes debates sobre seguridad, reformas sociales y el rumbo institucional del país. Kast llega al poder con la promesa de impulsar un “Gobierno de emergencia” centrado en restaurar el orden público, reactivar la economía y redefinir las prioridades del Estado.
En su último mensaje televisado desde el palacio de Palacio de La Moneda, Boric realizó un balance de su gestión y defendió los avances de su Gobierno en áreas como pensiones, salud y políticas de igualdad. El mandatario afirmó abandonar el cargo “con la frente en alto y las manos limpias”, al tiempo que reconoció errores en episodios polémicos que marcaron su administración. Entre ellos mencionó el manejo del caso del exsubsecretario del Interior Manuel Monsalve acusado de agresión sexual y la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende para convertirla en museo.
Ese episodio terminó generando una crisis política cuando se descubrió que entre los propietarios del inmueble se encontraban familiares directos del antiguo mandatario socialista que ocupaban cargos públicos, lo que impedía legalmente la operación. Aun así, Boric defendió que las políticas impulsadas durante su administración, especialmente en materia de igualdad de género, dejarán un legado duradero.
Chilenas y chilenos, quiero que sepan que tomé con humildad el mandato que hace cuatro años ustedes me dieran y les prometo que durante todo este tiempo he dado lo mejor de mí para estar a la altura de esta tremenda responsabilidad.
— Gabriel Boric Font (@GabrielBoric) March 11, 2026
Tal como mis antecesores, no estuve solo en… pic.twitter.com/7xXztsfJhS
La seguridad como eje del nuevo Ejecutivo
La llegada de Kast al poder supone un giro significativo en el panorama político chileno. Su liderazgo se asocia a una agenda conservadora en temas de seguridad, inmigración y orden público, además de una visión económica liberal. El nuevo presidente ha construido su proyecto político en torno a la idea de restaurar la estabilidad institucional tras años de tensiones sociales por el estallido social de 2019 y las asambleas constituyentes impulsadas durante la última década.
Este cambio se produce en un contexto regional marcado por un viraje marcado hacia la derecha, incluidos políticos afines al presidente de EE UU, Donald Trump, y su movimiento MAGA, donde distintos países latinoamericanos han alternado entre gobiernos progresistas a distintos grados de conservadores.
Uno de los elementos centrales del discurso político de Kast ha sido la necesidad de responder a la creciente preocupación ciudadana por la seguridad. Durante los últimos años, el aumento de ciertos delitos y la percepción de inseguridad que, en la opinión pública se ha vinculado a la inmigración, se han convertido en una de las principales inquietudes de la población chilena.
Paradójicamente, ese mismo tema terminó ocupando un lugar destacado en el tramo final del Gobierno de Boric, que inicialmente había priorizado reformas sociales y constitucionales. La seguridad aparece ahora como el eje estructural del nuevo Ejecutivo, que ha planteado medidas de carácter urgente para reforzar las capacidades policiales y endurecer la política criminal.
Una transición marcada por tensiones políticas
El traspaso de poder entre Boric y Kast no ha estado completamente exento de fricciones. En las últimas semanas surgieron discrepancias entre ambos equipos en torno a la gestión de ciertos asuntos estratégicos, entre ellos la información relacionada con proyectos de infraestructura tecnológica como un cable submarino impulsado por China que fue motivo de sanciones de EE UU a un puñado de altos cargos del Gobierno en funciones.
Pese a esas tensiones, el mandatario saliente aseguró que la transición democrática se desarrollará con normalidad y subrayó la importancia de preservar la institucionalidad chilena. “Chile está primero”, afirmó Boric, destacando que el respeto al cambio de mando forma parte de la cultura democrática que el país ha consolidado desde el fin del régimen militar del dictador Augusto Pinochet.
El inicio del mandato de Kast abre una etapa de incertidumbre y redefinición política. El nuevo Gobierno deberá enfrentar desafíos estructurales que van desde la seguridad pública hasta la recuperación económica y la relación con los distintos sectores sociales. Al mismo tiempo, la oposición de izquierda se prepara para reorganizarse tras la experiencia de gobierno de Boric, que llegó al poder con apenas 36 años y deja la presidencia cuatro años después. @mundiario


