Flojo el Deportivo y también Idiakez, sin fichajes y sin reflejos para saber leer el partido del Oviedo

Al entrenador del Deportivo de La Coruña, que salió sin delantero centro, suele costarle dar respuesta a los cambios de táctica de sus adversarios. 
Imanol Idiakez, entrenador del Deportivo de La Coruña. / RCD
Imanol Idiakez, entrenador del Deportivo de La Coruña, en el partido ante el Real Oviedo. / RCD

El regreso del Deportivo de La Coruña al fútbol profesional tras cuatro largos años en Segunda B/Primera RFEF no ha sido, ni de lejos, el soñado por su entusiasta y copiosa afición. La derrota ante el Real Oviedo por 0-1 no solo deja un mal sabor de boca a la sufrida afición blanquiazul, sino que también evidencia las serias carencias de un equipo que, a pesar de sus esfuerzos, parece estar lejos del nivel que se espera en la categoría. Y no, no es solo una cuestión de fortuna. Es un tema de falta de recursos, tanto en el banquillo como en la dirección técnica, donde Imanol Idiakez ha mostrado un preocupante vacío de ideas y de capacidad para leer el partido. Flojo, pues, el Deportivo y también Idiakez, sin fichajes y sin reflejos para saber ver el partido del Real Oviedo, un equipo mucho más hecho.

El cuadro visitante hizo lo justo y necesario para llevarse los tres puntos. Un gol tempranero de Del Moral, validado por el VAR, fue suficiente para que los asturianos defendieran con orden y temple durante el resto del encuentro. Calleja, su entrenador, demostró estar mucho más afinado que Idiakez, moviendo las piezas con acierto y adaptando el juego sobre la marcha. Un cambio clave en el descanso, con la entrada de Lucas para cerrar la banda derecha, ejemplificó la habilidad de Calleja para gestionar el partido en tiempo real, algo de lo que el Deportivo careció por completo. Idiakez puso en juego un equipo sin delantero centro y rectificó tarde. Muy tarde, al darle entrada a Barbero.

Desde el principio, el Deportivo parecía destinado a remar contra corriente. El tempranero gol del Oviedo no desató el nerviosismo, pero sí una peligrosa parsimonia en el equipo gallego. A pesar de tener la posesión, crear oportunidades y presionar con insistencia, el conjunto de Idiakez se estrelló una y otra vez contra el muro oviedista. La falta de ideas claras en el último tercio del campo fue alarmante, y más aún lo fue la incapacidad de su entrenador para cambiar la dinámica del encuentro. Mientras que Calleja realizaba cambios tácticos y de jugadores para mantener el control y la frescura de su equipo, Idiakez apenas movió el banquillo, limitándose a dos tímidas sustituciones que no lograron el impacto necesario. El propio director deportivo del Dépor, Fernando Soriano, reconoce que le faltan tres o cuatro fichajes –tiempo tuvo de sobra para hacerlos–, pero puede ser que le falte algo más...

Este Deportivo parece un equipo sin chispa, sin el gancho que se le exige a un conjunto que aspira a ser protagonista en Segunda. Y aún más preocupante es la sensación de que su entrenador no confía en los recursos que tiene a su disposición. La resistencia a realizar cambios, a introducir variantes que puedan alterar el curso del partido, es un error grave que deja un mal mensaje al grupo en esta etapa temprana de la temporada. Nada nuevo, en realidad, ya que al entrenador del Deportivo de La Coruña, que ante el Oviedo salió sin un punta nato, suele costarle dar respuesta a los cambios de táctica de sus adversarios. 

Llueve sobre mojado en la pradera de Riazor

La derrota en el debut es un golpe duro, pero lo es aún más la impresión de que el equipo no está preparado para competir al más alto nivel. La falta de reacción de Idiakez, su incapacidad para leer el juego y para hacer los ajustes necesarios, deja al Deportivo en una posición de vulnerabilidad que podría costarle caro si no se corrige a tiempo.

El Real Oviedo, con un planteamiento ordenado y una dirección técnica competente, supo resistir y aprovechar sus oportunidades. El Deportivo, en cambio, dejó la sensación de ser un equipo que vuelve a Segunda, pero sin las herramientas necesarias para quedarse y subir a Primera. Con el parsimonioso Idiakez al frente, llueve sobre mojado en la pradera de Riazor @mundiario

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