Al fin Soriano admite que la plantilla del Deportivo ni estaba equilibrada ni tenía recursos

Fernando Soriano, director deportivo del Deportivo de La Coruña, declaró con convicción en septiembre que la plantilla era "equilibrada" y contaba con "suficientes recursos para afrontar cualquier partido". No fue así.
Captura de la web del Deportivo de La Coruña del pasado 2 de septiembre de 2024. / RCD
Captura de la web del Deportivo de La Coruña del pasado 2 de septiembre de 2024. / RCD

El 2 de septiembre de 2024, Fernando Soriano, director deportivo del Deportivo de La Coruña, declaraba con convicción que la plantilla era "equilibrada" y contaba con "suficientes recursos para afrontar cualquier partido". Estas palabras, recogidas en la web oficial del club, hoy resuenan como un eco irónico y doloroso entre los aficionados blanquiazules.

Desde entonces, los hechos han demostrado que ni Imanol Idiakez ni Óscar Gilsanz, los dos entrenadores que han dirigido al equipo esta temporada, comparten esa misma visión. Ambos han evidenciado una falta de confianza en los jugadores fichados por Soriano y, cuando se vieron obligados a recurrir a ellos, lo hicieron tarde y sin convicción. El banquillo no ha sido una fuente de soluciones, sino de frustraciones.

Desde el inicio de la temporada, cualquier aficionado, por más despistado que fuera, identificó dos necesidades imperiosas: la contratación de un mediocentro organizador y un delantero fiable capaz de garantizar goles. Sin embargo, en lugar de atender estas urgencias de inmediato, la dirección deportiva optó por una gestión errática y errónea que ha lastrado al equipo durante meses, hasta agotar el plazo de los fichajes de invierno.

Mientras otros clubes con presupuestos similares o incluso menores han logrado reforzarse con inteligencia y anticipación, Fernando Soriano ha ofrecido palabras huecas y excusas, en lugar de soluciones.

Un verano de fichajes desacertados

La falta de planificación se hizo evidente en el pasado mercado de verano. Fernando Soriano cerró nueve incorporaciones, pero de todas ellas, solo el portero Helton ha logrado asentarse como titular indiscutible. Otros refuerzos, como Obrador y Escudero, han alternado actuaciones irregulares con momentos de invisibilidad, mientras que jugadores como Patiño han quedado relegados al ostracismo absoluto.

El resultado es una plantilla numerosa pero ineficaz, con futbolistas que apenas han tenido minutos en la primera vuelta. Entre ellos, nombres como Davo o Hugo Rama, jugadores cuya salida era esperada pero que, por falta de movimientos entrantes, han seguido bloqueando la operatividad del equipo.

Fernando Soriano tampoco ha demostrado capacidad para gestionar las bajas y liberar fichas, lo que ha impedido al club que dirige Massimo Benassi reaccionar con agilidad en el mercado invernal. Esta ineficiencia no solo ha afectado al rendimiento deportivo, sino que ha contribuido a una creciente desmoralización entre los seguidores blanquiazules, que han visto cómo su club, antaño referencia en el fútbol español, se hunde en una crisis deportiva e institucional cada vez más profunda de la que el primer responsable es Fernando Soriano.

La desconexión con la afición

La desilusión de los aficionados del Deportivo de La Coruña no es casualidad. Acostumbrados a equipos ambiciosos y competitivos en la era de Augusto César Lendoiro, ahora ven con impotencia cómo su club sigue dando tumbos sin rumbo fijo. La gestión de Fernando Soriano ha agravado una situación ya de por sí complicada, perpetuando la sensación de que el equipo no tiene un plan claro para salir del pozo en el que se encuentra, la Segunda División.

Las excusas basadas en las limitaciones presupuestarias o en la dificultad del mercado carecen de fundamento cuando se observa que otros equipos han sido capaces de reforzarse con mucho más criterio y mejores cesiones. Y más preocupante aún: ni siquiera se invirtió todo el dinero que el presidente Juan Carlos Escotet había puesto a disposición del club para mejorar la plantilla.

Refuerzos de última hora y dudas persistentes

Finalmente, con la temporada en una situación crítica, Fernando Soriano ha rectificado y han llegado dos refuerzos procedentes de ligas extranjeras. Zakaria Eddahchouri y Denis Genreau se han sumado al equipo, pero con la incertidumbre de no conocer el fútbol español ni el idioma.

Estos fichajes tardíos generan dudas sobre su adaptación y efectividad en un equipo que ya ha sufrido lo suficiente por la falta de soluciones inmediatas. Además, sus dorsales –el 2 para Genreau y el 3 para Eddahchouri– son un símbolo de la confusión reinante, pues tradicionalmente hubieran llevado el 6 y el 9 respectivamente: máxime al tratarse de fichajes para varios años que se supone importantes.

Un futuro incierto

La gestión de Fernando Soriano ha sido, hasta el momento, un experimento fallido que ha dejado al Deportivo de La Coruña en una situación más precaria de la que ya tenía. La falta de criterio en los fichajes, la incapacidad para identificar y reforzar posiciones clave, y la ausencia de un plan de futuro han convertido a su dirección deportiva en un lastre en lugar de un motor de crecimiento.

Si el club quiere recuperar su identidad y volver a ser competitivo, necesita una reestructuración urgente. Soriano ya ha demostrado que no es el hombre adecuado para liderar este proyecto. Seguir confiando en él solo alargará la agonía de un equipo y una afición que merecen mucho más. Incluso en el caso de que acierte con Zakaria Eddahchouri y Denis Genreau –ojalá que así sea– su balanza de resultados seguirá estando muy desequilibrada. @mundiario

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