Idiakez, de nuevo tirando de Davo, lleva cero puntos de seis posibles: 2-1 en Huesca

El Deportivo de La Coruña demostró mucha ingenuidad, con errores infantiles que su entrenador parece incapaz de corregir.
Ximo y Yeremay, jugadores del Deportivo. / RCD
Ximo y Yeremay, jugadores del Deportivo. / RCD

El Deportivo de La Coruña ha regresado al fútbol profesional, pero la realidad está demostrando ser más amarga de lo que su entusiasta afición podría haber imaginado. Tras dos jornadas, el equipo blanquiazul acumula cero puntos de seis posibles –en Huesca perdió 2-1–, y las críticas hacia Imanol Idiakez, su entrenador, son cada vez más intensas y justificadas en el entorno deportivista. El propio entrenador admitió en rueda de prensa que se ve "en pleno proceso de aprendizaje" con goles encajados a balón parado.

El encuentro en Huesca ha sido un reflejo de las decisiones controvertidas y la falta de claridad táctica que marca el inicio de la era Idiakez con el Depor de nuevo en Segunda División. Por segunda semana consecutiva, el técnico decidió salir sin un delantero centro claro, además de apostar nuevamente por Davo, un jugador que, hasta el momento, no ha demostrado ser la solución que necesita el equipo en la faceta ofensiva. La corrección de esta estrategia defectuosa vino, como la jornada anterior, en forma de un cambio que ya no sorprende: la entrada de Barbero para intentar dar algo de mordiente en ataque. Sin embargo, el daño ya estaba hecho.

El Deportivo, que logró empatar el partido gracias a un tanto de Ximo, a pase de Yeramay, parecía tener el impulso necesario para buscar una victoria que habría inyectado confianza al equipo. Sin embargo, en lugar de ir a por los tres puntos, Idiakez optó por replegarse, una decisión que demostró ser fatal. El repliegue defensivo no solo privó al equipo de opciones de gol, sino que también facilitó el trabajo al Huesca, que, sin hacer un despliegue de fútbol espectacular, supo sacar rédito a una jugada a balón parado, mal defendida. En el minuto 93, Blasco, sin demasiada oposición, cabeceó un balón que dejó a los gallegos sin puntos, repitiendo el escenario vivido en Riazor la semana pasada ante el Real Oviedo (0-1).

La gestión de Idiakez es preocupante. Sus experiencias pasadas en Segunda División tampoco invitan al optimismo. En abril de 2023, fue destituido del Leganés tras una racha de cinco derrotas consecutivas. En 2018, el Zaragoza le mostró la puerta de salida tras seis jornadas sin victorias, una crisis que dejó al equipo aragonés hundido en la tabla. Ahora, parece que el Deportivo podría estar siguiendo el mismo camino. Los errores infantiles que se repiten semana tras semana reflejan la incapacidad del entrenador para corregir los problemas que asolan a su equipo.

Davo, una metáfora de la desorientación de Idiakez

El uso recurrente de jugadores como Davo, cuya influencia en el juego es negativa, pone en evidencia la desorientación de Idiakez. La falta de una estrategia clara y la toma de decisiones cuestionables dejan al Deportivo en una situación precaria. En un partido que podría haber sido un punto de inflexión, ante un rival asequible, Idiakez eligió jugar con el freno de mano puesto, y la factura no tardó en llegar.

Mientras el Huesca celebra ahora un inicio perfecto con seis puntos de seis posibles, en A Coruña se empieza a dudar seriamente de la capacidad de Idiakez para liderar un proyecto que, de seguir así, podría convertirse en otro episodio fallido en su ya accidentada carrera en Segunda División.

El Deportivo –un grande del fútbol españól– no solo está perdiendo puntos, sino también la confianza en un entrenador que parece de nuevo perdido. Si no se toman medidas drásticas pronto, la temporada que prometía ser la del regreso a la élite podría convertirse en una pesadilla recurrente para los deportivistas. Idiakez debe centrarse o dedicarse a otra cosa. @mundiario

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