El PSG y sus negocios ruinosos: ¿hasta cuándo?
El PSG, un club acostumbrado a despilfarrar, sigue mostrando su ineficiencia en la gestión deportiva. Kolo Muani, fichado por 95 millones de euros en 2023, ahora llega a la Juventus cedido casi gratis, un movimiento que expone el fracaso de su integración en el esquema de Luis Enrique. Sus discretas cifras en París, con apenas 11 goles en 54 partidos, contrastan con su brillante rendimiento en el Eintracht, dejando claro que las decisiones del club han sido más impulsivas que estratégicas.
Pero Kolo Muani no es el único ejemplo de los desatinos del PSG. Milan Škriniar, presentado como el central estrella procedente del Inter, durante el mismo período estival en el que llegó el atacante, ha tenido dificultades para consolidarse debido a constantes problemas físicos. El eslovaco, que llegó con altas expectativas, ha pasado más tiempo en recuperaciones que en el campo, dejando un vacío defensivo en un equipo que busca liderazgo. Esto, sumado a los problemas de cohesión defensiva, muestra una planificación errática.
A este panorama se suma Marco Asensio, otro que aterrizo en El Parque de los Príncipes hace dos veranos, quien llegó con la promesa de ser una pieza clave en el ataque tras su salida del Real Madrid. Sin embargo, el español ha tenido un impacto mínimo en el equipo, limitado por lesiones y una aparente desconexión con el sistema. Lo que parecía ser un fichaje con experiencia y solvencia ha terminado como un recurso desperdiciado en una plantilla plagada de nombres pero escasa de resultados tangibles.
El mal ojo de Nasser Al-Khelaifi
El PSG no solo ha gastado en exceso, sino que también parece incapaz de optimizar los recursos que ya tiene. Movimientos como la cesión de Kolo Muani a la Juventus, sin opción de compra, evidencian la necesidad de hacer espacio en un vestuario saturado, pero carecen de una visión a largo plazo. Mientras tanto, el club sigue apostando por grandes operaciones, como la de Khvicha Kvaratskhelia, pero la pregunta es: ¿será otra promesa que se desmorona en París?
El habilidoso extremo georgiano, si no se pone las pilas, puede engrosar la lista de juguetes rotos que llegan a París con la esperanza de alimentar su gloria deportiva, pero que al final, como ocurrió con Neymar y otros tantos, terminan marchándose con el rabo entre las piernas, aunque eso sí, con las cuentas bancarias repletas de millones de euros.
La acumulación de fracasos en el mercado coloca al PSG como un ejemplo de cómo no gestionar una plantilla. Las estrellas que llegan terminan apagándose, víctimas de un proyecto sin dirección. Entre expectativas incumplidas y decisiones dudosas, el PSG sigue siendo un gigante que parece perder el rumbo en cada ventana de fichajes. @mundiario


