¿Por qué el Dépor confía en Antonio Hidalgo?

El club busca que el nuevo técnico, quien llega a A Coruña para reemplazar a Gilsanz, aporte estrategia y solidez en busca del ascenso. La incógnita es cómo lo logrará.
Antonio Hidalgo, entrenador del Deportivo. /   @sdhuesca
Antonio Hidalgo, nuevo entrenador del Deportivo. / @sdhuesca

Antes de opinar sobre la idoneidad de la contratación de Antonio Hidalgo, quiero dejar claro que, desde mi punto de vista, Óscar Gilsanz, con su trabajo en los entrenamientos y en los 31 partidos oficiales de LaLiga Hypermotion y la Copa del Rey, se ganó la continuidad en el banquillo del Deportivo de La Coruña.

Ni la directiva del club ni Fernando Soriano confiaron en él, pero los resultados hablan por sí solos. El proyecto de Imanol Idiakez parecía condenado al fracaso y, de no ser por Gilsanz, el Dépor muy probablemente estaría en Segunda Federación otra vez, algo que sin duda es un escenario  impropio para una ciudad que merece estar en Primera División y que ha vivido un duro camino para regresar al fútbol profesional.

Ahora bien, sobre el nombramiento de Antonio Hidalgo como entrenador del Deportivo, es justo decir que no es fruto de la casualidad. Aunque cueste admitirlo, considerando los antecedentes de malas decisiones del club y, en particular, de Fernando Soriano, no me parece tan descabellada la contratación del catalán, considerando el momento que atravesó el equipo a lo largo del año futbolístico que acaba de concluir.

Tras una temporada llena de dolorosas derrotas, tanto fuera como en Riazor, quedó claro que, para comenzar a construir bases sólidas y soñar con el ascenso, es necesario un técnico capaz de potenciar el juego defensivo del equipo y eso precisamente respalda la llegada de Hidalgo. 

Un perfil que puede ser útil para fortalecer el proyecto deportivo

A lo largo de su trayectoria con el SD Huesca, Antonio Hidalgo se ganó los elogios no solo de buena parte de la afición del club oscense, sino también de expertos que conocen perfectamente cómo se compite en un campeonato tan exigente como la Segunda División española.

Jorge Puyuelo, del diario As, asegura que estamos ante un entrenador que conoce el oficio y sabe aprovechar al máximo los recursos que tiene a su disposición. "No es un técnico que imponga un estilo, sino que explota las virtudes que detecta en su plantilla. En el banquillo oscense heredó una sólida estructura defensiva y la aprovechó para mantener su portería imbatida durante 795 minutos," afirma tajantemente el periodista, quien, dicho sea de paso, destaca otra cualidad de su perfil:

"El técnico, además, es capaz de descubrir capacidades ocultas en sus jugadores." El ejemplo más claro es Soko. El delantero camerunés había jugado toda su vida en banda derecha, pero Hidalgo lo reconvirtió en punta con un extraordinario resultado de 13 goles esta temporada."

Sobre este giro radical de su vida profesional, el atacante africano aseguró que el estratega de 46 años no solo cambió su posición y forma de jugar, sino que además cambió su mentalidad. "Todo es gracias a él y a mis compañeros". 

Una relación especial con sus futbolistas

En más de una ocasión, Antonio Hidalgo dejó claro que la plantilla del SD Huesca era mucho más que un grupo de futbolistas; eran personas unidas dentro y fuera del campo. Esa conexión quedó patente en su cumpleaños número 46, cuando sus jugadores y cuerpo técnico lo sorprendieron con una tarta y el emotivo canto de "Cumpleaños Feliz".

Visiblemente emocionado, Hidalgo no dudó en agradecer el gesto. Tras soplar las velas, con una sonrisa sincera, dijo: "Sois mi familia en Huesca, os quiero un montón". Sus palabras reflejaban el buen ambiente que había construido dentro del vestuario, donde el compañerismo y la cercanía eran valores fundamentales.

Este tipo de detalles muestran la importancia del vínculo entre entrenador y jugadores, y cómo la unión fuera del campo puede traducirse en confianza y rendimiento dentro de él, algo que podría encajar perfectamente en esta etapa de Hidalgo en el Deportivo. 

¿Cómo jugará el Dépor?

A lo largo de su etapa como máximo responsable del primer equipo, Óscar Gilsanz se caracterizó por utilizar una formación 4-2-3-1, la cual le permitió sumar 43 puntos, producto de 11 victorias, 10 empates y 9 derrotas. Con Antonio Hidalgo, ese esquema podría cambiar.

Durante su tiempo al mando del SD Huesca, el técnico apostó en la mayoría de los partidos por un 5-4-1, un planteamiento enfocado en blindar la defensa por encima de todo. Sin embargo, desde el 9 de marzo hasta la última jornada de LaLiga Hypermotion, encadenó una serie de malos resultados: 8 derrotas en 13 partidos, lo que terminó frustrando el sueño de alcanzar el playoff de ascenso.

Aun así, lo mejor de su etapa en el Huesca llegó con una impresionante racha invicta de 14 jornadas, desde el 24 de noviembre de 2024 hasta el 1 de marzo de 2025, combinando el mencionado sistema táctico con algunas variaciones puntuales en su pizarra, alternando entre el 5-3-2, 4-4-2 y el 4-2-3-1, esquema que también solía emplear el citado Gilsanz.

Según Jorge Puyuelo, estamos ante ni más ni menos que "un líder camaleónico para el Deportivo", debido a su capacidad de adaptar su pensamiento futbolístico según las características de sus jugadores. 

Necesitará la ayuda de todos

Antonio Hidalgo llega con un bagaje táctico pulido y una capacidad reconocida para exprimir al máximo los recursos de su plantilla. Lo demostró en Huesca, donde convirtió a un equipo limitado que, bajo la dirección de Cuco Ziganda, daba tumbos en la zona baja de la clasificación, en un bloque competitivo gracias a su dominio de la defensa y el balón parado. En Segunda División, eso es oro.

El catalán toma el testigo de Óscar Gilsanz, quien hizo lo que humanamente pudo con una plantilla mal armada por Fernando Soriano. Sin embargo, lo que quizás realmente lo condenó a los ojos de la dirección deportiva fue que siempre se le percibió más como un técnico de formación que como uno de altos vuelos.

A Hidalgo ya lo respaldan los resultados de dos sólidas campañas en la división de plata, gracias a un modelo que encuentra espacios para adaptarse y reposicionar jugadores (como en el caso de Soko) y que convierte la versatilidad en una herramienta estratégica. Eso, en un equipo en reconstrucción como el Dépor, marca la diferencia.

Además, su liderazgo es palpable. No solo lo respetan los vestuarios, sino también las aficiones, como ocurrió en Huesca, donde fue despedido entre ovaciones. Eso habla de una gestión emocional del grupo, clave en un entorno como Riazor, tan exigente como apasionado.

Antonio Hidalgo representa una oportunidad para hacer las cosas bien en el Dépor. Sin embargo, como ya hemos señalado en Mundiario, si no cuenta con el respaldo de Fernando Soriano y la propiedad del club, sus esfuerzos pueden caer en saco roto y sus buenas intenciones, al igual que las de Gilsanz en su momento, quedarán en el olvido cuando los resultados no lleguen.

Si se actúa con sentido común, especialmente a la hora de hilar con buen ojo durante el mercado de fichajes, la mitad del camino para convertir al Deportivo en una fuerza seria a tomar en cuenta para el ascenso estará ganado. @mundiario

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