La tregua que calmó a Wall Street: Trump recula y los mercados respiran
El mandatario estadounidense suavizó su postura respecto al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, tras haber sugerido días antes su destitución. Trump aseguró que no tiene intención de removerlo de su cargo, en una declaración que devolvió parte de la confianza a los inversores y ayudó a frenar la caída del dólar, que venía perdiendo terreno frente a divisas refugio. Paralelamente, el mandatario insinuó una reducción significativa de los aranceles impuestos a China, aunque sin comprometerse a eliminarlos por completo.
Este doble gesto fue interpretado por los mercados como una señal de posible distensión en dos de los frentes que más inestabilidad habían generado: la política monetaria y la guerra comercial. La reacción fue inmediata. El S&P 500 avanzó más de un 3 % y el Nasdaq superó el 4 % de subida, arrastrando consigo a los índices europeos, con subidas destacadas en el Euro Stoxx 50 y el Dax alemán. Incluso valores particularmente castigados, como los tecnológicos estadounidenses y grupos industriales europeos, lideraron las subidas, señal de una renovada confianza.
Sin embargo, el entusiasmo se moderó cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, descartó que EE UU haya ofrecido una retirada unilateral de los aranceles. Esta puntualización recordó a los inversores la volatilidad habitual de la Administración Trump, cuyo estilo de gobierno ha sido marcado por declaraciones impulsivas seguidas de cambios bruscos de rumbo.
Este patrón, aunque desconcertante, se ha convertido en una constante en la relación entre la Casa Blanca y los mercados. Aún así, la estrategia de Trump parece haber pivotado, al menos momentáneamente, de la confrontación directa hacia un enfoque más pragmático.
La presión de los mercados y la fuga de inversores hacia activos refugio, como el oro o los bonos del Tesoro, podrían haber empujado a la Casa Blanca a recalibrar su discurso. La rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años cayó notablemente, mientras que el precio del oro retrocedió desde sus máximos, reflejando un cambio en el apetito por el riesgo.
Desde Pekín, la respuesta ha sido prudente pero abierta. Un portavoz oficial afirmó que la puerta para negociar estaba “abierta de par en par”, lo que sugiere que ambas potencias podrían estar acercándose a una tregua tácita, al menos en el corto plazo.
No es la primera vez que el presidente Trump se ve obligado a matizar sus palabras tras provocar turbulencias en los mercados. En esta ocasión, sin embargo, el viraje ha sido más evidente. Su aparente voluntad de llegar a acuerdos, tanto con China como con la Fed, puede ser vista como un reconocimiento del peso que los mercados financieros tienen en la gobernabilidad de su segundo mandato.
Aunque las declaraciones conciliadoras han traído alivio, los inversores permanecen cautos. La confianza en la estabilidad del rumbo político de Washington sigue siendo frágil, pero el último giro de Trump ofrece, al menos, una tregua momentánea.
Como advierten desde distintas firmas de inversión, la incertidumbre no ha desaparecido, pero el hecho de que el presidente escuche —aunque sea brevemente— las señales del mercado, es una señal de que todavía existe margen para el equilibrio. @mundiario


