Trump pide la luz verde del Supremo de EE UU para minar la autonomía de la Reserva Federal

La Casa Blanca ha solicitado que la gobernadora Lisa Cook sea removida durante su proceso de destitución, una medida que podría reconfigurar el equilibrio del banco central, históricamente protegido de interferencias políticas.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal y Lisa Cook, gobernadora de la Fed. / @drlisadcook
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal y Lisa Cook, gobernadora de la Fed. / @drlisadcook

La Administración del presidente Donald Trump ha presentado una petición de emergencia al Supremo de EE UU para suspender la decisión de un tribunal de apelaciones que mantuvo a la gobernadora Lisa Cook en su cargo mientras avanza su demanda contra el proceso de destitución en su contra.

La medida llega días después de que Cook participara en la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), que decidió recortar en 0,25 puntos porcentuales los tipos de interés, la primera bajada desde diciembre, una decisión moderada en comparación a la que el propio Trump había exigido en repetidas ocasiones.

En el contexto de la petición al Supremo, el argumento central de la Casa Blanca sostiene que el presidente tiene autoridad para destituir a cualquier gobernador de la Fed “por causa justificada”, incluso si la supuesta falta se remonta a antes de su nombramiento.

El Departamento de Justicia sostiene que Cook habría incurrido en fraude hipotecario al declarar dos propiedades como residencia principal en 2021, lo que le habría permitido obtener mejores condiciones de crédito. “El presidente puede razonablemente determinar que las tasas de interés que pagan los estadounidenses no deben ser fijadas por una gobernadora cuya honestidad está en entredicho”, afirmó el representante gubernamental D. John Sauer.

Cook, que se unió a la Junta en 2022, niega las acusaciones y de momento no enfrenta cargos penales. Documentos obtenidos por la prensa estadounidense muestran que en al menos un formulario definió su vivienda de Atlanta como “segunda residencia”, lo que debilita el alegato de fraude. La jueza federal Jia Cobb ya había considerado en primera instancia que el Gobierno no demostró que existiera “causa justificada” en los términos previstos por la ley, que limita las destituciones a conductas indebidas cometidas durante el mandato en el cargo.

El caso es particularmente delicado porque, en más de un siglo de historia, ningún presidente ha destituido a un gobernador de la Fed. El diseño de la institución busca aislarla de presiones políticas para preservar su credibilidad ante los mercados. La propia doctrina del Supremo también ha distinguido a la Reserva Federal de otros organismos independientes como la Comisión Federal de Comercio, en los que Trump ha logrado destituciones previas con el aval de la mayoría conservadora del alto tribunal.

La ofensiva contra Cook coincide con los esfuerzos de Trump por influir de forma más directa en la política monetaria. Desde su regreso a la Casa Blanca en enero, el presidente ha criticado a la Fed por ser demasiado cauta a la hora de bajar las tasas de interés y ha colocado a Stephen Miran, su propio asesor económico, en la Junta de Gobernadores. El resultado es un intento claro de inclinar el equilibrio de poder del comité que fija las tasas hacia una postura más alineada con su agenda económica.

En su petición, la Administración republicana solicita una orden temporal al presidente del Supremo, John Roberts, que aparte de inmediato a Cook de su puesto, y una orden permanente para que la medida se mantenga mientras dure el litigio. De concederse, Trump lograría un precedente que podría redefinir la autonomía de la Fed y abrir la puerta a futuras purgas políticas en el organismo.

La reacción de los mercados ha sido de cautela: aunque la reciente bajada de tasas fue bien recibida, la posibilidad de una destitución forzada genera incertidumbre sobre la estabilidad institucional del banco central. Algunos analistas ya advierten de que la percepción de una Fed sujeta a presiones presidenciales podría afectar la confianza de los inversores y la credibilidad de la política monetaria.

El fallo del Supremo, que podría llegar en cuestión de semanas, pondrá a prueba los límites de la autoridad presidencial sobre un organismo cuya independencia se considera pilar de la economía estadounidense. De avalarse la medida, Trump consolidaría su visión expansiva del Poder Ejecutivo y marcaría un hito en la historia de la Reserva Federal. @mundiario

Comentarios