Sánchez apunta a Asia ante la guerra comercial de Trump: ¿qué busca en Vietnam y China?

El presidente del Gobierno apuesta por diversificar mercados, atraer inversiones y reequilibrar la balanza comercial en un contexto marcado por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas en Occidente.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Xi Jinping, presidente de China. / La Moncloa.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Xi Jinping, presidente de China. / La Moncloa

Pedro Sánchez ha iniciado esta semana una gira de alto contenido económico y geoestratégico por Vietnam y China, dos de las economías más dinámicas de Asia, en un momento de máxima tensión en el comercio internacional tras el endurecimiento de la política arancelaria de Donald Trump. El viaje, preparado desde hace meses, ha cobrado un significado especial tras el estallido de la nueva guerra comercial impulsada desde Washington, que amenaza con alterar profundamente los flujos de comercio globales.

La visita tiene un doble propósito: abrir nuevos mercados para las exportaciones españolas y consolidar a España como destino clave para la inversión extranjera, especialmente en sectores estratégicos como la tecnología verde y el automóvil eléctrico. Desde Moncloa, el mensaje es claro: “el mundo es muy grande” y Madrid no puede quedarse inmóvil ante el repliegue proteccionista de Estados Unidos.

El presidente del Gobierno comenzó su periplo el miércoles en la capital Hanói, en la primera visita oficial de un jefe del Ejecutivo español a Vietnam. Allí su agenda figura con las máximas autoridades del país: el presidente Luong Cuong, el primer ministro Pham Minh Chinh y el secretario general del Partido Comunista, To Lam. El jueves continuará su viaje hacia la ciudad de Ho Chi Minh, el motor económico de la nación y cabecera de la región histórica de la Cochinchina, para mantener encuentros con empresarios locales y españoles interesados en ampliar sus operaciones en este mercado de 100 millones de habitantes.

Vietnam, con una economía de mercado orientada a la exportación y gobernado por un régimen comunista similar al chino, e igualmente cuestionado en materia de derechos humanos, se ha convertido en un nodo clave de la producción asiática. Para España, representa una oportunidad de diversificación estratégica: aunque el volumen de comercio bilateral es aún reducido, el potencial de crecimiento es considerable. El Gobierno quiere posicionar a las empresas españolas, especialmente en sectores como el agroalimentario, el cosmético o el farmacéutico.

El Gobierno mira hacia China

Sánchez volará a el viernes Pekín para mantener su tercer encuentro con el presidente chino, Xi Jinping, en poco más de dos años. La relación entre ambos líderes ha sido fluida y se ha intensificado en el marco de una política exterior que apuesta por un vínculo estratégico con China, pese a las reservas de la prensa conservadora y la oposición española. Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, ha criticado la visita por considerar que “rompe la coherencia con la política exterior de la UE”, aunque fuentes comunitarias han confirmado que el viaje ha sido coordinado con Bruselas.

China es, tras Alemania, Francia e Italia, el cuarto socio comercial de España, pero con una balanza fuertemente desequilibrada: Madrid importa del gigante asiático bienes por valor de más de 45.000 millones de euros, mientras que las exportaciones apenas superan los 7.400 millones. Sánchez pretende corregir este desajuste, ampliando las ventas en sectores clave y atrayendo nuevas inversiones, en línea con los recientes anuncios de compañías chinas como Chery (automoción), CATL (baterías eléctricas) o Envision (hidrógeno verde).

La visita se produce en plena escalada arancelaria iniciada por Trump, que ha impuesto tarifas del 20 % a productos de la UE, del 34 % a los de China —a los que podría sumar un 50% adicional— y del 46 % a los vietnamitas. China ha respondido con contramedidas contundentes: aranceles a productos estadounidenses, restricciones a la exportación de tierras raras y una denuncia ante la Organización Mundial del Comercio. Bruselas, por su parte, teme una avalancha de productos asiáticos tras ser bloqueados por Estados Unidos, lo que añadiría presión al mercado común.

España, puente entre Asia y la UE

En este escenario, Sánchez busca situar a España como puente estratégico entre Asia y Europa, apostando por una diversificación inteligente. Durante su anterior visita a China, en septiembre de 2024, logró desbloquear exportaciones de productos como el caqui y la almendra, y evitó un veto a la carne porcina española, tras suavizar su postura sobre los aranceles a los coches eléctricos chinos. Esta maniobra, aunque generó recelos en algunos socios comunitarios, permitió preservar un sector clave para la economía española.

Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha llamado a mantener un “compromiso constructivo” con China. El viaje de Sánchez, según fuentes comunitarias, se enmarca en esa línea. La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, ha defendido que hay “coordinación” entre los líderes europeos antes de sus desplazamientos internacionales, desmintiendo que el presidente español actúe por libre.

El viaje también incluye una agenda para fomentar la inversión de empresas españolas en territorio chino, especialmente en áreas como infraestructuras, turismo y servicios. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha subrayado que el objetivo es avanzar hacia una “relación estratégica con China” basada en la apertura de mercados y en la protección de los intereses industriales europeos. @mundiario

Comentarios