EE UU y el Reino Unido vetan el petróleo y el gas de Rusia, la UE se resiste
"Eso significa que el petróleo ruso ya no será aceptado en los puertos estadounidenses (...), otro poderoso golpe a Putin", ha dicho el presidente Joe Biden. Reino Unido secunda la medida, rechazada por el resto de aliados europeos.
Estados Unidos endurece los castigos contra Rusia. El presidente Joe Bien ha anunciado este martes la prohibición total de las importaciones de petróleo, gas natural y carbón de Rusia, en el marco de las sanciones que Occidente ha adoptado para presionar a Moscú por la invasión a Ucrania.
"Eso significa que el petróleo ruso ya no será aceptado en los puertos estadounidenses y el pueblo estadounidense asestará otro poderoso golpe a Putin", ha dicho el mandatario en una comparecencia televisiva. La Casa Blanca ha informado de que la orden ejecutiva, que tiene efecto inmediato, ya ha sido firmada por el demócrata.
En su discurso, el presidente estadounidense ha admitido que la sanción a Rusia irremediablemente golpeará el bolsillo de sus propios ciudadanos, que encaran la peor escalada inflacionista del país en 40 años. "Defender la democracia va a implicar costos, y nos va a suponer costos a nosotros también", ha subrayado Biden. “No seremos quienes financien la guerra de Putin”. Para intentar contrarrestar este efecto, Washington se ha abierto a varias opciones, entre ellas incluso un acercamiento con Venezuela.
Reino Unido secunda la medida
El inquilino de la Casa Blanca ha detallado que la medida ha sido adoptada en “coordinación” con países aliados como Reino Unido. De hecho, el ministro de Empresas, Energía y Estrategia Industrial británico, Kwasi Kwarteng, ya había anunciado antes que Londres reduciría “gradualmente” las importaciones de petróleo ruso y vetaría la compra de crudo a Moscú "para finales de este año". “Esta transición dará a los mercados, las empresas y las cadenas de suministro tiempo más que suficiente para reemplazar las importaciones de Rusia, que suponen un 8% de nuestra demanda”, ha añadido Kwarteng en Twitter.
La medida, sin embargo, ha sido rechazada por el resto de aliados europeos, que dependen en una mayor medida de la energía rusa. Mientras Moscú representa apenas el 8% de las importaciones de crudo para Estados Unidos, para la Unión Europea la importación constituye alrededor del 40% del suministro de gas y el 30% de petróleo, según datos de la Comisión Europea.
Washington y Bruselas firmaron a finales de enero una declaración conjunta en la que se comprometían a trabajar juntos para evitar una crisis de suministro en Europa, “incluidas las que podrían resultar de una nueva invasión rusa de Ucrania". Entonces, las partes sopesaban nuevos acuerdos para incrementar las importaciones de gas natural licuado, con negociaciones con Qatar (uno de los mayores productores de gas natural del mundo), Noruega o Azerbaiyán, así como con otros socios como Argelia y Egipto. Medios estadounidenses, citados por la cadena BBC, adelantan que tras el veto a Rusia, Biden podría solicitar a Arabia Saudita que "aumente su producción y también llegar a un potencial acuerdo con Irán".
Energía rusa, esencial para Europa
En paralelo, Europa reconoce la necesidad de independizarse energéticamente del carbón y el gas rusos, algo que ya admitían públicamente el pasado fin de semana el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Y también crecen las críticas. Un informe publicado por la organización ecologista Transport & Environment (T&E) ha cifrado en unos 260 millones de euros el pago diario de UE a Rusia por las importaciones de petróleo. “Europa está enviando más de un cuarto de billón a Putin todos los días, incluso cuando él hace la guerra en su propio patio trasero. Esto tiene que terminar", resume el documento.
El secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, ha dicho este martes que es "imperativo" que los países del Viejo Continente dejen de depender de la energía rusa. “Es imperativo que haya finalmente un movimiento para reducir esa dependencia”, ha subrayado el jefe de la diplomacia estadounidense desde Estonia.
Pero los aliados europeos rechazan el veto total al sector energético ruso, al menos por el momento. Alemania ya había aclarado el lunes que no pensaba vetar el crudo ruso, una medida que el presidente Joe Biden llevaba días estudiando, ante la creciente presión del Congreso estadounidense. “En este momento no es posible otra manera de suministrar energía a Europa para la generación de calefacción, movilidad y electricidad para la industria”, admitió el lunes en un comunicado el canciller alemán, Olaf Scholz. “Las importaciones de energía desde Rusia son esenciales para Europa”.
Por ahora, la Comisión Europea se conforma con un plan para reducir las importaciones de gas ruso en dos tercios este año, un programa que ha sido presentado este martes y que se debatirá en una cumbre en París a finales de esta semana, según El País.
“Estados Unidos produce más crudo que todos los países europeos juntos y podemos dar un paso que otros no pueden dar, pero estamos trabajando estrechamente con Europa y nuestros socios para desarrollar una estrategia de largo plazo que reduzca su dependencia de la energía rusa también”, ha recalcado en su discurso Joe Biden. @mundiario