Toca hacer limpieza en los montes de Galicia antes del 30 de junio

Eucaliptos en Galicia. / Cadena Ser
Los eucaliptos en Galicia son una realidad compleja que requiere una gestión responsable y sostenible.

En Galicia, el cultivo de eucaliptos ha sido una práctica muy común durante décadas, debido a la gran demanda de la industria papelera. Sin embargo, en los últimos años, ha surgido un intenso debate en torno a los efectos negativos que los eucaliptos pueden tener en el medio ambiente y en la salud de las personas.

"A política forestal aplicada na Galiza, primeiro polo Estado e despois polo goberno autonómico, continúa hoxe a intensificar a produción de madeira de baixa calidade partindo dun modelo de monte baseado en eucaliptos e piñeiros", advirte o catedrático Ramón Varela Díaz, autor da obra titulada Eucaliptos e o forestal arborado, coa que a Fundación Galiza Sempre abre os seus cadernos de análise Ideas Impresas.

En esta publicación, el catedrático y doctor en Biología Ramón Varela Díaz, colaborador de la edición GALICIA de MUNDIARIO, que fue presidente de Adega, hace un repaso del ordenamiento forestal gallego en los últimos años, así como un análisis de los usos del monte e de la madera más allá de Ence, la industria más contaminante de la ría de Pontevedra.

"Dende  1984 en Galicia multiplicouse por tres a extensión de eucalipto e a produción de madeira (piñeiros e eucaliptos)  e diminuíu por tres a produción de millo e outros cereais", según los datos que maneja el profesor Ramón Varela Díaz.

Consecuencias negativas para la biodiversidad

Uno de los principales problemas asociados con los eucaliptos es su gran capacidad para absorber grandes cantidades de agua del suelo, lo que puede contribuir a la desertificación de la tierra y al agotamiento de los acuíferos. Además, la especie de eucalipto más común en Galicia, el eucalipto globulus, es un árbol exótico que no es originario de la comunidad, lo que puede tener consecuencias negativas para la biodiversidad y el equilibrio ecológico.

Otro problema que se ha planteado en relación a los eucaliptos es su cercanía a las viviendas. En muchas zonas rurales de Galicia, es común encontrar plantaciones de eucaliptos situadas a escasos metros de las casas. Esto puede ser un peligro para la salud de las personas, ya que el eucalipto produce una gran cantidad de compuestos volátiles, como el cineol, que pueden ser irritantes para los ojos, la piel y las vías respiratorias.

Además, los eucaliptos son muy inflamables, lo que aumenta el riesgo de incendios forestales en zonas urbanas o rurales. En este sentido, es importante recordar que Galicia es una comunidad especialmente vulnerable a los incendios forestales debido a sus condiciones climáticas, por lo que es fundamental adoptar medidas preventivas para evitar este tipo de situaciones. Hay una distancia, pero no siempre se cumple. La cercanía de eucaliptos a casas, prohibida por Ley, convirtió, por ejemplo, en especialmente peligroso un incendio en Moaña, en 2022.

Eucaliptos. / BBC

Distancias que no se cumplen

La ley de prevención y defensa contra incendios forestales de Galicia obliga a mantener limpia una franja de 50 metros alrededor de las casas.   En ningún caso en esa franja puede haber especies pirofitas como eucaliptos, que casi monopolizan los montes de la costa de Galicia, o pinos. Tampoco algunos arbustos, que también son calificados de pirófilos por la Ley, como acacias, toxos o xestas. Los 50 metros de protección hay que medirlos desde los paramentos exteriores de las edificaciones, viviendas aisladas y urbanizaciones, o los límites de sus instalaciones anexas. Es decir, que si hay un galpón anexo, hay que rozar 50 metros a su alrededor: algo que a la vista de todos está se incumple abiertamente en muchos lugares.

Para las casas aisladas la ley establece que desde el límite de la casa hasta los 10 metros: no puede haber maleza ni árboles. Las copas de los árboles tampoco pueden invadir esta franja de protección. Desde los 10 hasta los 30 metros: no puede haber maleza, ni pinos, ni eucaliptos ni acacias, especies todas ellas que se considera que arden más fácilmente. El resto de los árboles (robles, castaños, etcétera) deben estar bien separadas entre sí. Y de los 30 a los 50 metros: no puede haber maleza y los árboles tienen que estar bien separados entre sí.

Para las aldeas y villas la ley dice que desde el límite de la aldea o villa hasta los 30 metros: no puede haber maleza, ni pinos, ecualiptos o acacias. Y de los 30 a los 50 metros: no puede haber maleza y los árboles tienen que estar bien separados entre sí. Además, en las nuevas edificaciones de uso residencial, comercial, industrial o servicios, instalaciones agroganaderas o forestales se mantendrá una franja de seguridad de 50 metros, en iguales condiciones que para las casas aisladas. Como cada año, toca hacer limpieza en los montes de Galicia antes del 30 de junio.

Campo Galego resume así otras distancias de las masas forestales marcadas por la ley:

– A suelo rústico de especial protección agropecuaria: 10 metros. En zonas de labradío y pastos que no tengan esa clasificación, la distancia se reduce a 4 metros, salvo con eucaliptos, que mantienen los 10 metros.

– A autovías, carreteras convencionales y vías férreas: 10 metros los eucaliptos y pinos (salvo el silvestre), 4 metros el resto de especies.

– A pistas forestales principales: 2 metros frondosas, 4 metros eucaliptos y pinos (salvo el silvestre) con carácter general (6 metros en zonas de alto riesgo de fuegos).

– Con edificaciones, suelo de núcleo rural, suelo urbano, suelo urbanizable delimitado y parques industriales: 30 metros pinos y eucaliptos, 15 metros las frondosas caducifolias.

– A cámpings, gasolineras o industrias peligrosas: 50 metros pinos y eucaliptos, 25 metros las frondosas caducifolias.

– A cauces fluviales de más de 2 metros de ancho: desde el límite del dominio público, 5 metros las frondosas caducifolias, 15 metros eucaliptos y pinos.

Ventajas y desventajas

¿Se cumplen todas estas normas? No, en muchos casos. Ante esta situación, hay expertos que han propuesto la necesidad de reducir la presencia de los eucaliptos en Galicia, fomentando la diversificación de los cultivos y apostando por especies autóctonas que sean más respetuosas con el medio ambiente y menos peligrosas para la salud de las personas.

En definitiva, los eucaliptos en Galicia son una realidad compleja que requiere una gestión responsable y sostenible. Es importante valorar sus ventajas, como su contribución a la economía local y a la industria papelera, pero también ser conscientes de sus desventajas y tomar medidas para minimizar sus efectos negativos en el medio ambiente y en la salud de las personas. @mundiario