Nuevos aranceles del 10%: Trump responde a la cumbre BRICS con presión económica

El presidente de EE UU advierte sobre represalias comerciales a cualquier socio que se siga las "políticas antiamericanas" del bloque, que explora alternativas al dólar como moneda de referencia global.
El secretario de Comercio de EE UU, Howard Lutnick y el presidente Donald Trump. /White House
El secretario de Comercio de EE UU, Howard Lutnick y el presidente Donald Trump. /White House

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha anunciado que impondrá un arancel adicional del 10% a “cualquier país que se alinee con las políticas antiamericanas de los BRICS”. La advertencia, que fue hecha pública a través de sus redes sociales este domingo, se produce apenas horas después del cierre de la última cumbre de este bloque económico —formado de base por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica—, celebrada en Río de Janeiro, en la que sus líderes condenaron el proteccionismo estadounidense y expresaron su voluntad de explorar alternativas al dólar como moneda de referencia global.

La reacción del mandatario estadounidense acerca de la materialización de una de sus mayores medidas para responder a una de las principales amenazas de su estrategia comercial. El anuncio también llega en un momento de notable fragilidad para su Administración: Trump prometió alcanzar hasta 90 acuerdos comerciales en 90 días, pero apenas ha podido anunciar tratos con dos países —el Reino Unido y Vietnam—, de los cuales uno no ha sido finalizado y ninguno de los dos está libre de tensiones internas o exento de cambios. El plazo autoimpuesto por la Casa Blanca vence el 9 de julio, y las amenazas arancelarias parecen más un intento de presión que un recurso negociador madurado.

Curiosamente, los BRICS evitaron hacer referencias explícitas a Trump en su cumbre, buscando no abrir otro frente diplomático. Aun así, sus críticas al unilateralismo y al proteccionismo fueron claras. El como el primer ministro chino Li Qiang y el presidente brasileño Lula da Silva manifestaron su rechazo al actual orden económico y abogaron por una mayor autonomía financiera, lo que incluye la idea —todavía embrionaria— de un sistema de pagos internacional independiente del dólar.

La mera mención de estos temas parece haber sido suficiente para provocar la respuesta inmediata de Trump. “No habrá excepciones”, dijo al referirse al nuevo arancel del 10% para los países que respalden la agenda del bloque. El anuncio se enmarca en una política de presión que ya había insinuado semanas atrás, cuando amenazó con aplicar tarifas del 100 % a los BRICS si continuaban impulsando mecanismos de sustitución del dólar.

Un frente internacional más complejo

Aunque Trump intenta presentar estos aranceles como una defensa del interés nacional, lo cierto es que también complican sus propios esfuerzos por cerrar acuerdos. Su estrategia de enviar “cartas arancelarias” a los países —un documento que anuncia la imposición de unilateral de una tasa específica— ha sido descrita por su equipo como una herramienta “flexible”, pero en la práctica está generando incertidumbre en los mercados, como reflejó la caída de las bolsas asiáticas este lunes.

Además, su postura podría perjudicar las negociaciones con bloques clave como la Unión Europea, que aún no ha formalizado ningún pacto con Washington y observa con recelo el giro proteccionista de la administración. Las cartas arancelarias incluyen un plazo adicional para que los países “avancen” antes de que las tarifas entren en vigor el 1 de agosto. Sin embargo, no está claro qué criterios usará la Casa Blanca para definir “alineación con políticas antiamericanas”, ni qué países podrían ser alcanzados por estas medidas, sobretodo por que en la cumbre del BRICS se encontraban países con los que Washington intenta estrechar lazos: India, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos.

Desde su fundación en 2009, el bloque BRICS ha buscado posicionarse como un contrapeso al orden económico occidental. Aunque ha enfrentado retos internos y diferencias políticas entre sus miembros, ha ganado tracción en la última década, especialmente tras sumar países como Egipto, Irán, Etiopía e Indonesia, y atraer el interés de unas 30 naciones adicionales.

Su influencia económica es significativa: representa más del 40% del PIB global y más de la mitad de la población mundial. Pese a ello, su capacidad de acción coordinada aún es limitada. La condena conjunta al ataque estadounidense e israelí contra Irán y las discusiones sobre un sistema de pagos alternativo fueron los puntos más destacados de la cumbre, pero aún están lejos de traducirse en hechos concretos.

Sin embargo, el simbolismo de esa autonomía irrita a Washington. Al asumir que cualquier acercamiento a los BRICS implica una amenaza geopolítica, Trump abre una nueva fase de confrontación comercial, en la que la ideología y la geoestrategia se entremezclan con los intereses económicos.

Aranceles como instrumento de presión

Los aranceles anunciados por Trump se inscriben en un contexto más amplio: el retorno del proteccionismo como herramienta política. Desde el “Día de la Liberación” arancelaria el pasado 2 de abril —cuando amenazó con tasas de hasta el 100%— hasta la actual ofensiva contra los BRICS, el mandatario ha construido una narrativa de defensa económica que busca justificar medidas unilaterales ante la opinión pública estadounidense.

El problema es que estas tácticas tienen un impacto global. No solo tensan las relaciones diplomáticas, sino que aumentan los costos para consumidores y empresas, dificultan el acceso a insumos clave y siembran inseguridad jurídica en las relaciones comerciales. Y aunque Trump sostiene que está “haciendo respetar a Estados Unidos”, los resultados de su estrategia aún no se traducen en acuerdos sólidos.

En el corto plazo, la amenaza arancelaria servirá como un mecanismo de presión. Pero a largo plazo, podría acelerar lo que pretende evitar: el nacimiento de un nuevo sistema comercial global en el que Estados Unidos ya no tenga el monopolio del poder. La historia económica reciente sugiere que cuanto más se fuerza el aislamiento, más se alimenta el impulso de los demás por buscar independencia.@mundiario

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