LAS COSAS COMO SON

El euro y las bolsas europeas suben tras el acuerdo entre Trump y la UE

El pacto sellado entre Ursula von der Leyen y Donald Trump pone fin, por ahora, a la guerra arancelaria y desata el optimismo de los mercados, pese a sus condiciones desiguales.
Acuerdo entre la UE y EE UU. / Mundiario
Acuerdo entre la UE y EE UU. / Mundiario

A veces, la euforia bursátil es menos un reflejo de justicia económica que un suspiro de alivio colectivo. Es lo que ha ocurrido este lunes en los parqués europeos y en el mercado de divisas. El euro se fortalece y los principales índices bursátiles del continente, con el EuroStoxx 50 a la cabeza, avanzan subidas superiores al 1% tras conocerse el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos. El fin de la guerra arancelaria, o su congelación al menos, ha sido suficiente para que los mercados respirasen con optimismo. Pero conviene no dejarse llevar por el rebote. La letra pequeña del pacto deja claro que ha sido Donald Trump quien ha impuesto las reglas.

La UE ha aceptado un arancel general del 15% sobre sus exportaciones a Estados Unidos. A cambio, no habrá gravámenes equivalentes para los productos norteamericanos que desembarquen en suelo europeo. Un trato desequilibrado, sí, pero que logra evitar una escalada aún más dañina. Es precisamente ese "mal menor" lo que los mercados han decidido premiar. El principio de certeza en un entorno global lleno de incertidumbres sigue teniendo un valor incalculable para los inversores.

El simbolismo del lugar donde se firmó el acuerdo –un campo de golf propiedad del propio Trump en Escocia– refuerza la impresión de que el expresidente ha jugado en casa. Mientras él proclamaba que “va a ser el mayor de los acuerdos”, Ursula von der Leyen optaba por un tono más técnico, celebrando la “estabilidad y previsibilidad” del entendimiento. La presidenta de la Comisión Europea ha gestionado con perseverancia una negociación muy cuesta arriba, pero el resultado, aunque políticamente necesario, deja a Europa en una posición subordinada.

Más allá de la reacción positiva inicial, el acuerdo implica costes reales. La economía española, menos expuesta que otras a Estados Unidos, sufrirá un impacto limitado. Aun así, sectores como el vino, el aceite o la maquinaria eléctrica notarán el mordisco. Y no solo por el arancel directo. Las llamadas "efectos de segunda ronda" también preocupan: desde la pérdida de competitividad de productos intermedios hasta el impacto sobre la cadena de valor europea en sectores como el automovilístico o el farmacéutico.

La UE ha conseguido excluir del gravamen a ciertos bienes estratégicos –medicamentos, componentes electrónicos, productos agrícolas específicos–, lo que suaviza el golpe. Pero la asimetría comercial se mantiene: Washington logra imponer su narrativa proteccionista y, al mismo tiempo, seguir vendiendo a Europa sin nuevos obstáculos. No es la primera vez. Trump ya utilizó esta estrategia durante su primer mandato. Y lo preocupante es que funciona.

Los mercados han reaccionado con subidas, sí, pero esta es una victoria que tiene sabor a rendición. El euro se aprecia porque, por ahora, la incertidumbre ha sido sustituida por un marco conocido. Pero el desequilibrio en el trato, y el precedente que sienta, pesan como una losa sobre la soberanía económica europea.

Von der Leyen ha buscado evitar el caos y lo ha logrado. Pero el coste político es evidente: la UE ha cedido terreno. Y aunque los mercados aplaudan hoy, el futuro exige que Europa refuerce su capacidad de negociación y diversifique con urgencia sus alianzas comerciales. Porque, como ha quedado claro una vez más, en las mesas de negociación con Estados Unidos, quien no dicta las reglas, las sufre. @mundiario

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