Mikel Oyarzabal, el héroe silencioso que sostiene el sueño europeo de la Real Sociedad
Mikel Oyarzabal vuelve a ejercer de faro en una Real Sociedad que navega entre dudas. En una temporada irregular, marcada por crisis intermitentes y una falta de continuidad evidente, el capitán sigue siendo el punto de apoyo al que agarrarse. Cuando el equipo se atasca, aparece su figura. No es casualidad, es identidad.
Ante el Celta, en un partido áspero y exigente, Oyarzabal decidió marcar diferencias. Su doblete no solo selló una victoria vital, también devolvió oxígeno clasificatorio a los txuri-urdin. Alejó fantasmas incómodos y acercó el horizonte europeo. Además, lo hizo de una forma poco habitual en la historia reciente del club.
Desde la temporada 2003-04 nadie en la Real había marcado dos goles desde fuera del área en un mismo encuentro liguero. Un dato que explica la magnitud de la actuación. En un equipo al que le cuesta generar peligro cerca del área, la media distancia se convierte en un recurso tan necesario como revelador. Y ahí, Oyarzabal marca el camino.
La Real ya no es aquel equipo atrevido y fluido de otras campañas. Le falta colmillo, le cuesta someter y sufre para cerrar partidos. En ese contexto, el capitán asume el peso sin esconderse. Corre, pelea, decide y lidera. No es solo talento, es compromiso con el escudo.
Tras el encuentro, su discurso reflejó esa mentalidad competitiva que define al grupo. Trabajo, sacrificio y fe incluso cuando el escenario es adverso. Más allá del resultado, la conclusión es clara: mientras Oyarzabal esté inspirado, la Real siempre tendrá una razón para creer. @mundiario


