Lisa Cook contra Trump: la batalla que pone a prueba la independencia de la Reserva Federal

La gobernadora cesada de la Fed ha demandado a Donald Trump por lo que considera un despido ilegal e inédito. El caso abre un pulso judicial de alto voltaje que podría redefinir la autonomía del banco central.
Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal de EE UU. / Federal Reserve
Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal de EE UU. / Federal Reserve

La Reserva Federal de Estados Unidos atraviesa una tormenta institucional inédita. Lisa Cook, gobernadora de la Fed nombrada en 2022 por Joe Biden, ha demandado al presidente Donald Trump tras su fulminante intento de destituirla. La economista alega que el despido carece de base legal y constituye un ataque directo contra la independencia de la institución.

El conflicto se produce en un contexto de tensión creciente entre Trump y el banco central. El mandatario republicano, desde que regresó a la Casa Blanca en enero, ha presionado a la Fed para que reduzca los tipos de interés y ha convertido a Jerome Powell, su presidente, en blanco de críticas e insultos constantes debido a su negativa, motivada por las preocupaciones sobre los efectos de una inflación aún no controlada del todo. Ahora, el cese de Cook —y su inmediata reacción judicial— amenaza con escalar el pulso hasta el Tribunal Supremo.

La demanda, de 24 páginas, presentada ante un tribunal federal de Washington, califica la decisión de Trump como “ilegal” y “sin precedentes”. El equipo legal de Cook subraya que la ley solo permite la destitución de un gobernador de la Fed “por causa justificada”, un estándar que tradicionalmente se entiende como ineficiencia grave, negligencia en el cargo o mala conducta probada. Para los abogados de Cook, Abbe Lowell y Norm Eisen, lo alegado por la Casa Blanca no encaja en ninguna de esas categorías.

Trump justificó el despido alegando “irregularidades” en una solicitud hipotecaria de Cook de hace más de una década, cuando habría declarado dos domicilios como residencia habitual. El presidente calificó el episodio como “engañoso y potencialmente criminal”. Sin embargo, hasta el momento no se han presentado cargos ni pruebas concluyentes, y el supuesto incidente ocurrió antes de que Cook integrara la Fed. “Las acusaciones sin sustento de un fraude hipotecario previo a su confirmación en el Senado no constituyen causa justificada”, recalca su defensa.

El caso plantea interrogantes mayores sobre el equilibrio de poderes. La Fed, creada en 1913, es un órgano independiente que regula la política monetaria de la primera economía del mundo. Sus gobernadores tienen mandatos de 14 años precisamente para blindarlos de vaivenes políticos. En mayo pasado, incluso el Tribunal Supremo —de mayoría conservadora— ratificó que la institución está fuera del alcance directo de la Casa Blanca. La ofensiva de Trump, por tanto, desafía un marco jurídico nunca puesto a prueba en la historia estadounidense.

La respuesta de la Fed y de Powell también es clave. La demanda incluye a ambos porque, de acatar la orden presidencial, estarían legitimando el despido. El recurso solicita una medida cautelar que garantice la continuidad de Cook en su puesto y su derecho a votar en la próxima reunión del 16 y 17 de septiembre, donde podría decidirse una rebaja de los tipos de interés.

La Casa Blanca, por su parte, sostiene que el presidente “ejerció su autoridad legal” al cesar a Cook. El portavoz Kush Desai defendió que el caso no es más que la aplicación del principio de responsabilidad en la gestión pública. Cook, quien tampoco ha ofrecido explicaciones detalladas sobre las acusaciones del Ejecutivo, respondió con firmeza: “No tengo intención de ser intimidada para dimitir por unas acusaciones lanzadas en redes sociales. Tomaré en serio cualquier pregunta sobre mi historial financiero y ya estoy recabando más información”.

Más allá de las acusaciones, lo que está en juego es el futuro de la independencia de la Fed. Si los tribunales avalan a Trump, el presidente ganaría un margen de maniobra inédito para remodelar la Junta de Gobernadores a su conveniencia al poder nominar a un aliado ideológico para cubrir la vacante, como ya ocurrió a principios de este mes con la selección del asesor Stephen Miran para ocupar el puesto de Adriana Kugler, quien dimitió sin ofrecer muchas explicaciones sobre el motivo.

En el caso de que el presidente obtenga el aval para cesar a Cook, el republicano contaría con hasta cinco figuras en la cúpula del organismo que estarían dispuestos a votar a favor de su ansiada rebaja de tasa. En caso de que el presidente obtenga el aval para cesar a Cook, el republicano contaría con hasta cinco miembros en la cúpula del organismo dispuestos a votar a favor de la esperada rebaja de la tasa.

Por el contrario, si se da la razón a Cook, se reafirmará el principio de que la política monetaria estadounidense no está subordinada al Poder Ejecutivo, y un eventual recorte podrá decidirse con base en análisis y datos, no en presiones políticas. @mundiario

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