¿Qué es más fácil de analizar para las apuestas: deportes individuales o de equipo?

Abordamos un aspecto crucial a la hora de realizar pronósticos deportivos, y que tiene muchos más matices de lo que podría parecer a priori.
Una bola de tenis. / Leolytics.
Una bola de tenis. / RRSS.

Una cuestión que siempre ha estado flotando en el mundo de las apuestas es qué tipo de pronósticos resultan más sencillos, si los orientados a deportes individuales o a los que participan equipos.

Un primer aspecto a resaltar es que ambas opciones están bastante representadas en las casas de apuestas legales, donde se puede pronosticar a mercados de fútbol, baloncesto y muchos otros deportes de equipo. Pero también, a tenis, boxeo, Fórmula 1, golf y otras varias disciplinas individuales.

Pero, siguiendo la fría lógica de las perspectivas de ganancia, ¿a cuáles merecería más la pena apostar? En las siguientes líneas tratamos de contestar a una pregunta cuya respuesta no es tan evidente como podría parecer...

La teórica mayor facilidad de análisis en los deportes individuales

Sobre el papel, debería resultar más sencillo analizar los deportes individuales que los de equipo, ya que solo habría que estudiar el rendimiento específico, estado de forma y estadísticas de dos deportistas

Mientras que en los de equipo, la cosa se complicaría bastante más, al entrar en liza tanto los datos individuales como los colectivos, lo que puede suponer un auténtico quebradero de cabeza y dificultar, todavía más, el vaticinio del resultado por la multiplicación de variables.

¿Una teoría desmentida por la realidad?

Sin embargo, no ya los apostadores, sino cualquier aficionado a los deportes sabe que la lógica del 'favorito' en las competiciones individuales queda muchas veces arrasada.

Esto pasa sobre todo en disciplinas como el golf, donde ni siquiera las grandes figuras mundiales han conseguido traducir su participación en un abierto en sinónimo de triunfo, por más que haya otros mercados secundarios como el de por encima/por debajo del par (Over/Under) que resulten más fáciles, al menos cuando hablamos de grandes golfistas.

Aunque en menor medida, esa misma incertidumbre la podemos encontrar en el tenis, particularmente en las apuestas globales a vencedor de los torneos, ya que las sorpresas están a la orden del día, en un deporte en el que se disputan partidos maratonianos que se pueden prolongar durante horas, con lo que ello supone cuando estos se enmarcan en un Grand Slam con choques sucesivos hasta llegar a la final.

El claro desgaste físico y mental que recae en un único deportista, que además afronta un calendario muy cargado, hace más impredecibles los resultados, por más que pueda haber tramos de la temporada, incluso muy largos, en los que un tenista predomine.

El ciclismo, por su parte, tendría una mayor ambivalencia, debido a que la exigencia de las grandes vueltas tiende a coronar a los ciclistas que más en forma llegan. Si bien, los pronósticos se complican y de qué manera, cuando hablamos de etapas, particularmente si no son ni netamente llanas ni de montaña, al quedar fuera de su ecosistema idílico los reyes de la velocidad y la escalada, siempre favoritos en sus respectivos terrenos. Y ya, apostar se vuelve realmente complicado en las pruebas conocidas como 'clásicas', por más que tengamos corredores que han forjado su leyenda en ellas, y particularmente en el campeonato del mundo de fondo en carretera que dirime el ciclista que abrochará el icónico maillot arco iris, aunque en su palmarés histórico nos encontremos con varios campeones múltiples, entre ellos el español Óscar Freire.

El automovilismo sería un caso especial, al intervenir tanto la pericia del piloto como las prestaciones de su coche de carreras, pudiendo estas además llegar a ser bastante deterministas. Mientras que si hubiese que elegir deportes en los que las estadísticas previas suelen prefigurar bastante el resultado final tendríamos dos que están en las antípodas: el boxeo y el ajedrez.

Así, el balance previo de ambos púgiles nos dice mucho del resultado que se dará en el combate, de igual modo que la trayectoria seguida por los ajedrecistas antes de su duelo dará bastantes pistas sobre el desenlace. Aunque, evidentemente, todo es mucho más fácil de pronosticar cuando hablamos de grandes tótems de sus respectivas disciplinas como un Mohamed Alí o un Kasparov.

La incertidumbre omnipresente en los deportes individuales y los colectivos

En definitiva, por mucho que en teoría los deportes individuales puedan parecer más fácilmente pronosticables, al acotar el campo de análisis a menos variables y datos, la experiencia nos dice que al final irrumpe la incertidumbre, entre otros motivos porque un día malo de un deportista que compite en solitario determina su derrota, mientras que si juega en un equipo su actuación deficiente puede ser compensada.

Además, podemos detectar fácilmente una paridad de efervescencia entre los mercados de apuestas de los deportes individuales y los colectivos, e incluso de una mayor capacidad de arrastre de los segundos, lo que desmentiría que hubiese tanta ventaja a la hora de pronosticar en los primeros.