La insistencia europea involucra a EE UU en la seguridad de Ucrania, pero el camino sigue cuesta arriba

El respaldo de Europa logró que Washington se comprometiera con la protección de Kiev, tras un encuentro que mostró avances diplomáticos, pero también cautela y falta de detalles concretos.
Mark Rutte, Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen, Volodímir Zelenski, Donald Trump y Giorgia Meloni. / Oficina del presidente de Ucrania
Mark Rutte, Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen, Volodímir Zelenski, Donald Trump y Giorgia Meloni. / Oficina del presidente de Ucrania

La reciente cumbre en la Casa Blanca entre Volodímir Zelenski y Donald Trump dejó un balance mixto. Si bien el ambiente contrastó notablemente con el encuentro fallido de febrero, las conclusiones reflejaron más gestos políticos que certezas concretas. Pese a ello, el solo hecho de que Estados Unidos aceptara discutir garantías de seguridad para Ucrania fue interpretado como un triunfo diplomático, impulsado en gran medida por la insistencia europea.

Entre los incentivos, se encuentra la propuesta que el presidente ucraniano planteó a su homólogo estadounidense: una compra masiva de armamento por unos 90.000 millones de dólares, financiada en gran parte por aliados europeos. A cambio, Washington importaría drones ucranios, un sector en el que Kiev ha desarrollado capacidades notables durante la guerra. “Las garantías de seguridad probablemente se aborden entre nuestros socios, y se irán conociendo más y más detalles. Todo esto se formalizará de alguna manera sobre el papel en los próximos siete a diez días”, declaró Zelenski ante los periodistas en Washington.

La satisfacción pública de los líderes europeos marcó la jornada. El canciller alemán, Friedrich Merz, admitió que las negociaciones “se desarrollaron mejor de lo esperado”, mientras que el presidente finlandés, Alexander Stubb, fue aún más optimista: “Hemos dado tres pasos adelante y ninguno atrás”. Ursula von der Leyen, Emmanuel Macron, Giorgia Meloni, Keir Starmer y Mark Rutte se sumaron a Zelenski en el respaldo a la idea de una mayor implicación estadounidense, aunque la mayoría conservó prudencia de no sobrestimar los avances.

Uno de los puntos más delicados surgió con la llamada telefónica de Trump a Vladímir Putin durante la reunión con Zelenski. El mandatario ruso habría planteado congelar la ofensiva militar a cambio del control permanente del Donbás. La propuesta, rechazada tanto por Zelenski como por los europeos, fue descrita por el líder ucraniano como una concesión inaceptable que dejaría a su país vulnerable a futuros ataques. “Es a nosostros dos a quienes corresponde ponerse de acuerdo en eso”, señaló Zelenski, refiriéndose a su posible encuentro bilateral con Putin, auspiciado por Trump.

La eventual reunión entre Zelenski y Putin podría celebrarse en dos semanas, con Trump como mediador en un formato posterior a tres bandas. El presidente estadounidense confirmó en su plataforma Truth Social que inició los preparativos tras su conversación con el líder ruso: “Una vez que esa reunión tenga lugar, tendremos una trilateral entre los dos presidentes y yo mismo”.

Sin embargo, aunque Moscú ha reconocido que la idea fue discutida, el Kremlin se ha limitado a emitir una vaga declaración de que se encuentra “considerando la posibilidad” de mantener “conversaciones directas” de alto nivel. 

Trump, por su parte, mantuvo un tono ambiguo este martes en declaraciones a Fox News. “No creo que vaya a ser un problema (alcanzar un acuerdo de paz), para ser honesto. Creo que Putin está cansado de esto. Creo que todos lo están, pero nunca se sabe”, dijo. Al mismo tiempo, reconoció la posibilidad de que el Kremlin no tenga intención de negociar: “Es posible que no quiera hacer un acuerdo, y eso crearía una situación difícil”.

Lo cierto es que la reunión en Washington evidenció el efecto de la presión europea sobre la Casa Blanca, al lograr que Estados Unidos acepte un papel más visible en las conversaciones de seguridad. Sin embargo, el optimismo sigue siendo contenido. Las propuestas sobre garantías, un eventual despliegue internacional y la negociación territorial con Rusia para acabar la guerra se mantienen en el terreno de las posibilidades, no de los compromisos concretos.

En suma, Zelenski logró arrancar a Trump un gesto político importante, mientras que Europa consolidó su influencia en el proceso. Pero la guerra, las demandas territoriales de Moscú y la incertidumbre sobre la postura cambiante de Trump mantienen abierta una incógnita fundamental: si los avances diplomáticos se traducirán en acuerdos duraderos o si seguirán siendo, como hasta ahora, más palabras que hechos. @mundiario

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