MasterChef España: el participante “más bizarro” se marcha de las cocinas

Luismi, noveno expulsado de MasterChef 10. / RTVE
Luismi, noveno expulsado de MasterChef 10. / RTVE

El bombero Luismi ha sido expulsado tras fallar en la réplica del platillo del gran chef Iván Cerdeño, y ofrecer una versión “diferente” que no convenció a los jueces.  

MasterChef España: el participante “más bizarro” se marcha de las cocinas

Tras la eliminación de Yannick de las cocinas, MasterChef se ha cobrado una nueva víctima. El bombero Luismi se ha convertido en el noveno expulsado después de que su réplica del platillo de uno de los cuatro grandes chefs invitados del Programa 9 no convenciera a los. El participante “más bizarro” de la temporada 10 sale de los fogones cuando faltan apenas cuatro semanas para conocer el nombre del ganador del concurso.

Los delantales negros se enfrentaron a una durísima prueba de expulsión, en la que tenían que recrear los platos de cuatro invitados muy especiales, los chefs Dani García, Martín Berasategui, Rafa Zafra e Iván Cerdeño. La réplica al final la catarían los invitados con los jueces, y por si eso no fuera suficiente presión, Luismi, Adrián, Verónica y Claudia se jugaban el pellejo al cocinar con la receta siendo leída en voz alta por los delantales blancos.

El primero en presentar su plato en la prueba de eliminación fue Luismi, quien fue instruido por Patricia, la beneficiada de elegir las parejas al haber sido nombrada la mejor aspirante en la prueba de exteriores en Salamanca. Al bombero le tocó recrear un complejo platillo de Iván Cerdeño, el chef manchego con tres soles Repsol, pero no lo logró por completo. "Están los colores, pero no los sabores. Son dos platos diferentes", ha dicho Pepe Rodríguez tras la valoración.

En todo caso, el noveno capítulo de MasterChef 10 ha estado cargado de emoción y tensión, después de que Luismi protagonizara con Adrián una fuerte discusión en la prueba de exteriores, los aspirantes apuntaran sus armas hacia Verónica que aún posee el pin de la inmunidad y Boris Izaguirre (finalista de MasterChef Celebrity 4) llegara para repartir ingredientes malolientes a tutiplén.

“Son dos platos diferentes”

A pesar de que Patricia fue buena con Luismi y le contara paso a paso la receta, al final el resultado no ha sido el esperado. El bombero terminó presentando un plato parecido en apariencia, pero cuyo sabor no convenció a los jueces. Las elaboraciones no salieron como el aspirante hubiera querido, a pesar del empeño y motivación que puso en su último cocinado.

Antes de la cata, desde la galería, Patricia observaba con preocupación a su compañero que no seguía la receta al pie de la letra. “Los tomates tenían que estar 45 minutos con azúcar glas y queda media hora", recalcaba la cocinera, que no paraba de apoyar a su compañero desde el borde del balcón una vez que acabó el privilegio de los delantales blancos.

Luismi se ha ganado una bronca de Jordi Cruz, que le reprendió por haberse encontrado con una batidora enchufada al fondo del fregadero, a nada de desbordarse. "Dista mucho del que ha presentado el chef", aseguró Jordi tras presenciar el platillo del concursante, bautizado como “Pulsaciones”.

“Ha sido un plato muy difícil. Lo he intentado desarrollar de la mejor manera posible, pero bueno, es un juego. Siempre lo doy todo en todos los aspectos. No quiero llorar porque quiero despedirme con una sonrisa porque quiero que me recordéis así", ha dicho Luismi en su despedida, para salir como entró, bailando twerk motivado por Samantha y los demás.

El boicot contra Verónica

La salamantina estaba en el ojo del huracán. Fue el blanco de Patricia en la prueba de expulsión, que como fue nombrada la mejor de la prueba anterior tuvo potestad absoluta para decidir quién de los delantales blancos les leería las instrucciones a sus compañeros en el ‘foso’, y resolvió enviar a David para desestabilizar a Verónica y forzarle a soltar el pin de la inmunidad de una vez por todas.

David iba a por ella, haciéndole dar pasos en falso en medio de la receta y ordenándole elaboraciones que al final no requería. Verónica, consciente de su posición, rompió en llanto al saberse que se jugaba su permanencia en el programa a cambio de la inmunidad. “No disfruto de esta competición así de sucia", exclamó la participante, incluso antes de que comenzara el cocinado ya sabía por dónde iría el juego.

A falta de cinco minutos de culminar el cocinado, el asturiano se ha apiadado de la sentenciada, confesándole que lo que había hecho hasta ese momento no le valía para nada. Antes de eso, los participantes achacaron el complot a la estrategia, pero al final las elaboraciones que no guardaban relación alguna con el plato desperdiciaron ingredientes, una máxima del concurso que ha pregonado evitar desde siempre.

Verónica al final da un paso al frente y resuelve que no entregará su pin, se juega la permanencia. Los jueces le recriminaron a Verónica su “sufrimiento” en los cocinados, exhortándole a disfrutar más de la experiencia que lamentarse por los errores que, inevitablemente, cometerá tarde o temprano.

 "Él ha hecho una cosa increíble y lo tuyo es vulgar. Yo hubiera entregado el pin", dijo Jordi. Pero al final los jueces decidieron salvar la salamantina, en contra de los deseos de Patricia de dejarla pro fuera.

La batalla de los egos en Ciudad Rodrigo

A Luismi no le fue tan bien en los otros dos primeros cocinados. En principio, no destacó al preparar la fétida salsa de arenques fermentados suecos. "La intención está bien, creo que era una buena solución, pero no has sabido hacer ni una pasta rica", lamentó Samantha. Adrián tampoco logró encantar con su plato con queso cabrales, por ser la versión extraordinaria que los jueces esperaban del ingrediente más conocido de la lista del animador venezolano.

En la prueba de exteriores en Ciudad Rodrigo, sin formato escalonado y con entrega “tipo catering”, los jueces armaron los equipos en aras de acabar con las etiquetas de winners y losers que, según Pepe, se han dividido los aspirantes desde el inicio del programa, para “valorarse” mutuamente.

Verónica y Claudia se las vieron complicadas después de que sus compañeros Luismi y Adrián protagonizaran una “batalla de egos” por ver quién conocía la técnica adecuada para elaborar las patatas soufflé. Al final el equipo azul no sacaría esa guarnición por su dificultad, algo que la mejor de la prueba anterior, María Lo quiso evitar al no escoger el plato únicamente por la guarnición.

El supervisor del equipo para este programa, Pepe, al final resolvió suplantar las patatas soufflé con patatas fritas “de toda la vida”. Pero contra todo pronóstico a Luismi se le complicó la elaboración, estando harto de que los demás le dieran órdenes, por lo que se optó por eliminar esa guarnición del menú. "Que me voy del programa y lo hacéis vosotros", amenazó el bombero.

"Ha sido un ejercicio muy instructivo sobre la lucha de egos", resumió Luismi refiriéndose a su discusión con Adrián. "Estoy harto de que se me ningunee”, algo no compartieron los jueces, que percibieron que en realidad fue él mismo que se mentalizó de esa manera. Luismi se despide de las cocinas de MasterChef llamando ganadora a Verónica, a cuatro semanas de la final. @mundiario

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