El Gobierno de Starmer, bajo escrutinio popular por el aumento del coste de la vida
El Gobierno laborista de Keir Starmer atraviesa un momento crítico debido al aumento generalizado del coste de la vida en el Reino Unido, que ha generado un descontento creciente entre los ciudadanos. Desde el 1 de abril, los británicos enfrentan incrementos significativos en impuestos, tarifas y servicios básicos, lo que ha llevado a los medios a bautizar la situación como 'Awful April' o “Terrible abril”.
Una reciente encuesta de YouGov indica que el 81 % de la población desaprueba la gestión de Starmer frente a la crisis económica, una cifra que recuerda a la caída en popularidad que sufrió la ex primera ministra conservadora Liz Truss tras su breve y accidentada gestión económica en 2022, que contribuyó a su dimisión tras solo 44 días en el cargo.
Las nuevas medidas económicas han generado preocupación entre los ciudadanos, ya que afectan diversos aspectos de la vida cotidiana, como el aumento de 130 euros anuales en el Council Tax por hogar, la subida de 132 euros al año en los costos de electricidad y gas, el incremento de hasta 12 euros mensuales en la factura del agua, la implementación de impuestos de circulación para los propietarios de vehículos eléctricos y el aumento de la tarifa anual de la licencia televisiva para ver la BBC y otros canales, que pasa de 202 a 209 euros.El primer ministro Keir Starmer reconoció el impacto de estos aumentos en la población. “No puedo negarlo: está claro que las facturas van a subir y esto supone mucha presión”. Sin embargo, destacó la subida del salario mínimo, que supondrá 1.670 euros adicionales anuales para millones de trabajadores.
El incremento de las cotizaciones a la Seguridad Social que pagan las empresas ha generado fuertes críticas del sector empresarial. Diversos analistas económicos y compañías han advertido de que la medida podría provocar una congelación en las contrataciones e incluso nuevos despidos en algunas industrias.
La Confederación de la Industria Británica (CBI) expresó su preocupación por los efectos de estas políticas en la estabilidad del empleo y la competitividad del país. Rupert Soames, el presidente de la CBI, confesó que los líderes empresariales están cada vez más "frustrados" con el Gobierno y señaló que gestionar las implicaciones de la legislación propuesta sobre los derechos de los trabajadores por la viceprimera ministra Angela Rayner plantearía "desafíos significativos".
Gasto en defensa y recortes en ayudas sociales
Además de estas subidas fiscales, el Gobierno laborista ha anunciado un aumento del gasto en defensa del 2,3 % al 2,5 % del PIB para 2027, lo que supondrá una mayor presión sobre las finanzas públicas.
Por otro lado, la ministra de Economía, Rachel Reeves, ha decidido endurecer los requisitos para acceder a las ayudas por baja laboral y congelar algunas subvenciones existentes. Estas decisiones han generado malestar entre diputados laboristas y organizaciones sociales, que advierten sobre el riesgo de que cientos de miles de personas caigan en la pobreza.
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, criticó duramente las medidas de Starmer y afirmó en la red social X que “las facturas de los hogares subirán unas 1.200 euros a partir de hoy” y que el “impuesto al trabajo” supondrá 4.183 euros adicionales por familia al final del actual periodo legislativo.
Según Badenoch, el Gobierno laborista no está considerando el impacto real de sus políticas en la economía y en el sector privado. "Dice ahora que está subiendo el salario, pero los sueldos no los paga él. Los pagan los empresarios, que están siendo golpeados”, y agregó en otro tuit que: "los empleadores se enfrentarán a decisiones difíciles: detener la contratación, recortar los salarios o cerrar".
Labour’s Jobs Tax will leave families £3,500 worse off.
— Kemi Badenoch (@KemiBadenoch) April 1, 2025
Hiring will become more expensive, impacting everyone-including young people who depend on entry-level jobs to kickstart their careers.
Employers will face tough choices: halt hiring, cut wages, or shut down. https://t.co/AQNRUs1pZ2
El impacto del Brexit y la guerra comercial con EE UU
El Brexit sigue afectando la economía británica, y la administración del presidente de EE UU, Donald Trump, ha complicado aún más el panorama con la imposición de nuevos aranceles a Reino Unido. El ministro británico de Comercio, Jonathan Reynolds, admitió que “puede que no sea posible para ningún país del mundo quedar exento” de las medidas proteccionistas de la Casa Blanca.
Starmer, quien recientemente visitó Washington, esperaba negociar un acuerdo comercial con Trump, pero hasta ahora las promesas del líder republicano han sido vagas y no han ofrecido garantías para la economía británica.
La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria ha reducido la previsión de crecimiento del Reino Unido del 2 % al 1 % para 2025, mientras que la inflación se mantiene en 2,8 %, aún por encima del 2,3 % de la zona euro. Los expertos advierten que la combinación de inflación alta, aumento del coste de la vida y falta de estímulos económicos podría llevar a un estancamiento prolongado.
El Gobierno de Keir Starmer enfrenta uno de sus mayores desafíos desde su llegada al poder. La presión social y política por el aumento del coste de la vida, sumada a la incertidumbre económica global ponen a prueba su capacidad de gestión. @mundiario


