Dos años del PSdeG con Formoso y Besteiro: muchas sombras, pocas luces

Jose Manuel Lage Tuñas, Valentín González Formoso y José Ramón Gómez Besteiro./ PSdeG
Jose Manuel Lage Tuñas, Valentín González Formoso y José Ramón Gómez Besteiro./ PSdeG
Dos años después del congreso en el que Formoso y Lage Tuñas cogieron las riendas del partido, el PSdeG ha sufrido dos severas caídas electorales, sucesión de estrategias erráticas, ausencia de liderazgo y proyecto, debilidad parlamentaria y el regreso de un candidato a la Xunta, Besteiro, que no consigue cuajar.
Dos años del PSdeG con Formoso y Besteiro: muchas sombras, pocas luces

En octubre de 2021, Valentín González Formoso obtenía el 58% de los votos en las primarias del PSdeG-PSOE frente al 40% que conseguía el entonces secretario general, Gonzalo Caballero. 

El alcalde de As Pontes y presidente de la Diputación de A Coruña se hacía con el liderazgo del socialismo gallego gracias al amplio apoyo de los militantes de las provincias de A Coruña y Lugo, frente a las de Pontevedra y Ourense, en las que ganó el diputado vigués. A principios de diciembre, Pedro Sánchez acudía al congreso de los socialistas gallegos en el que José Manuel Lage Tuñas se convertía en secretario de Organización, mientras Formoso reafirmaba su compromiso de llevar al PSdeG a ganar y ser la primera fuerza política de Galicia.

Dos años más tarde, tras fuertes caídas electorales y una sucesión de estrategias cambiantes, las esperanzas socialistas se han disipado, la decepción se extiende y el PSdeG vive una etapa de desactivación y retroceso.

Por el medio, José Ramón Gómez Besteiro ha pasado de acompañar en la sombra a Formoso a coprotagonizar esta etapa con una sucesión de cargos de breve duración y en la que el pésimo resultado electoral de los socialistas en las generales en Lugo, con Besteiro de candidato, sentó como un jarro de agua fría que hizo evaporarse entre los del puño y la rosa cualquier atisbo de recuperación.

Caídas electorales en 2023

En la batalla de primarias frente a Gonzalo Caballero, Formoso hizo de su compromiso de llevar al PSdeG a ser primera fuerza política en Galicia su leitmotiv. Ello, tras la etapa del vigués, en la que -como ha señalado reiteradamente el propio Caballero- los socialistas lograron vencer por primera vez al PP en unas elecciones generales, alcanzar cotas históricas de poder municipal en Galicia y mejorar el porcentaje de votos en autonómicas, aunque en ese análisis el exsecretario socialista obvia que el PSdeG se mantuvo como tercera fuerza en 2020.

En todo caso, a pesar de las reiteradas promesas de crecimiento electoral de Formoso, en todos los comicios bajo su mandato el PSdeG ha empeorado notablemente las marcas anteriores. Así, en las municipales los socialistas perdieron las importantes alcaldías de Santiago y Ferrol y la presidencia de la Diputación de Pontevedra, con una caída de votos en Galicia muy superior a la que los socialistas registraron en el resto de España -el propio Formoso se dejó cinco concejales en su pueblo-. 

Un par de meses después, los resultados de las generales fueron todavía más duros para los del puño y la rosa en Galicia por la pérdida de tres diputados, pasando de tener los mismos 10 que el PP a situarse a una distancia de seis escaños de los populares y siendo Galicia la única comunidad de toda España donde los socialistas bajaron en nivel de voto. Algo de lo que en Ferraz tomaron nota con profunda preocupación, a la vez que constataron que no había margen para establecer una nueva línea política a escasos meses de autonómicas.

Y es que esa cita con las urnas tendrá lugar en la primera parte de 2024. Besteiro se medirá a un Alfonso Rueda y a una Ana Pontón con mayor nivel de conocimiento y valoración por parte de la ciudadanía gallega, mientras las encuestas pronostican el ascenso del BNG y que el PPdeG podría mantener su mayoría absoluta.

Formoso se borra y Besteiro no remata

A lo largo del año 2022, Formoso y su equipo trabajaron para presentarlo como el siguiente candidato socialista a la Xunta. Sin embargo, ante el debilitamiento del partido, Lage Tuñas aprovechó las anteriores navidades para poner en circulación en los medios de comunicación el nombre de Besteiro, “el Messi del PSdeG”, borrando así cualquier opción del alcalde de As Pontes de aspirar a ser cabeza de cartel.

Formoso, a pesar de sus declaraciones, ante su incapacidad de proyectarse como referente socialista gallego aparentó que su prioridad era mantenerse en su feudo local, así que el siguiente paso fue convertir a Besteiro en Delegado del Gobierno como plataforma de promoción.

Trasladaban entonces desde el PSdeG que esa era la mejor estrategia para darle conocimiento y notoriedad al candidato. No obstante, dos meses después de su nombramiento como delegado, ante el temor de la llegada del PP al gobierno al convocarse elecciones generales, Besteiro abandonó el cargo y buscó un puesto seguro encabezando la candidatura de los socialistas lucenses al Congreso.

El discurso oficial señalaba que el tirón de Besteiro en su provincia conllevaría unos buenos resultados, pero fueron un jarro de agua fría: el PSOE perdía un diputado en esta provincia, en la que el PP conseguía los mejores números de toda España.

De nuevo la dirección federal del PSOE acusó el recibo, pero a pocos meses de las autonómicas consideró que era mejor mantener a Besteiro como candidato a la Xunta a pesar de su debilidad. Así pues, se orquestaron unas primarias para designar al lucense como único aspirante, consiguiendo la retirada de Caballero en esa carrera. Sin embargo, las encuestas no acompañan la estrategia socialista.

Pinchazo en el Parlamento gallego

Tampoco en el ámbito parlamentario se aprecian luces durante la etapa Formoso al frente del PSdeG. 

Pocas semanas después de ser elegido secretario general, Formoso destituyó a Gonzalo Caballero como portavoz parlamentario para sustituirlo por el lucense Luis Álvarez, diputado del entorno de Besteiro con quien comparte el haber sido concejal de urbanismo en Lugo. 

El error de esa decisión quedó patente en los primeros cara a cara del portavoz socialista con el presidente de la Xunta, pues su escaso peso deja todo el protagonismo de la oposición a la líder del BNG, Ana Pontón.

En la misma línea de la destitución de Gonzalo Caballero, Formoso apostó por restar visibilidad al grupo parlamentario socialista y, particularmente, por su proximidad al vigués, se relegó a los principales perfiles parlamentarios, como el del ex vicesecretario general Pablo Arangüena y el de Martín Seco, a quien la dirección del PSdeG llegó a intentar expedientar en un mediático proceso que fue frenado totalmente por Ferraz al no encontrar base para sanción alguna.

Con el cambio en la dirección del grupo parlamentario, los nuevos dirigentes procedieron al despido improcedente de dos de sus trabajadores; especialmente convulso en el caso de una trabajadora embarazada a la que el PSdeG tuvo que abonar una cuantiosa indemnización para evitar el juicio.

Debilidad del PSdeG

En el aspecto interno, el PSdeG se presenta hoy como un partido fragmentado. Porque si Formoso se aupó en las primarias atacando a Caballero por los resultados de las autonómicas, apenas un año después salió a la luz -a través del periódico El Español- que el PSOE coruñés había pagado para perjudicar al vigués durante la campaña autonómica, difundiendo informaciones críticas con el socialista y promoviendo a la nacionalista Ana Pontón a través de publicidad pagada en las redes sociales. Aquellas graves informaciones, de las que también se hizo eco MUNDIARIO, nunca fueron aclaradas por Formoso y Lage Tuñas.

A la unión del partido socialista en Galicia tampoco contribuyó la actitud de la nueva dirección en el congreso socialista gallego en el que, según un recurso  presentado por socialistas críticos y recogido por Europa Press, se produjeron “irregularidades y arbitrariedades descaradamente dirigidas a impedir que hubiese candidaturas alternativas” para la elección de los órganos de dirección. De hecho, el PSdeG cerró el último congreso con la votación de una lista única en la que se invalidaron las candidaturas de los partidarios de Caballero. En la medida en que dicho recurso todavía está pendiente de resolución en el partido, algunos de los recurrentes mantuvieron controversias con Caballero por la negativa de este a judicializar el proceso a pesar de contar con asesoramiento jurídico que le daba amplias posibilidades de ganar una batalla que podría ser punto final para Formoso y Lage.

Dentro de las “operaciones” que en Ferraz atribuyen a Lage Tuñas, además, la actual dirección del PSdeG ha impedido que se celebrasen primarias en algún municipio de Galicia para elegir los candidatos a alcaldías. Incluso llegaron a suspenderse las previstas en la ciudad de Ourense, donde el partido impuso a Francisco Rodríguez como cabeza de cartell y con el que el PSdeG pasó de ganar las elecciones en la ciudad en 2019 a situarse como tercera fuerza en la etapa de Formoso.

Luces tenues

Cuando se preguntaba en el pasado mes de abril al entorno de Formoso sobre las luces de esta etapa del PSdeG, la respuesta apuntaba dos claves: por una parte, la fortaleza del poder municipal socialista y, por otra, la influencia del PSdeG con el nombramiento de un ministro socialista gallego. Lo cierto es que ocho meses después ambos argumentos han quedado invalidados. 

Por una parte, las municipales redujeron sensiblemente el poder municipal del socialismo gallego, a pesar de mantener los gobiernos de Vigo, A Coruña y Lugo, y las diputaciones de Coruña y Lugo en coalición con el BNG. Así, dos pilares de apoyo a Formoso, como fueron los regidores Sánchez Bugallo y Ángel Mato, han perdido las alcaldías a manos del BNG, en el caso de Santiago, y PP, en el caso de Ferrol. Por otra, la formación del nuevo gobierno de Pedro Sánchez: a la salida de José Miñones del ejecutivo, tras una breve etapa de siete meses, le siguió la incapacidad del PSdeG de colocar un ministro gallego a escasos meses de las autonómicas.

Sombras de corrupción 

A pesar del discurso de ejemplaridad de los líderes del socialismo gallego, en paralelo a la recuperación para la primera línea política de José Ramón Gómez Besteiro y Francisco Rodríguez tras su exoneración en sus respectivas causas judiciales, el caso del "autoalquiler", que hizo dimitir a un concejal socialista de Santiago, y la entrada en prisión de un funcionario de Vigo por el "enchufe" de la cuñada de Carmela Silva han devuelto los asuntos judiciales al primer plano. Asimismo  el exconcejal lucense Francisco Liñares acumula años de condena a cárcel con reciente sentencia judicial. En el PP se mantienen atentos a todo esto, a escasas semanas de la convocatoria de las elecciones gallegas.

A mayores, el PPdeG está pendiente del posible uso de fondos públicos para fines partidistas en las instituciones gobernadas por los socialistas. En este sentido, resultó paradigmática la contratación del jefe de prensa de Formoso en el PSdeG a través de la Diputación de A Coruña con un salario público que supera los 60.000 euros anuales, tal y como reveló elDiario.es. De hecho, los populares analizarán ahora si en las diputaciones u otras instituciones locales gobernadas por el PSdeG existe algún asunto turbio que pueda explotar políticamente. @mundiario

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