Un tribunal dilata la cruzada de Trump para hacerse con la mayoría de la Reserva Federal
Un tribunal de apelaciones ha desestimado el recurso de la Administración del presidente Donald Trump para destituir a Lisa Cook como gobernadora de la Reserva Federal, lo que garantiza que participará en la votación sobre política monetaria. La decisión, adoptada en la víspera de la reunión más esperada del año, refuerza la independencia del banco central frente a los esfuerzos del presidente por remodelar su junta de gobierno.
Trump había intentado cesar a Cook alegando presuntas irregularidades hipotecarias, acusaciones que ella niega, con el objetivo de reemplazarla por Stephen Miran, su nominado de confianza recién confirmado por el Senado, pero para ocupar una vacante temporal de otra gobernadora. De cualquier forma, la salida de Cook habría inclinado el equilibrio interno de la Fed a favor de gobernadores más alineados con la Casa Blanca, en un momento en que se debate un recorte de un cuarto de punto en los tipos de interés, para situarlos en torno al 4-4,25 %.
El fallo judicial representa un revés político para Trump, que en los últimos meses ha redoblado sus críticas a Jerome Powell, presidente de la Fed, al que acusa de actuar “demasiado tarde” en la reducción del precio del dinero. El propio Trump dejó claro en su red social que considera insuficiente un recorte limitado y ha exigido rebajas más agresivas para estimular la economía y contrarrestar el impacto de su política arancelaria.
Los mercados financieros ya descuentan con casi total certeza un recorte de tipos, según la herramienta FedWatch de CME. La medida busca frenar la desaceleración de la economía estadounidense, que enfrenta una inflación del 2,9 %, un mercado laboral debilitado —con una revisión a la baja de 900.000 empleos en el último año— y una caída pronunciada en la confianza del consumidor y en los sectores de construcción y manufactura.
El intento de Trump de influir directamente en la composición de la Fed es inédito: ningún presidente en 112 años había despedido a un gobernador en ejercicio. Este episodio refleja el choque entre la tradición de independencia de la política monetaria y la presión del Poder Ejecutivo en su búsqueda por consolidar su estrategia económica para EE UU.
La confirmación de Miran en la Junta de Gobernadores añade un nuevo elemento de tensión. Aunque ha solicitado una excedencia de su cargo en el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, su cercanía con Trump ha suscitado dudas sobre su imparcialidad.
Powell, por su parte, ha dejado entrever en discursos recientes que la Fed optará por un recorte moderado, insistiendo en que la prioridad es mantener bajo control la inflación sin provocar un sobrecalentamiento de la economía. La decisión será vista como una prueba de hasta qué punto la Fed puede mantener el equilibrio entre su mandato dual de fomentar el empleo y estabilizar los precios frente a las presiones políticas.
El fallo judicial que mantiene a Cook en su puesto también envía un mensaje al mercado: las decisiones de política monetaria seguirán siendo colegiadas y no estarán determinadas exclusivamente por el Ejecutivo. En un contexto de elevada incertidumbre —con la economía afectada por las tensiones comerciales, el endurecimiento de las condiciones financieras y el escrutinio político—, esa señal puede contribuir a reducir la volatilidad en los próximos días.
El desenlace de la reunión de la Fed marcará el tono de la política económica de aquí a fin de año. Para Trump, el recorte de tipos puede ser un alivio temporal, pero el fallo judicial demuestra que su capacidad para moldear la política monetaria sigue limitada por la arquitectura institucional diseñada para aislar a la Reserva Federal de los vaivenes políticos, aunque con seguridad intentará llevar la causa hasta el Tribunal Supremo. @mundiario


