Alemania sella la gran coalición entre conservadores y socialdemócratas para frenar a AfD
Alemania estrena nuevo Gobierno de la “gran coalición”. Tras semanas de intensas negociaciones, el líder conservador Friedrich Merz, al frente de la Unión Democristiana (CDU), ha alcanzado un acuerdo de coalición con el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD). El pacto, confirmado este martes por medios alemanes, permitirá la formación de un Ejecutivo que excluye a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), pese a haberse consolidado como segunda fuerza política tras las últimas elecciones anticipadas.
El nuevo Gobierno, fruto de más de un mes de conversaciones entre grupos de trabajo de la CDU, su partido hermano bávaro CSU y el SPD, se presenta como una apuesta por la estabilidad tras la debacle del anterior tripartito liderado por Olaf Scholz. Las desavenencias entre socialdemócratas, verdes y liberales habían provocado el colapso del Ejecutivo, abriendo la puerta a unos comicios donde el partido democristiano se impuso con el 28,5 % de los votos.
Uno de los principales puntos de fricción durante la negociación ha sido la política migratoria. El ascenso de AfD —que obtuvo un 20,8 % de apoyo— ha forzado a los conservadores y socialdemócratas a endurecer su postura en esta materia.
Según ha adelantado Politico, el acuerdo incluye medidas como la suspensión de la reunificación familiar durante dos años, mayor capacidad para detener a migrantes en proceso de deportación, deportación directa de condenados penales, eliminación de la asistencia legal obligatoria antes del retorno, y una ampliación de los países considerados seguros, entre ellos Argelia, Marruecos, India y Túnez.
Estas concesiones suponen un giro notable para el SPD, tradicionalmente más favorable a políticas migratorias flexibles. Sin embargo, el temor al auge de la extrema derecha ha empujado a los socialdemócratas a ceder en este ámbito. La propia presión demoscópica ha sido un factor clave: según el instituto INSA, CDU/CSU y AfD se situaban esta semana en empate técnico con un 24 % de intención de voto.
Los dos grandes partidos liman asperezas
La presentación oficial del acuerdo tendrá lugar este miércoles al mediodía, en una rueda de prensa conjunta entre Merz, el ministro presidente bávaro y líder de la CSU, Markus Söder, y la copresidenta del SPD, Saskia Esken. Aunque algunos detalles aún deben ser ultimados, el texto pactado se perfila como la hoja de ruta del nuevo Ejecutivo, con medidas para reducir impuestos y simplificar la burocracia, con el objetivo de reactivar la economía alemana.
Alemania atraviesa un contexto económico delicado. La mayor economía de la Unión Europea acumula dos años consecutivos en recesión: el PIB cayó un 0,3 % en 2023 y un 0,2 % en 2024. A esta situación se suma la amenaza de una guerra comercial abierta con EE UU, después de que Donald Trump, en su regreso a la presidencia, anunciara aranceles del 20 % a productos europeos en lo que ha denominado el “Día de la Liberación”.
La urgencia por formar un Gobierno ha sido palpable en los últimos días de negociaciones. Según informó la cadena NTV, los conservadores presionaron para cerrar el acuerdo este mismo martes, mientras que el SPD habría preferido alargar las conversaciones un día más. Pese a las diferencias en cuestiones clave como impuestos, gasto público o migración, el consenso final ha sido posible gracias a la voluntad compartida de evitar una repetición electoral y frenar el avance de AfD.
Con este acuerdo, Merz se prepara para asumir la Cancillería con un Gobierno de coalición que combina estabilidad institucional con un enfoque restrictivo en materia migratoria, todo ello bajo el desafío de revitalizar la economía y navegar las tensiones geopolíticas globales, incluyendo la guerra en Ucrania. La coalición CDU/CSU-SPD se perfila como el cortafuegos ante el populismo de extrema derecha, pero también como una fórmula que exigirá una gestión política milimétrica para mantener la cohesión entre dos bloques ideológicamente distantes. @mundiario


