Gilsanz merece una oportunidad

El entrenador del Fabril ha saldado con nota su debut como entrenador interino del Deportivo de La Coruña en Cartagena, donde su equipo arrolló a su adversario: 1-5.
Óscar Gilsanz, entrenador del Deportivo. / @rcdeportivo
Óscar Gilsanz. / RCD

El Deportivo de La Coruña venía de una racha de cinco partidos sin conocer la victoria y estaba necesitado de un cambio. Ese cambio llegó de la mano de Óscar Gilsanz, el técnico de Betanzos, quien en su debut como entrenador interino del primer equipo consiguió una victoria memorable en Cartagena con un aplastante 1-5. Este triunfo no solo le da oxígeno al Deportivo en la tabla, sino que despierta el entusiasmo de la afición, que vuelve a creer en la solidez del equipo y sueña con un futuro esperanzador. Su 1-4-3-3 con Lucas Pérez y Soriano escoltados por Villares fue un acierto.

En su primer partido al frente del Dépor, Gilsanz demostró una madurez táctica y una serenidad en el banquillo que fueron clave para devolverle al equipo la confianza y la claridad en el juego. Su planteamiento no se limitó a defender el resultado; Gilsanz dio libertad a sus jugadores para buscar el gol en cada oportunidad, y el equipo respondió con un juego ofensivo y efectivo. La contundencia y la profundidad que mostraron los blanquiazules fueron un reflejo del enfoque del nuevo técnico, que supo sacar lo mejor de cada futbolista.

Lejos de buscar protagonismo, Gilsanz fue humilde en sus declaraciones tras el partido, destacando el mérito de sus jugadores y el trabajo realizado por su predecesor. "Estoy a disposición del club", afirmó, evitando presionar a la directiva respecto a su continuidad. Esta actitud muestra la clase y el compromiso de un entrenador que, aunque sabe de la importancia del momento, prefiere que sus resultados hablen por sí mismos.

Entre los grandes destacados de la noche, Yeremay fue la estrella indiscutible. El joven canario, internacional sub-21, continúa demostrando que su progresión es la de un futbolista de élite. Bajo la dirección de Gilsanz, Yeremay se sintió libre para desplegar su talento y fue un tormento constante para la defensa del Cartagena. Su doblete no solo subió el marcador, sino que encendió los ánimos de la afición. Con su técnica, velocidad y determinación, Yeremay se confirma como un jugador diferencial en este Deportivo que vuelve a aspirar a lo grande.

Un entrenador que sabe lo que hace

El Deportivo, que en otros partidos parecía dubitativo y poco cohesionado, mostró en Cartagena una firmeza que hacía tiempo no se veía. Desde la portería, con un Helton Leite seguro y resolutivo, hasta la defensa y el mediocampo, cada jugador entendió su papel y ejecutó a la perfección el plan trazado por Gilsanz. Ximo Navarro y Villares estuvieron especialmente destacados, mientras que Mella y Mario Soriano impulsaron el juego ofensivo con su energía y creatividad.

Este triunfo fue una prueba de la capacidad de Gilsanz para motivar al equipo y conectar con sus jugadores. La rapidez con la que el Deportivo logró los primeros goles y la intensidad que mantuvo a lo largo del partido son una muestra de cómo un técnico puede infundir confianza y ambición en poco tiempo.

Con esta victoria rotunda, el Deportivo no solo sale de la zona baja, sino que también abre la discusión sobre el futuro de Gilsanz en el primer equipo. Es cierto que fue un debut espectacular, y la actuación del equipo hace pensar que el técnico de Betanzos tiene mucho más que ofrecer. Su conocimiento profundo de la plantilla y su enfoque positivo y enérgico parecen haber dado con la fórmula necesaria para revivir a un Deportivo que parecía haber perdido el rumbo.

Gilsanz, consciente de la importancia del momento, se muestra prudente y no hace presión por ocupar el puesto permanentemente, pero su victoria en Cartagena es una declaración de intenciones que no pasa desapercibida. Muchos aficionados ven en él a un líder sereno y comprometido, y los jugadores, a un técnico que los entiende y potencia sus capacidades.

Este triunfo significa mucho más que tres puntos. Es una llamada de atención, una muestra de que el Deportivo de La Coruña está vivo y de que, bajo la dirección de un técnico como Óscar Gilsanz, puede volver a mirar hacia arriba en la clasificación. La actuación en Cartagena es una muestra de lo que este equipo puede lograr si mantiene la intensidad, la confianza y el dinamismo que se vio en el campo.

El Deportivo, de la mano de Gilsanz, ha recobrado el espíritu de lucha y la ambición de un equipo que se niega a quedarse en la sombra. Son muchos los aficionados que sueñan con recuperar los días de gloria y ven en Gilsanz una esperanza renovada y la posibilidad de que este técnico humilde y trabajador sea el líder que los lleve de vuelta a la senda del éxito. Óscar Gilsanz se comporta con buen criterio y sana humildad, por lo que el Dépor tiene la opción de dotarse de un buen entrenador y de resolver, de paso, el problema de la errática dirección deportiva. @mundiario

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