Un viaje a las entrañas del Teatro Nacional

En 2018 se convirtió en el primer símbolo nacional arquitectónico de Costa Rica, aquí se detalla una pincelada de su historia.

Obras del Teatro Nacional. / Mundiario Costa Rica
Obras del Teatro Nacional. / Mundiario Costa Rica

La semana anterior fue una muy especial para la cultura y arte de Costa Rica, ya que  el Teatro Nacional celebró su 125 aniversario con música, obras y las visitas teatralizadas a las entrañas de la edificación. La inauguración fue el 21 de octubre de 1897, desde entonces es un lugar sin igual en el país, por esto en Mundiario Costa Rica realizamos la visita guiadas a las entrañas del Teatro, para contar un poco de su historia.

Los guías en esta experiencia guiada, fueron Manuela Rodríguez, quien fue esposa del expresidente Rafael Yglesias y Antonio Varela, maestro de obras en la construcción.

La historia de Manuela Rodríguez está muy ligada al Teatro Nacional, durante el mandato de su papa, José Joaquín Rodríguez, fue que inició la construcción del teatro en 1991, y mientras ella fue primera dama en 1997 se inauguró, Qué decir de Antonio Varela, quien fue el encargado de guiar la obra de principio a fin.

La visita empezó en la entrada lateral del teatro, contiguo a la boletería. El grupo fue recibido por la primera dama de ese entonces, que nos guió al ingreso trasero, donde se le unió el maestro de obras de la construcción. Lo primero que explicaron, fue la necesidad que tenía la ciudad de San José, del siglo XIX, de un centro para que floreciera la cultura e igual de importante para las fiestas, como recalcó varias veces Manuela.

Teatro Nacional. / Mundiario Costa Rica
Teatro Nacional. / Mundiario Costa Rica

Hubiera sido lo esperado que una obra inspirada en los grandes teatros de Europa, tuviera un foso de orquesta, no obstante el interés de utilizarlo también como un salón de eventos, se desechó la idea, Es por eso que se agregó un mecanismo para levantar el piso del público a nivel del escenario. A inicios del XX, se utilizaba en celebraciones de traspasos de poder, visitas de mandatarios extranjeros, bailes de salón, fiestas del ejército, o incluso 15 años, que tenían una comida “riquísima”, según Manuela. 

Continuamos, Al interior de las “catacumbas”, los pasadizos de paredes de ladrillos, llevan a la zona donde está el mecanismo, que consta de 6 pilares metálicos que sostienen la luneta, un piñón y 6 barras de madera, según contó Antonio, se le deben dar 196 vueltas en la misma dirección para subir o bajar el piso. Un grupo de 12 personas duraría cerca de 20 minutos en este proceso. El sistema fue ideado por el ingeniero mecánico italiano Cesar Saldini, de la misma manera todas las piezas metálicas fueron traídas de Milán y Spezia, en Italia.

Obras Teatro Nacional. / Mundiario Costa Rica
Obras Teatro Nacional. / Mundiario Costa Rica

En los 16 por 16 metros de espacio que hay en este foso del teatro, los destacables guías comentaban sobre la construcción del teatro, Antonio lamentó la muerte de dos entre 400 trabajadores y ambos destacaron como el teatro fue pagado por los costarricenses, por lo tanto, pertenece a nosotros.

Contrario a lo que normalmente se enseña, el Teatro Nacional no fue costeado por los cafetaleros, o por lo menos no en su totalidad y no directamente, de acuerdo con una nota publicada por Hubert Solano, el Teatro Nacional fue pagado en un 93.36% por el impuesto a toda importación, y el impuesto a la importación del café contribuyó en un 6.64%. En total fue una inversión de 2 millones de pesos.

Tras unas fotos con el grupo, Manuela y Antonio, presentaron un video donde se explica cómo se quitan las hileras de sillas y luego se activa el mecanismo para levantar el piso. Explicaron que los encargados de hacer esta tarea en el momento de la inauguración, eran miembros del ejército, y que lo veían como un honor. Con la abolición del ejército, este deber pasó a miembros de la policía, y hoy en día son trabajadores del Teatro a quienes les toca.

Manuela y Antonio llevaron a todos a fuera del foso, hacia el interior del teatro, para el final del recorrido. Bromean sobre el uso, que algunos adinerados de la época, le daban a los palcos secretos del teatro, como algunos iban acompañados de amantes del arte.

El tour de unos 45 minutos termina en la sala contigua a la entrada principal, donde se exhiben fotos, objetos y documentos. Los guías se colocan entre el retrato del papá de Manuela, José Joaquín Rodríguez, y la silla de uso exclusivo del presidente de la República, para responder preguntas e invitar a todos a participar de los espectáculos y eventos realizados en el símbolo nacional. Antes de irnos de la sala, destacó un mensaje de Facundo Cabral “El teatro es el templo del arte, que es la más bella y generosa de las religiones” @mundiario

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