La izquierda colombiana se pone a prueba: el Pacto Histórico define su futuro en la consulta

La coalición que llevó a Petro al poder lucha con encauzar la consulta interna para definir su candidato presidencial y las listas al Congreso de cara a las elecciones 2026, en las que el espacio se juega el poder.
Gustavo Petro, presidente de Colombia. / @infopresidencia
Gustavo Petro, presidente de Colombia. / @infopresidencia

La izquierda colombiana llega dividida, pero expectante, a la consulta interna del Pacto Histórico, un proceso que definirá no solo al candidato presidencial que representará al espacio progresista en 2026, sino también la magnitud real de su respaldo social tras dos años de gobierno de Gustavo Petro.  El trámite de unidad en el oficialismo se ha convertido en una prueba de fuego política y jurídica, en la que la participación se perfila como el verdadero termómetro del momento que atraviesa el proyecto progresista en el país.

El Pacto enfrenta una elección sin precedentes. Por primera vez desde su llegada al poder, la coalición que unió a las principales fuerzas de izquierda —Colombia Humana, el Polo Democrático, sectores del progresismo liberal y movimientos sociales— deberá medirse internamente en las urnas, con dos figuras en disputa: el senador Iván Cepeda, un dirigente de línea dura y heredero de la agenda petrista más ideológica; y la exministra de Salud Carolina Corcho, cercana a los movimientos sociales y defensora de una visión técnica, más institucional y feminista de la izquierda.

La consulta debía ser el punto de partida para consolidar un partido unificado, bajo el mismo nombre Pacto Histórico, pero el proceso de fusión de las fuerzas que lo componen ha sido caótico. Las tensiones internas se agudizaron tras la irrupción del exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, cuyo intento de participar en la consulta —avalado por Petro y cuestionado por amplios sectores del movimiento— provocó la renuncia de varios precandidatos. Aunque Quintero terminó retirándose a última hora, su nombre seguirá en los tarjetones, aduciendo la incertidumbre jurídica en la que se encuentra la primaria interna, después de que el Consejo Nacional Electoral (CNE) avalara de manera parcial la fusión de los partidos de la coalición en una única formación.

La resolución de la controversia judicial por parte de los partidos que se quedaron fuera del paraguas del Pacto Histórico será determinante para conocer si Cepeda o Corcho, finalmente, representarán una formación única y podrá concurrir en una consulta interpartidista en marzo con candidatos externos de la izquierda y el centro bajo el Frente Amplio, o si se entenderá como una reedición de la coalición que llevó a Petro al poder y, por tanto, el vencedor no podía acudir a otro mecanismo de elección entre varias organizaciones políticas.

La primera parada de cara a las elecciones

A la incertidumbre legal se suma la duda política. La consulta se celebra en un momento de desgaste para el Gobierno nacional, marcado por los choques de Petro con Donald Trump, la sanción por parte del Departamento del Tesoro de EE UU, la polémica por su propuesta de una asamblea constituyente y las tensiones con el sistema judicial tras la absolución de Álvaro Uribe.

El resultado será clave para definir la estrategia del Frente Amplio, la alianza más amplia de centroizquierda que se proyecta para las elecciones legislativas de marzo de 2026. Si el Pacto logra una votación significativa, su candidato se consolidará como el referente natural del bloque progresista.

Pero si la participación es baja, la consulta podría interpretarse como un signo de agotamiento político y abrir espacio a figuras externas, como el expresidente del Senado Roy Barreras o el propio Quintero, que ya buscan capitalizar la fatiga de las bases.

La capacidad de movilización de Petro

En paralelo, la consulta también determinará el orden de las listas al Congreso, donde los aspirantes deberán asegurar posiciones dentro de una estructura cerrada. En los bastiones tradicionales del petrismo —Bogotá, Valle del Cauca y la región Caribe—, la movilización es decisiva. Una votación robusta en estas zonas indicaría que el movimiento aún conserva su músculo territorial y su capacidad de organización.

El Pacto Histórico enfrenta, así, un doble examen: medir su cohesión interna y su conexión con la ciudadanía. Aunque los nombres de Cepeda o Corcho acaparan los titulares, lo verdaderamente decisivo será el número total de votos. Esa cifra marcará la fuerza real de la izquierda en el arranque del ciclo electoral de 2026 y determinará si el proyecto político de Gustavo Petro tiene capacidad de renovación o comienza a mostrar señales de desgaste.

En cualquier escenario, la consulta de este domingo será un punto de inflexión. El Pacto Histórico no solo elegirá un candidato: pondrá a prueba su vigencia como fuerza transformadora en un país donde la izquierda, por primera vez en la historia, gobierna y debe decidir si puede seguir siendo movimiento o ya es, inevitablemente, establecimiento. @mundiario

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