La independencia de la Reserva Federal en juego: Trump cesa a una gobernadora nombrada por Biden
La decisión del presidente Donald Trump de destituir a Lisa Cook, gobernadora de la Reserva Federal nombrada por Joe Biden, ha sacudido los cimientos institucionales de la política monetaria estadounidense. Nunca antes, en los 111 años de historia de la Fed, un mandatario había cesado a un miembro de su Junta de Gobernadores, lo que sitúa este episodio como un hito sin precedentes en la relación entre la Casa Blanca y el banco central de EE UU.
El despido fue anunciado a través de una carta difundida en la plataforma Truth Social, donde Trump justificó la medida por supuestas irregularidades en solicitudes hipotecarias de Cook, alegando que había declarado dos residencias primarias para obtener condiciones crediticias más favorables. “Queda usted eliminada de su puesto con efecto inmediato”, rezaba el documento firmado por el presidente, que también cuestionaba la integridad de la economista.
Cook, la primera mujer afroamericana en ocupar ese cargo, rechazó la acusación y sostuvo que el presidente carece de la autoridad legal para destituirla. “No renunciaré”, afirmó en un comunicado en el que insistió en que su labor seguirá enfocada en el fortalecimiento de la economía estadounidense. Sus abogados ya preparan un recurso para desafiar la medida, que abre un debate jurídico sobre lo que la ley entiende por “causa justificada”, el único motivo bajo el cual un presidente puede remover a un gobernador de la Fed.
El trasfondo político es evidente. Trump ha intensificado sus presiones sobre la Reserva Federal para que reduzca los tipos de interés de manera más agresiva, en línea con su estrategia de estimular el crecimiento económico. La salida forzada de Cook, junto con la reciente dimisión de Adriana Kugler, deja vacantes que podrían ser ocupadas por perfiles afines al presidente.
El propio Trump ha nombrado ya a Stephen Miran, asesor económico cercano, como reemplazo de Kugler, y ahora tendrá la oportunidad de designar a otro gobernador en lugar de Cook. De prosperar estos movimientos, el mandatario podría contar con hasta cuatro miembros de la junta alineados con su visión, lo que reconfiguraría el equilibrio interno de la institución y pondría en entredicho la independencia que históricamente ha caracterizado a la Fed.
Los analistas advierten de que la injerencia directa de la Casa Blanca en la política monetaria puede minar la credibilidad del banco central. La Fed se ha consolidado como un pilar independiente precisamente porque puede adoptar decisiones impopulares —como subir las tasas de interés para contener la inflación— sin estar condicionada por ciclos electorales o presiones partidistas.
El actual presidente de la Fed, Jerome Powell, había anticipado en Jackson Hole que el organismo se preparaba para un recorte de tipos en septiembre, una señal de flexibilidad que sin embargo no satisfizo del todo las demandas de Trump. La disputa refleja la tensión entre las necesidades de estabilidad macroeconómica y los impulsos de una Administración que busca acelerar el crecimiento, aun a riesgo de reavivar presiones inflacionarias.
La destitución de Lisa Cook, más allá de sus implicaciones personales, se convierte así en un episodio de alcance institucional: un pulso entre la tradición de independencia de la Reserva Federal y la voluntad presidencial de subordinar sus decisiones a una agenda política concreta. @mundiario


