¿Cuánto se han “forrado” las comunidades autónomas?

María Jesús Montero, ministra de Hacienda. / RR SS
María Jesús Montero, ministra de Hacienda. / RR SS
Las comunidades autónomas reciben el 50% de la recaudación territorializada de IVA, el 58% de los impuestos especiales como el de hidrocarburos y el 100% del impuesto sobre la electricidad.
¿Cuánto se han “forrado” las comunidades autónomas?

Nunca es buen momento para acometer reformas estructurales, menos aún para modificar el sistema tributario y no hablemos si de lo que se trata es de discutir sobre el reparto de los ingresos entre los distintos niveles de gobierno. Pero la historia enseña que una gran crisis y sus consecuencias, además de una guerra, son el campo de cultivo necesario para que acaben produciéndose reformas de calado, no muy distintas de las que antaño se implantaron.

En el primer discurso público que pronunció Enrique Fuentes Quintana como vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, tres días después de su nombramiento, puso de manifiesto la difícil situación económica y social que vivía el país a finales de los setenta. Los principales problemas: el déficit exterior, la inflación y el paro. ¿Les suena? Para solucionarlos, primero llamó a las cosas por su nombre y después pidió la colaboración responsable de todos los ciudadanos, grupos y partidos políticos para encarar todas las reformas, también la fiscal.

Se echa de menos una figura así, dentro del Gobierno y también en la oposición. Es hora de que los ciudadanos bajen a la arena tributaria y no se dejen llevar por eslóganes de campaña poco afortunados como los que profirió el candidato a la presidencia del Partido Popular cuando habló de que el “Gobierno se está forrando con el incremento de la luz y de la gasolina”.

Es poco afortunado porque el presidente de una comunidad autónoma sabe que, en primer lugar, el Gobierno no se forra, recauda impuestos que sirven para financiar la prestación de servicios tales como la educación, la sanidad, los servicios sociales, etc. y, en segundo lugar, el sistema de financiación autonómica vigente hace copartícipes mayoritarias a las regiones de la recaudación de los impuestos que gravan la luz y la gasolina.

Las comunidades autónomas reciben el 50% de la recaudación territorializada de IVA, el 58% de los impuestos especiales como el de hidrocarburos y el 100% del impuesto sobre la electricidad. Así que, de “forrarse” alguien lo haría el Estado y dentro de él las comunidades autónomas –también la gallega–, que recibieron en la última entrega a cuenta hasta febrero, un 6,3% más de recursos que en el mismo período del año anterior, 18.533 millones de euros, 1.100 millones adicionales, de los cuales Cataluña, Andalucía y Madrid han recibido más de 200 millones cada una, mientras, a Galicia le correspondieron 87 más y Castilla y León tuvo una “pedrea” de 65 millones de euros en solo dos meses.

Son solo algunos ejemplos de cómo se han “forrado” las comunidades autónomas gracias, entre otros, a los impuestos sobre los carburantes y la electricidad (pueden verse los datos completos en el gráfico siguiente).

Entregas a cuenta a las CC AA.
Fuente: elaboración propia, con datos del Ministerio de Hacienda.

De esta manera, el Ministerio de Hacienda, da cumplimiento al mandato normativo del sistema de financiación autonómica, que opera mediante unas entregas a cuenta de los recursos tributarios estimados que se ingresarán en concepto de IRPF, IVA e IIEE, a los que hay que añadir el Fondo de Suficiencia Global y la transferencia del Fondo de Garantía de Servicios Públicos Fundamentales. 

Apenas unos pocos ciudadanos conocen cómo se financian los distintos niveles de gobierno, muchos identifican el IRPF o el IVA como tributos de la administración central, cuando, de facto participan también las comunidades autónomas, al igual que en los impuestos especiales.

La reforma pendiente del sistema de financiación autonómica debe servir para potenciar la autonomía y la corresponsabilidad fiscal, con el objetivo de eliminar la ilusión fiscal imperante y atribuir la responsabilidad a quien corresponde. Solo de este modo se podrán identificar los responsables de las decisiones de gasto y el coste de asumirlas. 

La demagogia debe formar parte del barullo de los extremos, los políticos serios no precisan echar mano de estas herramientas para hacer oposición porque, ya se sabe, entre el original y la copia, los votantes prefieren el original. @mundiario

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