El Athletic se impuso agónicamente al Mallorca en la final de la Copa del Rey

Valverde y sus futbolistas derrotaron a los pupilos de Aguirre en la tanda de penaltis. Álex Berenguer convirtió el tiro decisivo para el triunfo rojiblanco.
La plantilla del Athletic Club celebrando la conquista de la Copa del Rey. /  @rfef
La plantilla del Athletic Club celebrando la conquista de la Copa del Rey. / @rfef

Casi cuatro décadas de espera llegaron a su fin para los seguidores del Athletic Club, que finalmente pueden celebrar un nuevo título de la Copa del Rey. Tras 39 años, 11 meses y un día desde su última victoria en este torneo, el equipo rojiblanco logró alzar el trofeo en una noche memorable en el estadio de La Cartuja, en Sevilla.

El camino hacia la gloria no fue fácil para el Athletic, que se enfrentó a un partido intenso frente al Mallorca. Desde los primeros minutos, quedó claro que ambos equipos estaban decididos a darlo todo en el campo.

Una rápida acción del Athletic, liderada por Nico Williams, prometía un juego favorable para los bilbaínos. Sin embargo, el Mallorca no tardó en responder y logró adelantarse en el marcador, sumiendo a la afición del Athletic en un momento de incertidumbre.

Un error de Nico Williams, con un pase errático hacia atrás que derivó en un córner para el Mallorca tras un disparo de Muriqi, fue el preludio del gol. Esa jugada de córner desembocó en otra acción similar, y en el segundo intento, tras varios rechaces en el área rojiblanca, Dani Rodríguez encontró el fondo de la red con un tiro ajustado al palo.

Los pupilos de Valverde supieron reponerse

El tanto dolió profundamente al Athletic, que no esperaba estar en desventaja tan pronto en el encuentro. El Mallorca, hábil en su planteamiento, ralentizó el juego todo lo posible, aprovechando los nervios del rival.

Todo cambió después de que Nico Williams marcara un gol de hermosa factura, pero que lamentablemente para los leones bilbaínos, este fue anulado por una posición adelantada.

A partir de ese momento, el Athletic se adueñó por completo del juego, especialmente al atacar hacia la portería donde se encontraba su ferviente afición. El gol merodeaba constantemente el arco defendido por Greif, sobre todo después de las brillantes intervenciones de un inspirado Nico Williams.

Ante esta situación, Aguirre se vio obligado a realizar cambios tácticos, retirando a un delantero y reforzando el centro del campo con la entrada de Antonio Sánchez y Morlanes, pero esos movimientos no impidieron que el menor de los Williams dibujase un hermoso pase entre líneas para que Sancet colocara el 1-1 en el marcador en el minuto 50.

El principio del fin bermellón

El Mallorca se resguardaba descaradamente en su propio territorio, tratando de repeler los ataques vascos uno tras otro. Sin embargo, el daño ya estaba hecho; el Athletic había logrado lo más complicado: romper la sólida telaraña defensiva ideada por Aguirre.

El empate 1-1 afectó negativamente a los baleares, que por unos minutos parecieron al borde del colapso, pero lograron coger confianza y equilibrar el juego. La intensidad del encuentro llevó a la prórroga, donde el cansancio era evidente en los jugadores y los aficionados buscaban desesperadamente animar a sus equipos.

En el tiempo extra, se destacó un tiro libre de Muniain y un cabezazo de Muriqi que Agirrezabala despejó sobre la línea de gol. Sin embargo, no hubo acciones decisivas y el partido se encaminó irremediablemente hacia la tanda de penaltis.

En la definición desde los once metros, el Athletic mostró superioridad al convertir todos sus lanzamientos, mientras que el Mallorca falló dos de sus tiros. Álex Berenguer se erigió como héroe al marcar el gol que dio el título al Athletic, poniendo fin a una espera de 39 años, 11 meses y un día y dando lugar a la celebración que culminará con la tradicional procesión de La Gabarra por la ría el próximo jueves.@mundiario

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