El coste de la vida en los hogares españoles: un desafío para el poder adquisitivo y el consumo
Según un estudio del profesor José Luis Nueno del IESE, los asalariados españoles están experimentando una brecha entre sus ingresos y gastos, agravada por la inflación.
La creciente presión del costo de la vida ha dejado su huella en los hogares españoles, desencadenando una lucha por mantener el equilibrio entre los ingresos y los gastos. Según un análisis realizado por el profesor José Luis Nueno del IESE, plasmado en su libro Todo es terrible, pero yo estoy bien, publicado por AECOC, la asociación que reúne a empresas de consumo masivo, los asalariados españoles enfrentan un dilema financiero alarmante. Mientras su salario promedio anual se sitúa en 19.817 euros, sus gastos alcanzan los 22.598 euros.
Esta discrepancia económica se ha ampliado en los últimos meses debido a un aumento más lento de los salarios en comparación con la inflación. El informe destaca que durante el periodo comprendido entre el primer trimestre de 2022 y 2023, los ingresos salariales promedio aumentaron en un 5%, mientras que la inflación se situó en un 5,5%, lo que ha diluido la capacidad adquisitiva de los asalariados. Esta pérdida de poder se ha sentido de manera especialmente intensa en los estratos de ingresos más bajos, donde se ha registrado una disminución del gasto del 3,8%.
El impacto de esta situación en los hábitos de consumo es innegable. La mayoría de las categorías de gastos ha experimentado una reducción en el volumen de compra, lo que está afectando tanto a los márgenes de los fabricantes como a los minoristas. Sin embargo, el análisis del mercado laboral arroja un rayo de esperanza para el consumo. Se espera que la creación continua de empleo beneficie a segmentos de consumidores más jóvenes, impulsando categorías de gastos menores como la restauración, los viajes de bajo costo y la moda.
Cambios en los hábitos de consumo
Para enfrentar el desafío del costo de vida en aumento, el consumidor promedio está optando por recortar gastos en áreas menos esenciales mientras busca mantener la inversión en aspectos cruciales. En este sentido, las categorías de gasto discrecional que han experimentado un crecimiento incluyen vestimenta, calzado y restaurantes, a expensas de categorías como la entrega de comida a domicilio, educación y cultura, así como servicios de peluquería y belleza.
Sin embargo, la preocupación persiste en la industria del gran consumo y la distribución ante la posible caída de las ventas. La reducción de la renta disponible se perfila como un factor determinante en este descenso. Según un sondeo realizado por AECOC, el 70% de las empresas del sector teme que los consumidores enfrenten dificultades debido a la disminución de su poder adquisitivo en los próximos meses, lo que podría influir en sus hábitos de compra.
De cara al cierre del año, el barómetro elaborado por AECOC indica que casi el 40% de las empresas de distribución anticipa una disminución de hasta el 5% en sus volúmenes de venta, mientras que un 27,8% prevé una estabilización y un 33,3% espera un crecimiento. Por otro lado, en el ámbito de la manufactura, el 56% de las empresas prevé una disminución en el volumen de ventas. Ante esta tendencia, el 73% cree que durante el segundo semestre del año se intensificarán las actividades promocionales, con el claro objetivo de estimular los volúmenes de venta y contrarrestar la caída prevista. @mundiario



