La brecha económica regional en España: el impacto desigual de la inflación y el crecimiento
El informe Regions and Cities at a Glance de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), publicado este viernes, ofrece una radiografía detallada de cómo la crisis inflacionaria y económica ha impactado de manera desigual en las regiones españolas.
Durante el periodo 2019-2022, la renta real de los hogares —ingresos ajustados por inflación— presentó una brecha regional de más de cinco puntos porcentuales, una de las más amplias del bloque de economías avanzadas, superada solo por Estados Unidos y Canadá.
En un contexto marcado por la pandemia y el alza generalizada de precios, España se enfrentó a desafíos únicos. Mientras comunidades como Asturias, Andalucía y Extremadura lograron ligeros avances en la renta disponible, regiones como Baleares, afectada por una crisis habitacional y una alta dependencia del turismo, sufrieron un retroceso del 4,15%. Este escenario refleja no solo las diferencias económicas tradicionales entre el norte industrial y el sur agrícola, sino también los efectos de la inflación descontrolada, que alcanzó un pico del 8,4% en 2022.
La desigualdad también mostró matices importantes. Canarias destacó como la comunidad con mayor brecha de ingresos entre los más ricos y los más pobres, mientras que Aragón registró la menor disparidad. Sin embargo, Baleares y el País Vasco lograron reducir estas diferencias en más de una década.
Crisis de acceso a la vivienda
El informe señala otros factores críticos, como la crisis de acceso a la vivienda. En Baleares, los hogares destinan más del 30% de su renta a este gasto, superando ampliamente el promedio nacional. Además, el alza en los alquileres, que se duplicaron entre 2011 y 2021, agrava una problemática que también afecta a otras áreas urbanas de la OCDE.
El panorama laboral y demográfico tampoco es alentador. La disminución de la población activa amenaza el crecimiento económico, especialmente en zonas rurales, mientras que las mujeres enfrentan mayores riesgos de pobreza relativa y una menor tasa de empleo.
En términos de productividad, la brecha persiste. El País Vasco lidera en España, seguido por Navarra y Madrid, mientras que Murcia ocupa el último lugar, con una diferencia de más de 30 puntos porcentuales. Este rezago plantea retos significativos para una economía española que debe adaptarse a un escenario global cada vez más competitivo.
En conjunto, el informe subraya la necesidad de políticas públicas focalizadas en reducir las desigualdades regionales y sociales, impulsando el crecimiento inclusivo y sostenible en todas las comunidades. @mundiario



