Claves del acuerdo arancelario entre EE UU y la UE: cómo impacta realmente en la economía española

España no figura entre los socios más expuestos del bloque, pero ciertos sectores estratégicos como el agroalimentario y la maquinaria podrían sufrir consecuencias por la imposición de gravámenes del 15%.
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Donald Trump, presidente de EE UU. / Mundiario
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Donald Trump, presidente de EE UU. / Mundiario

Tras meses de tensiones y negociaciones, la Unión Europea y EE UU han alcanzado un acuerdo que establece un arancel del 15 % sobre las exportaciones europeas al mercado estadounidense. Este pacto, firmado por Ursula von der Leyen y Donald Trump, busca poner fin —al menos temporalmente— a la escalada de la guerra comercial iniciada por la Casa Blanca. Para España, el impacto directo será moderado, pero no exento de implicaciones significativas en sectores específicos.

Uno de los factores clave para entender el alcance de este acuerdo en la economía española es el bajo nivel de exposición comercial directa con Washington. Solo alrededor del 5 % de las exportaciones españolas tienen como destino el país norteamericano. Además, España mantiene un déficit comercial con EE UU: importa más (28.000 millones de euros en 2024) de lo que exporta (18.000 millones).

Este perfil comercial limita el impacto global del arancel, estimado por el FMI y el Banco de España en torno al 0,1 % – 0,15 % del PIB en el corto y medio plazo. A nivel europeo, la caída del PIB por efecto de los aranceles sería cuatro veces mayor que la de España, lo que sitúa a la economía nacional como una de las menos vulnerables del bloque.

Sectores sensibles: agroalimentación, maquinaria y bienes industriales

Pese a que el impacto macroeconómico es limitado, hay industrias españolas que sí podrían sufrir consecuencias más directas. En el sector agroalimentario, el vino y el aceite de oliva se encuentran entre los más expuestos. Estados Unidos es el segundo mayor destino para el vino español convencional (después del Reino Unido) y el primero para los espumosos, con ventas que alcanzaron los 390 millones de euros en 2024, según la Federación Española del Vino (FEV).

El aceite de oliva representa otro punto crítico: más del 30 % del que se consume en EE UU es de origen español. Los aranceles podrían encarecer su precio y afectar tanto a los productores nacionales como al consumidor estadounidense. En total, las exportaciones agroalimentarias hacia Estados Unidos superan los 3.500 millones de euros.

Por otro lado, las exportaciones de maquinaria y material eléctrico o mecánico también se encuentran en el radar. Este sector canalizó más de 4.000 millones de euros en ventas hacia EE UU el último año. Otros segmentos como las manufacturas de piedra, vidrio, joyería, metales y productos químicos también podrían verse parcialmente afectados, aunque algunos —como ciertos químicos, productos farmacéuticos o componentes aeronáuticos— estarían exentos del gravamen, de acuerdo con las primeras declaraciones de Von der Leyen.

Las trampas del acuerdo: cláusulas no arancelarias y efectos colaterales

Una de las advertencias más repetidas por los expertos —incluido el gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá— es la necesidad de analizar en profundidad las cláusulas no arancelarias del pacto. Estas pueden incluir disposiciones técnicas, regulatorias o de seguridad que compliquen aún más las exportaciones y aumenten la incertidumbre jurídica para las empresas.

Además, el impacto no termina en el arancel. Existe el riesgo de “efectos de segunda ronda”, derivados tanto de la desaceleración económica europea como de las distorsiones en las cadenas de valor. Por ejemplo, aunque España no exporta vehículos terminados a EE UU, sí suministra piezas a otros países europeos que sí lo hacen, lo que implica una afectación indirecta si la demanda de esos socios comerciales se reduce.

Un escenario global más proteccionista

El acuerdo se enmarca en un contexto de creciente proteccionismo comercial a nivel internacional. EE UU, bajo el mandato de Trump, ha endurecido su política arancelaria con múltiples países, incluyendo medidas específicas sobre el acero, el aluminio o los vehículos europeos.

A largo plazo, el principal desafío para la economía española no será tanto el impacto inmediato del arancel como la necesidad de diversificar mercados y fortalecer sus sectores más vulnerables. Especialmente en un entorno de desaceleración económica global y alta volatilidad geopolítica, las empresas deben prepararse para competir en un escenario más incierto y menos abierto. @mundiario

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