Hamás muestra recelo hacia la propuesta de alto el fuego de EE UU, aceptada por Israel
Después de más de 19 meses de guerra, el anuncio de que Israel ha aceptado una nueva propuesta de alto el fuego promovida por Estados Unidos parecía un posible punto de inflexión. Sin embargo, la negativa provisional de Hamás a aceptar los términos refleja no solo la profundidad del conflicto, sino también las tensiones irreconciliables que persisten entre los objetivos de ambos bandos, especialmente tras la retirada del Gobierno del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, del anterior cese de las hostilidades, el 18 de marzo.
El plan, diseñado por el enviado estadounidense Steve Witkoff, plantea una pausa de 60 días en los combates, durante la cual Hamás liberaría a 10 rehenes vivos y varios cadáveres a cambio de más de 1.100 prisioneros palestinos detenidos en cárceles israelíes. Asimismo, se permitiría la entrada diaria de cientos de camiones con ayuda humanitaria, algo crítico en un Gaza devastado por la guerra y al borde de la hambruna tras un bloqueo israelí de más de once semanas.
Como paso hacia una solución permanente, la propuesta sugiere que Hamás liberaría a los rehenes restantes solo cuando se concrete un cese definitivo de hostilidades. No obstante, el plan no incluye un compromiso explícito por parte de Israel de poner fin a la guerra o de retirar sus tropas de Gaza.
Desde el punto de vista israelí, la aceptación de la propuesta parece obedecer a una combinación de presiones internas e internacionales. La prolongada detención de rehenes, la creciente crítica global a la conducta militar en Gaza, y las exigencias de las familias israelíes afectadas han obligado a Netanyahu a mostrarse más receptivo. Aun así, Israel mantiene su posición firme de que solo permitirá pausas temporales —no un cese definitivo— mientras persiga el desmantelamiento completo de Hamás.
¿Por qué Hamás no?
La aparente negativa de Hamás a aceptar el acuerdo se basa en que considera que el borrador no cumple ninguna de sus principales demandas: un alto el fuego permanente, la retirada total del ejército israelí y un acceso garantizado e indefinido a ayuda humanitaria. Desde su perspectiva, aceptar una tregua sin garantías de fin de la guerra podría facilitar a Israel reagruparse y reanudar los ataques, como ya ocurrió tras el colapso del último alto el fuego en marzo.
Un oficial de Hamás citado por la BBC señaló que el grupo percibe la propuesta como alineada con las posiciones israelíes, sin reconocer el sufrimiento del pueblo palestino ni ofrecer una salida política duradera al conflicto. Aunque el grupo terrorista Hamás ha declarado que estudiará la propuesta "por responsabilidad nacional", la falta de concesiones clave la hace difícilmente aceptable para su dirigencia.
El papel de Estados Unidos en esta fase del conflicto ha sido más proactivo que en intentos anteriores. Steve Witkoff ha expresado un optimismo medido sobre la posibilidad de alcanzar un acuerdo, describiendo el borrador como "una oportunidad" para una resolución pacífica de largo plazo. Sin embargo, el escepticismo de Hamás pone en entredicho la capacidad de Washington para equilibrar sus alianzas estratégicas con Israel con su rol como mediador neutral.
Una propuesta insuficiente en un contexto de catástrofe
La respuesta desigual a la propuesta refleja un problema estructural más profundo: no se trata solo de detener el fuego, sino de resolver una guerra con raíces históricas, narrativas opuestas y un saldo humano cada vez más trágico. La ofensiva israelí ha causado la muerte de más de 54.000 palestinos —en su mayoría civiles—, desplazado al 90% de la población gazatí y destruido la infraestructura básica del enclave. Por su parte, el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 dejó 1.200 muertos en Israel, provocando la ofensiva más intensa en la historia reciente del país.
Mientras tanto, la ayuda humanitaria, aún en expansión gracias a la Fundación Humanitaria de Gaza respaldada por EE UU e Israel, ha sido duramente criticada por su ineficacia y por los riesgos que enfrentan los civiles al intentar acceder a ella, como demuestran los incidentes recientes en los que soldados israelíes abrieron fuego contra multitudes desesperadas.
No estaba claro que Israel fuera a aceptar la propuesta, dado que la coalición de Netanyahu ha endurecido su retórica de continuar con las operaciones "hasta exterminar a Hamás". Por otro lado, la cautela del grupo islamista era previsible, considerando el antecedente que dejó Tel Aviv al retirarse del acuerdo que costó tanto a EE UU, Qatar y Egipto mediar. @mundiario

