Occidente condena el ataque al hospital Nasser mientras Israel se escuda en su ofensiva contra Hamás

Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel. / @netanyahu
El bombardeo, que dejó al menos veinte muertos, incluidos profesionales de la prensa y trabajadores médicos, ha generado una oleada de indignación y llamamientos a una investigación independiente.

El ataque israelí contra el hospital Nasser, en la ciudad gazatí de Jan Yunis, que dejó al menos 20 muertos —entre ellos cinco periodistas de agencias como Reuters, Associated Press y Al Jazeera— ha generado una ola de indignación internacional. Testigos y personal médico señalaron que tras un primer impacto, un segundo ataque alcanzó a periodistas, rescatistas y sanitarios que acudieron a socorrer a las víctimas.

Ante el incidente, el Reino Unido expresó de inmediato su rechazo. El ministro de Exteriores, David Lammy, dijo estar “horrorizado” y subrayó que “civiles, sanitarios y periodistas deben ser protegidos. Necesitamos un alto el fuego inmediato”.

En la misma línea, el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, calificó lo sucedido como “una gravísima violación del derecho internacional humanitario” al recordar que se trató de un ataque contra un hospital y contra periodistas. Añadió que la guerra en Gaza debe terminar y aseguró que España trabaja a diario para ese objetivo.

Desde Francia, el presidente Emmanuel Macron advirtió de que lo ocurrido es “intolerable” y defendió que los medios deben poder trabajar con libertad e independencia para mostrar la realidad del conflicto. Qatar, por su parte, reclamó una acción internacional urgente para proteger a civiles y periodistas y pidió que los responsables no queden impunes.

La ONU también se pronunció de manera contundente. El portavoz Stéphane Dujarric transmitió la condena del secretario general António Guterres, recordando que médicos y periodistas deben estar protegidos en todo momento. Exigió además una investigación rápida e imparcial sobre los hechos.

Del mismo modo, Médicos Sin Fronteras (MSF), que tiene personal en el hospital Nasser, expresó consternación por la muerte de una de sus trabajadoras y denunció que el ataque forma parte de un patrón sostenido de agresiones contra sanitarios y reporteros. “Nos indigna que las fuerzas israelíes sigan atacando impunemente a profesionales de la salud y periodistas”, señaló Jérôme Grimaud, coordinador de emergencias de MSF en Gaza.

Por su parte, el Sindicato de Periodistas Palestinos calificó el ataque como “una escalada peligrosa en el objetivo deliberado contra la prensa”, asegurando que se trata de un intento de “silenciar a los testigos de la guerra” y de aterrorizar a los informadores que documentan el conflicto.

Israel lamenta el “trágico accidente”

Israel ha defendido que el ataque se dirigió contra objetivos vinculados a Hamás y ha evitado reconocer responsabilidad directa sobre la muerte de los periodistas. El ejército israelí dijo que había llevado a cabo un ataque en la zona del hospital Nasser, sin especificar cuál era el objetivo. En un comunicado, las IDF expresaron su pesar por “cualquier daño a personas no involucradas”.

El Gobierno israelí indicó que examinará el caso y que, si se confirma algún error, se llevará a cabo una investigación más extensa. Sin embargo, en su discurso oficial ha mantenido que la ofensiva en Gaza sigue siendo necesaria para garantizar la seguridad de Israel frente a Hamás.

Más tarde en el día, la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu emitió una rara declaración sobre el ataque. “Israel lamenta profundamente el trágico incidente que ocurrió hoy en el hospital Nasser en Gaza”, dijo. “Israel valora el trabajo de los periodistas, el personal médico y todos los civiles. Las autoridades militares están llevando a cabo una investigación exhaustiva. Nuestra guerra es con los terroristas de Hamás. Nuestros justos objetivos son derrotar a Hamás y traer a casa a nuestros rehenes”.

La guerra en Gaza, que comenzó hace casi dos años, ha sido uno de los conflictos más mortales para los periodistas en cualquier parte del mundo, con al menos 192 muertos desde su inicio, según el Comité para la Protección de los Periodistas.

El gobierno israelí ha prohibido la entrada de periodistas internacionales a Gaza para informar libremente durante toda la guerra. Esto ha dejado a gran parte del mundo dependiendo de los periodistas palestinos —reportando en medio de bombardeos y hambre— para entender la situación en Gaza.

Por su parte, el presidente Donald Trump adoptó un tono más cauto. Consultado en la Casa Blanca durante su reunión con el presidente de Corea del Sur, el republicano afirmó que no estaba al tanto del incidente pero que “no está contento” con lo ocurrido. Aunque evitó una condena frontal, dijo no querer ver más ataques de este tipo y volvió a insistir en que busca un acuerdo para liberar a los rehenes en Gaza, reiterando que la situación debe resolverse cuanto antes.@mundiario