El libro blanco sobre la reforma tributaria pone deberes a los políticos

La entrega del libro blanco sobre la reforma fiscal en España. / RR SS
La entrega del libro blanco sobre la reforma fiscal en España. / RR SS
La tributación medioambiental será una pieza fundamental, sin olvidar la necesaria reforma de los impuestos existentes sobre la renta, el consumo y la riqueza. 
El libro blanco sobre la reforma tributaria pone deberes a los políticos

Cualquiera que se haya enfrentado alguna vez a una partitura (de modo activo o pasivo) entiende que, desde una perspectiva general, debe alcanzar la armonía. El objetivo último es enlazar los acordes o notas simultáneas para tocar el equilibrio de las proporciones entre las distintas partes de un todo y obtener así un resultado que no es otro que la belleza de la música en correspondencia adecuada entre las diferentes cosas que forman el conjunto.

Sirva esta imagen para entender que el sistema fiscal se asemeja mucho a una partitura en la que bien concertada y con gran variedad de sonidos, medidas y pausas debe sonar como una buena combinación de sílabas, voces y cláusulas empleadas. La unión y combinación de tributos simultáneos, de diferente naturaleza y repartos multinivel deben tintinear acordes, lo que no siempre ocurre, por lo que, de vez en cuando hay que pararse, afinar o cambiar algunos elementos, con el objetivo de que no se pierda la armonía que se exige entre eficiencia y equidad.

Viene esto a cuento del Libro Blanco Sobre la Reforma Tributaria que un comité de personas expertas ha elaborado durante los últimos meses, a partir del encargo que el Ministerio de Hacienda les hizo el 12 de abril de 2021. Dicho cometido tenía como objetivo “analizar el sistema fiscal para mejorar su eficiencia, garantizar los recursos públicos y adaptarlo a los retos del S.XXI y (sigue la nota) … el análisis pondrá el énfasis en el estudio de la fiscalidad medioambiental, la imposición en sociedades, la tributación de la economía digital, así como la armonización patrimonial”.  Esto es lo que se recoge en un prolijo documento de 786 páginas y 118 reformas propuestas, con un profundo y certero diagnóstico inicial sobre la situación del sistema fiscal en España, con referencias constantes al entorno europeo y al nuevo contexto de la transformación económica hacia otro modelo más digital y verde. Más de un centenar de propuestas –algunas más acertadas que otras–, todas ellas discutibles y modulables según las necesidades del momento y el contexto.

En este sentido, el informe de las personas expertas se centra en la valoración de aspectos mollares como la suficiencia, la equidad y la eficiencia del sistema, las tendencias internacionales –sobre todo en fiscalidad verde y digital– y sus consecuencias en el modelo territorial y en el proceso de integración europeo, además de evaluar la capacidad de los impuestos para acelerar transformaciones y fomentar la innovación. Aborda de manera concreta y nominal la petición del ministerio, como compositor final de la partitura que debe empezar a discutir, probablemente no antes de la próxima legislatura. Cada una de las notas o acordes propuestos por los expertos en forma de modificación impositiva debe verse en conjunto y comprobar, antes de tocar nada, qué ocurre con el resto de la sintonía. Todos sabemos que cuando apretamos un Re sostenido (Re#) en lugar de un Re bemol (Reb) se produce una distorsión sobre el equilibrio melódico de medio tono arriba o abajo, por lo que es ese el momento de decidir qué otras notas hay que ajustar para tener el anhelado resultado armónico. A esto se añade una cuestión no menor y es que la partitura tiene dos partes, una de ingresos y otra de gastos. De momento solo se ha abordado la primera, pero es necesario también un ajuste de la segunda en forma de racionalidad y eficiencia. 

En definitiva, a pesar de la necesidad de avanzar hacia la modernización financiera de este país, el Libro Blanco sobre la Reforma Tributaria no es más que el principio de la transformación en profundidad que precisa la administración pública en su conjunto. De este modo habrá que ver desde arriba qué financiación se necesita para qué servicios públicos. Esto requiere primero de un acuerdo social sobre cuál es el nivel de gasto público que demandan las personas y, una vez establecido, proponer de qué manera se va a financiar, teniendo en cuenta la asunción de la deuda pública acumulada y la necesaria rebaja de un déficit público estructural que en este momento estrangula a la economía del sector público.

El libro blanco no es, en ningún caso, una reforma fiscal sino una ayuda y orientación para aquellos que tienen el deber de acometerla. El Gobierno y la oposición pueden servirse de este exhaustivo análisis para avanzar en la concreción de un nuevo sistema fiscal, que sea más progresivo y redistributivo, al tiempo que atienda los cambios tecnológicos, la digitalización y las nuevas actividades que exigen un tratamiento diferenciado y que, a día de hoy, están ajenas al sistema.

La tributación medioambiental será una pieza fundamental en el futuro de compromisos adquiridos por Europa y por el riesgo evidente que trae consigo el cambio climático. Todo ello sin olvidar la necesaria reforma de los impuestos existentes sobre la renta, el consumo y la riqueza. Sigue quedando el mismo trabajo pendiente en materia fiscal para el Gobierno que tenía antes de la entrega del informe, con la diferencia de que ahora tiene más despejado el horizonte de la situación actual y las alternativas posibles.

Los interrogantes siguen sobre la mesa. La adaptación del sistema impositivo a la realidad del siglo XXI requiere ajustes importantes –más aún en un contexto de guerra y pandemia–, que quedan señalados en el diagnóstico. Está en manos de los políticos la composición de la nueva partitura tributaria, con un mandato de refuerzo de su eficacia, eficiencia, eliminación de disfunciones y adaptación de los incentivos para la creación de actividad económica y el empleo, con el único fin de garantizar la suficiencia recaudatoria acorde con el nivel de gasto público que socialmente se decida mantener. @mundiario

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