Mientras Lisa Cook enfrenta una investigación, Trump se prepara para dominar la Reserva Federal

Stephen Miran, uno de los nominados por el presidente para gobernador, afirma que actuará con autonomía, pero rechaza dejar su cargo como asesor de la Casa Blanca a menos que sea elegido para un periodo de 14 años.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS.

La Reserva Federal de Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados en años. El Departamento de Justicia ha abierto una investigación penal contra Lisa Cook, gobernadora del banco central, por presunto fraude hipotecario. Se trata de un caso que, más allá de las cuestiones legales, proyecta dudas sobre la estabilidad institucional de la Fed y ofrece al presidente Donald Trump una oportunidad en su intento de incrementar el control político sobre la entidad.

La investigación se centra en supuestas irregularidades cometidas por Cook cuando solicitó hipotecas en Míchigan y Georgia, estados en los que habría declarado residencias principales distintas. El caso surgió a raíz de acusaciones de un alto funcionario de la Administración Trump, y el presidente lo aprovechó para anunciar su despido “por causa justificada”. La economista, por su parte, ha presentado una demanda contra Trump en la que sostiene que no existen pruebas de fraude y denuncia una maniobra política para debilitar su posición.

El abogado de Cook, Abbe Lowell, ha calificado la investigación de “politizada”, subrayando que se trata de dudas menores sobre la descripción de propiedades que “no constituyen fraude”. En su visión, el Departamento de Justicia estaría actuando como “cobertura” para justificar el intento de Trump de sustituir a la gobernadora por una figura más alineada con sus planteamientos económicos.

El caso tiene un trasfondo mayor: la credibilidad de la Reserva Federal y su capacidad histórica de mantener decisiones independientes sobre política monetaria. Con una reunión clave del Comité de Mercados Abiertos prevista para mediados de septiembre, en la que puede concretarse el ansiado recorte de tipos que el presidente desea, la presión política se intensifica. Trump ha sido insistente en reclamar recortes inmediatos y agresivos, al tiempo que acusa al actual presidente de la Fed, Jerome Powell, de una gestión deficiente.

El escenario se complica por la coincidencia con la audiencia de confirmación de Stephen Miran, asesor económico de Trump, propuesto para ocupar un puesto en la Junta de Gobernadores en reemplazo de Adriana Kugler, funcionaria que dimitió sin ofrecer muchos detalles. La designación de Miran, de confirmarse, no solo podría alterar el equilibrio interno de la Fed, sino que también reforzaría la influencia del presidente en un órgano que tradicionalmente ha defendido su autonomía frente a las presiones políticas.

Durante la audiencia ante el Comité Bancario del Senado, Miran intentó disipar las dudas sobre su autonomía. “Actuaré de manera independiente, como la Reserva Federal hace siempre”, aseguró, enfatizando que sus decisiones se basarán en el análisis macroeconómico y no en instrucciones externas. Respondía así a críticas de legisladores demócratas, como Elizabeth Warren, que lo describió como una “marioneta” de la Casa Blanca.

Sin embargo, Miran también confirmó que, mientras dure su nombramiento, pedirá una excedencia no remunerada como presidente del Consejo de Asesores Económicos. Sin embargo, aclaró que solo renunciaría al cargo en la Casa Blanca si llegase a ser nominado para un mandato completo de catorce años en la Fed. Esta respuesta alimenta las sospechas de quienes temen que su rol sea el de un “funcionario en la sombra” favorable a Trump.

La rapidez con la que se impulsa su confirmación en el Senado, dominado por republicanos, apunta a que Miran podría incorporarse a tiempo para la próxima reunión decisiva de política monetaria. Para sus críticos, esto no hace más que evidenciar la estrategia de Trump: consolidar una mayoría ideológica en el banco central que le permita condicionar sus decisiones.

El trasfondo común de ambos episodios —la investigación contra Cook y la confirmación acelerada de Miran— es la tensión creciente sobre la autonomía de la Reserva Federal. Algunos analistas advierten de que si la institución queda subordinada a intereses políticos inmediatos, se debilitará la confianza de los mercados internacionales y se pondrá en riesgo la estabilidad financiera global. @mundiario

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