Trump presiona para que otra alta funcionaria de la Reserva Federal dimita ante acusaciones de fraude
La Reserva Federal (Fed) vuelve a situarse en el centro de la confrontación política en Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha pedido la dimisión inmediata de Lisa Cook, gobernadora de la institución, después de que se hicieran públicas acusaciones de fraude relacionadas con dos hipotecas personales. Aunque no se han presentado cargos en su contra, por ahora, el caso ofrece a Trump una nueva oportunidad para intentar aumentar su margen de influencia dentro del principal órgano de política monetaria del país.
El detonante fue una carta difundida por Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiación de la Vivienda (FHFA) y aliado cercano de Trump, quien solicitó a la fiscal general Pam Bondi que investigara a Cook por presunto fraude bancario, hipotecario y electrónico, así como falsificación de documentos. Según Pulte, Cook habría adquirido en el verano de 2021 dos propiedades, una en Ann Arbor (Míchigan) y otra en Atlanta (Georgia), para las que solicitó hipotecas destinadas a vivienda habitual, pero posteriormente destinó al menos una de ellas al alquiler. Esto le habría permitido acceder a condiciones crediticias más favorables que si hubiese declarado desde el inicio que la propiedad no sería su residencia.
La carta también señala que Cook no declaró ingresos por alquiler en 2022 y 2023, pese a haber ofrecido la vivienda de Atlanta en arrendamiento desde septiembre de 2022. Pulte concluye que la funcionaria “falsificó documentos bancarios y registros de propiedad para obtener condiciones crediticias más favorables, lo que podría incurrir en fraude hipotecario según el estatuto penal”.
Trump recogió rápidamente las acusaciones para reforzar su discurso contra la Fed y sus nombramientos vinculados a la Administración de Joe Biden. “Cook debe renunciar ahora”, exigió este miércoles, citando la denuncia de Pulte. El director de la FHFA reforzó el mensaje asegurando en redes sociales que estas revelaciones ofrecen al presidente republicano “motivo para despedirla”. Por el momento, ni la Fed, ni el Departamento de Justicia han emitido comentarios oficiales sobre la acusación.
Por su parte, la gobernadora Cook respondió a los señalamientos indicando que no dejaría su puesto después de que Trump pidiera su dimisión en redes sociales. “No tengo intención de dejarme intimidar para renunciar a mi puesto por algunas preguntas planteadas en un tuit”, dijo Cook en un comunicado emitido por la Reserva Federal.
Más allá del caso particular, la polémica encaja en la estrategia de Trump de cuestionar a figuras demócratas en instituciones clave. En los últimos meses, su administración ha incrementado la presión legal sobre distintos responsables vinculados al gobierno de Biden, y ahora esa ofensiva alcanza a la Fed, un organismo con gran peso en la estabilidad económica.
Si Cook dimitiera, se abriría una vacante que Trump podría cubrir, alterando el equilibrio actual de la Junta de Gobernadores, compuesta por siete miembros con derecho a voto. En la actualidad, cuatro de ellos son considerados cercanos a posiciones republicanas. La salida de Cook ampliaría ese margen, otorgando al presidente más capacidad de maniobra en su objetivo de impulsar recortes en los tipos de interés.
Trump ya ha dejado clara su intención de condicionar las designaciones futuras en la Fed. Ha declarado que solo nombrará a figuras dispuestas a reducir los tipos, lo que ha suscitado interrogantes sobre la independencia de la institución. Su oportunidad más decisiva llegará en mayo de 2026, cuando expire el mandato del actual presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien Trump también ha instado a renunciar antes de tiempo por resistirse a bajar las tasas.
El mes pasado, Trump criticó duramente a Powell por el aumento del coste de la renovación de dos de los edificios de la sede de la Reserva Federal, de los que incluso sugirió que el incremento podría ser motivo de despido por “mala gestión”. Se echó atrás en sus amenazas de despedir a Powell tras recibir un recorrido por el proyecto.
Además, otra gobernadora de la Fed, Adriana Kugler, dimitió de forma inesperada el 1 de agosto sin dar explicaciones concretas, y Trump ha nominado a uno de sus asesores económicos, Stephen Miran, para completar el resto de su mandato hasta enero.
En paralelo, cabe recordar que Trump ya designó a dos miembros de la junta durante su primer mandato, Christopher Waller y Michelle Bowman. Ambos votaron a favor de un recorte de tipos en la última reunión del 30 de julio, en contraste con la decisión mayoritaria de mantenerlos sin cambios.
Aunque las acusaciones contra Cook aún no se han traducido en un proceso judicial, el caso abre un nuevo frente de presión política sobre la Reserva Federal. Y al mismo tiempo, ofrece a Trump una ventana de oportunidad para reconfigurar el equilibrio de poder en un organismo clave para la economía global. @mundiario


