La revancha de Corbyn: un nuevo partido para arrebatarle a Starmer el liderazgo moral de la izquierda
Jeremy Corbyn ha vuelto. El exlíder del Partido Laborista del Reino Unido, expulsado de su formación en medio de una purga ideológica liderada por el actual primer ministro Keir Starmer, ha anunciado el lanzamiento de un nuevo partido político con una orientación marcadamente más a la izquierda. El objetivo: ofrecer un hogar a los votantes progresistas que se sienten desilusionados con la dirección centrista y moderada que ha adoptado el laborismo.
El movimiento llega en un momento políticamente delicado para Starmer, cuya abrumadora victoria parlamentaria en las elecciones generales de 2024 ha comenzado a erosionarse tras varios episodios de tensión interna y medidas impopulares como los recortes en gasto social. Para Corbyn, el contexto no podría ser más oportuno: más de 100 diputados laboristas han mostrado su descontento con el rumbo del Gobierno, y la izquierda británica busca con urgencia un nuevo referente.
En un comunicado que marca el punto de partida de esta nueva aventura política, Corbyn declaró que “ha llegado la hora de un nuevo tipo de partido político. Uno que esté enraizado en nuestras comunidades, sindicatos y movimientos sociales. Uno que construya poder en todas las regiones y naciones”. A su lado, Zarah Sultana, diputada escindida del laborismo, actualmente independiente y una de las voces más críticas con Starmer en temas como Palestina, el cambio climático y la redistribución de la riqueza, se convierte en la principal aliada del veterano político.
Aunque todavía no tiene nombre definitivo —por ahora opera bajo la página web YourParty.UK—, la nueva formación de Corbyn y Sultana ya tiene líneas ideológicas claras. Su manifiesto fundacional apuesta por la renacionalización de servicios públicos como la energía, el agua, los ferrocarriles y el correo, además de una reforma fiscal que incluya impuestos a los más ricos, inversión en vivienda pública y un alto el fuego inmediato en Gaza, con embargo de armas a Israel.
La propuesta marca un distanciamiento rotundo respecto a la línea política de Starmer, especialmente en lo que respecta a política exterior. Mientras el primer ministro ha adoptado una postura más moderada sobre el conflicto palestino-israelí —incluso ha calificado de terrorista a la organización Palestine Action—, el nuevo partido se presenta con una narrativa de defensa de los derechos humanos y condena explícita a lo que consideran como “complicidad” del Gobierno británico en “crímenes contra la humanidad”.
Corbyn: ¿resurrección política o último acto?
Con 76 años, Jeremy Corbyn ha recorrido toda la escala política dentro del laborismo: desde la marginalidad durante la era de Tony Blair hasta convertirse en líder del partido y candidato a primer ministro en dos ocasiones (2017 y 2019). Aunque nunca logró vencer en las urnas, sus resultados en ambas elecciones superan en votos absolutos a los obtenidos por Starmer en 2024, lo que pone en entredicho la narrativa de su fracaso electoral.
La debilidad electoral de Starmer —una victoria más atribuible al desplome conservador que al entusiasmo popular— es un argumento central del nuevo proyecto. Corbyn y Sultana presentan su iniciativa como un contrapeso ideológico al centrismo del laborismo actual, apelando a las bases que aún anhelan una agenda claramente socialista, como la que defendió el movimiento Momentum durante los años dorados de Corbyn al frente del partido.
El mayor reto del nuevo partido no será tanto construir un electorado propio como evitar fragmentar a la izquierda británica en un sistema electoral mayoritario. Algunos líderes del Partido Verde, como Zack Polanski, ya han advertido que el surgimiento de esta nueva opción podría terminar beneficiando a la derecha, especialmente al partido Reform UK de Nigel Farage, al dividir el voto progresista en circunscripciones clave.
Sin embargo, Corbyn y Sultana confían en movilizar a un electorado específico que el laborismo ha abandonado: jóvenes de la Generación Z, activistas climáticos, defensores de la causa palestina y trabajadores desencantados con la moderación de Starmer. Sultana, con una fuerte presencia en redes sociales y una oratoria contundente, representa la faceta más moderna de este proyecto, y su carisma podría ser decisivo para atraer a nuevas generaciones.
¿Una amenaza real para Starmer?
Por el momento, la reacción del Partido Laborista ha sido escueta, casi despectiva. “el electorado ya emitió su veredicto sobre un partido liderado por Corbyn”, afirmó una fuente oficial del laborismo. Sin embargo, tras bastidores, el equipo de Starmer es consciente del riesgo que representa esta escisión. Prueba de ello es la creciente presión interna para que el Gobierno tome medidas más visibles en temas como la justicia social, el acceso a la vivienda y la transición ecológica.
Corbyn y Sultana saben que no podrán gobernar el país de inmediato, pero apuestan a generar un movimiento político de largo alcance. Inspirados en experiencias como Podemos en España, Syriza en Grecia o La Francia Insumisa, su objetivo parece más centrado en reconfigurar el tablero político británico que en lograr una mayoría parlamentaria inmediata. @mundiario




