Cepeda o Corcho: continuidad o ruptura en la consulta presidencial del Pacto Histórico
La izquierda vuelve a medirse en las urnas. Dieciséis años después de aquella consulta de 2009 entre Carlos Gaviria y Gustavo Petro —que dio como resultado la victoria del entonces líder del Polo Democrático—, el progresismo colombiano celebra este 26 de octubre una nueva contienda interna para definir quién será el candidato presidencial del Pacto Histórico de cara a 2026. En el tarjetón figuran dos nombres con peso político propio: Iván Cepeda, actual senador y figura central del ala tradicional de la izquierda, y Carolina Corcho, exministra de Salud y una de las voces más disruptivas del movimiento.
Esta elección, que podría consolidar la continuidad del proyecto político de Gustavo Petro desde la Casa de Nariño, marca un punto de inflexión para el progresismo. El ganador no solo asumirá el liderazgo del oficialismo como coalición unificada, sino que también se convertirá en el principal referente a mantener el rumbo ideológico del actual presidente.
La consulta interna refleja una pugna de fondo sobre la estructura del Pacto Histórico. Mientras Cepeda defiende preservar las actuales organizaciones partidistas —como el Polo Democrático, la UP y la Colombia Humana— dentro de un frente amplio, Corcho propone un “partido-movimiento” que devuelva el protagonismo a las bases sociales y sindicales, abriendo las puertas a una democracia interna más horizontal.
En muchos aspectos, la competencia evoca aquella de 2009. Cepeda, heredero político del pensamiento de Gaviria, encarna la estabilidad institucional y la defensa de la memoria histórica. Corcho, en cambio, reproduce la energía transformadora que llevó a Petro al liderazgo de la izquierda, apelando al “pueblo” como sujeto político y a la refundación del Pacto.
Cepeda, el candidato de las estructuras
El cierre de campaña de Cepeda en Bogotá fue una demostración de fuerza de las viejas estructuras de la izquierda. Ante miles de asistentes, el senador reivindicó su legado de lucha por las víctimas del conflicto armado y renovó su compromiso con el presidente Petro, al que elogió por su firmeza frente a EE UU. “Aquí estamos con usted, presidente digno de los colombianos, que no se arrodilla ante ningún poder imperial”, proclamó.
Apoyado por figuras del Polo Democrático, organizaciones de víctimas como las Madres de Soacha y movimientos indígenas del Cauca, Cepeda se presenta como el garante de la unidad ideológica del Pacto. En su entorno confían en una victoria holgada, sustentada en la movilización de las bases tradicionales y el respaldo tácito del propio Petro.
Pese a las acusaciones de representar al “establecimiento de la izquierda”, el senador ha reforzado su imagen de coherencia política. Su discurso combina la defensa de los derechos humanos con la continuidad del legado petrista, intentando contener las divisiones internas.
Corcho, la rebelde del movimiento
Carolina Corcho, por su parte, ha asumido el papel de retadora del statu quo dentro del Pacto Histórico. Su discurso contra las “cúpulas” y los “bolígrafos” que deciden candidaturas a puerta cerrada ha calado entre los sectores más jóvenes y los movimientos sociales emergentes. En sus actos de cierre, como el realizado en el Teatro Cafam de Bogotá, insistió: “no queremos más conciliábulos. Es el pueblo quien debe decidir el rumbo del país”.
Su campaña ha sido más modesta en recursos, pero intensa en narrativa. Apoyada por colectivos feministas como Electas, figuras culturales como Margarita Rosa de Francisco y líderes estudiantiles como Isabel Vera, Corcho ha logrado posicionarse como la voz de la renovación del proyecto petrista. En su discurso final en Cali prometió “una transformación radical del Estado” y no descartó convocar una constituyente “si el pueblo así lo exige”.
La consulta que definirá el futuro de la izquierda
Ambas campañas han coincidido en su respaldo a las políticas más radicales de Petro —como su posición sobre Palestina o su llamado a una constituyente—, pero difieren en la manera de estructurar el poder dentro del Pacto. Cepeda aboga por institucionalizar la izquierda; Corcho, por refundarla.
El resultado de esta consulta será determinante no solo para definir al sucesor de Petro, sino también para decidir si el Pacto Histórico se consolida como una fuerza política orgánica o se fragmenta en nuevas corrientes.
De repetirse el guion de 2009, la historia podría volver a sonreírle a la opción más disruptiva. Pero si las estructuras del Pacto logran imponerse, Iván Cepeda podría convertirse en el candidato del consenso y, de paso, en el garante de la continuidad del proyecto de izquierda que hoy ocupa la Casa de Nariño. @mundiario





