San Lorenzo de Almagro despide a su hincha eterno
El amor por los colores azul y rojo no conoce fronteras, y así lo demostró hasta el último día Jorge Mario Bergoglio, conocido mundialmente como el Papa Francisco I. Desde pequeño, su corazón latía al ritmo de San Lorenzo de Almagro, siendo testigo desde las tribunas del Viejo Gasómetro de glorias inolvidables como el equipo del 46. Pero su pasión iba más allá del fútbol, era un emblema de identidad, de humildad y de comunidad que lo acompañó como sacerdote, cardenal y pontífice.
Nunca fue uno más y siempre fue uno de los nuestros. Cuervo de niño y de hombre... Cuervo como sacerdote y Cardenal... Cuervo también como Papa...
— San Lorenzo (@SanLorenzo) April 21, 2025
Siempre transmitió su pasión por el Ciclón: cuando iba al Viejo Gasómetro para ver al equipo del 46, cuando confirmaba a Angelito… pic.twitter.com/nVc8fWC9wi
En cada rincón del mundo, Francisco I llevaba consigo el fervor cuervo. Los hinchas de San Lorenzo recuerdan con cariño la vez que confirmó al joven Ángel Correa en la capilla de Ciudad Deportiva, un gesto que trascendió el fútbol y unió su vocación religiosa con su amor al club. Incluso desde el Vaticano, las puertas siempre estuvieron abiertas para recibir al Ciclón, como él cariñosamente llamaba al equipo, con una sonrisa tan grande como su fe.
El club no tardó en reconocer su singular devoción. Como socio N°88235, Francisco I dejó una huella imborrable en la historia azulgrana, uniendo generaciones de hinchas bajo el estandarte de la pasión futbolera. Él no solo fue un Papa, sino el Cuervo mayor, ese hincha que inspiraba desde cualquier lugar del mundo, reafirmando que el amor por San Lorenzo no tiene límites.
Hoy, envueltos en un manto de tristeza, los hinchas del Ciclón despiden al hombre que nunca dejó de ser uno de ellos. En un emotivo mensaje compartido en las redes sociales del club, se expresó: “Nunca fue uno más y siempre fue uno de los nuestros. ¡Adiós, gracias y hasta siempre!” Un adiós que resuena entre los corazones azulgranas como un eterno himno de agradecimiento.
Sin embargo, el legado del Papa Cuervo no termina con su partida. Su amor incondicional al club seguirá siendo una inspiración para futuras generaciones, recordándonos que San Lorenzo es más que un equipo; es una familia unida por el amor, la fe y la eterna pasión por los colores. Desde ahora y para siempre, el nombre de Francisco I estará escrito con letras doradas en la historia del Ciclón. ¡Hasta siempre, Cuervo eterno! @mundiario


