Mbappé y el PSG: reencuentro tóxico con 55 millones y cuentas pendientes
Pocas veces un partido de fútbol reúne tanto veneno soterrado como el que enfrenta a Mbappé con su antiguo club. Ni los 256 goles que dejó en París ni la final de Champions que el PSG conquistó tras su salida han cicatrizado una relación hecha trizas. En la víspera del duelo, resulta evidente que hay cuentas sin saldar. Y no solo en lo económico, porque los 55 millones en litigio son apenas la punta visible de un iceberg emocional que amenaza con derretirse sobre el césped.
El reencuentro de Mbappé con Luis Enrique añade otra capa de tensión a un relato ya inflamable. El técnico español, que primero le defendió y después lo apartó, nunca disimuló su incomodidad ante la libertad de movimientos de su estrella. El documental que recogió sus charlas con el delantero es el testimonio perfecto de esa relación ambivalente: respeto profesional, desconfianza táctica y una convicción mutua de que juntos no podían llegar más lejos. El tiempo parece haberle dado la razón a Lucho.
Resulta curioso que el PSG haya logrado por fin alzar la Champions justo después de su marcha, cuando durante años dependió de su pegada para acercarse al trono europeo. En cierto modo, la historia condena a Mbappé a contemplar cómo su antiguo club prospera sin él, mientras en Madrid aún le miran con la lupa de quien espera más. Porque su Mundial de Clubes tampoco está siendo el escaparate soñado: la enfermedad, el debate con Gonzalo y la falta de ritmo han diluido su figura en un torneo que debía consagrarle.
El litigio económico entre Mbappé y el PSG explica mucho de esta fractura. El club sostiene que el delantero aceptó renunciar a 55 millones por reincorporarse tras el chantaje del verano de 2023. El jugador, respaldado por su madre y un ejército de abogados, defiende que no hay documento vinculante que justifique ese ahorro parisino. La causa ya ha pasado por mediadores, tribunales deportivos y jueces ordinarios, sin un desenlace claro. Y mientras tanto, la disputa sigue pudriendo la memoria compartida.
Este miércoles no se juega solo un partido de Mundial de Clubes. Sobre el césped del MetLife Stadium chocarán dos relatos irreconciliables: el de un club que se siente traicionado por la marcha de su ídolo y el de un futbolista convencido de que su sueño madridista merecía cualquier sacrificio. Entre reproches, orgullo herido y un morbo inabarcable, Mbappé vuelve a cruzar su destino con el PSG. Ni los goles ni los títulos podrán disimular que esta es una historia que no sabe acabar en paz. @mundiario


