Cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer...

Todo indica que una de las hipótesis que esbozamos en MUNDIARIO se cumple. De este modo, llega la elección de un nuevo presidente del Deportivo –Fernando Vidal– con el visto bueno de Abanca y el respaldo de grandes accionistas.
Fernando Vidal. / Mundiario
Fernando Vidal. / Mundiario

Decía Bertolt Brecht que la crisis se produce cuando lo viejo no acaba de morir y cuando lo nuevo no acaba de nacer. El dramaturgo y poeta alemán usó esta célebre frase sobre el paso del tiempo a propósito de la incipiente eclosión de un nuevo orden mundial en el siglo XX. Pero si en vez de ser un bávaro de Augsburgo fuese un coruñés de comienzos del siglo XXI, Bertolt Brecht bien pudiera aplicar su mensaje al cúmulo de insensateces que estamos viviendo a 2.000 kilómetros de Baviera. En Galicia, pero sobre todo en A Coruña.

Este pequeño país se ha empeñado, por ejemplo, en aferrarse al carbón cuando lo que toca es descarbonizar y no contaminar. Y, lejos de apostar –y luchar– por inversiones de futuro de compañías como Endesa o Naturgy, que las habrá, se empeña en mirar por el retrovisor.

Nada muy distinto de cuando hace leña de árboles caídos en vez de mirar al futuro sin plomo en las alas. El último caso sería el Deportivo, durante años la marca de la ciudad en el mundo y últimamente objeto de maniobras miserables. Todo indica que una de las hipótesis que esbozamos en MUNDIARIO se cumple. De este modo, llega la elección de un nuevo presidente –Fernando Vidal– con el respaldo de grandes accionistas y el visto bueno de Abanca. En condiciones normales parece una salida razonable, a sabiendas de que lleva consigo un plan de reducción de deuda y una ampliación de capital. @J_L_Gomez

Comentarios