Un viejo gran fichaje del Dépor busca hacerse un hueco en los planes de Antonio Hidalgo
Charlie Patiño ha dejado de esconderse. El futbolista que antes parecía temerle al balón ahora lo reclama con descaro y lo distribuye con autoridad. En el centro del campo del Dépor, ha pasado de ser un actor secundario a postularse como protagonista. Su evolución es tan evidente que Antonio Hidalgo le ha abierto una oposición real por el puesto.
El inglés no solo se atreve más, sino que lo hace con intención. Aunque sus envíos largos no siempre encuentran destino, el pase a Yeremay en el 0-2 fue una muestra de lo que puede ofrecer. Patiño juega con confianza, incluso cuando falla, y eso en sí mismo ya es un salto cualitativo. El cambio de actitud es tan notorio como el físico.
Pero el reto apenas comienza. La posición de mediocentro exige algo más que talento: ritmo, choque, y capacidad para imponerse en duelos. Y ahí, Charlie aún tiene camino por recorrer. En San Lázaro y el último amistoso, sufrió ante rivales que no serán los más duros que enfrentará en agosto. La exigencia subirá, y con ella, la lupa sobre su rendimiento.
Los próximos partidos serán clave. El Dépor viaja a Inglaterra para medirse con Watford y Middlesbrough, dos rivales de Championship que pondrán a prueba tanto al equipo como a su joven centrocampista. Patiño jugará en casa, en su tierra, pero con la camiseta blanquiazul. Un escenario perfecto para medir si su evolución tiene pasaporte internacional.
Mientras tanto, el sueño se cuece a fuego lento. El joven talento enfrenta dos caminos: dejarse vencer por la escasez de minutos vividos durante la temporada o transformar esa experiencia junto a Gilsanz en una lección decisiva. Todo apunta a lo segundo. Si el físico y el ritmo lo respaldan, el Dépor podría encontrar en él no solo a un mediocentro, sino a un emblema de su nueva era. @mundiario


