¿Qué está pasando en los centros educativos de Costa Rica?
El sector educativo de Costa Rica reportó 488 casos de violencia entre los estudiantes en el transcurso del año.
Durante los meses del presente año, el Ministerio de Educación Pública (MEP) reportó constantes casos de violencia en los centros educativos entre los estudiantes.
En el mes de marzo, el sector educativo reportó varias riñas entre estudiantes en el Liceo de Bagaces y debido a esta situación, el pasado 18 de marzo, el cuerpo policial se comprometió a visitar los colegios del país para coordinar acciones de apoyo y prevención en las situaciones de este tipo; sin embargo, según los datos no dio resultado.
Ya que el pasado 29 de setiembre, en un centro educativo en Alajuela dos alumnas protagonizaron una riña dentro de la institución, donde incluso una adulta estaba incitando a que se fueran a los golpes.
La jefa de la Contraloría de Derechos Estudiantiles, Enid Castro, detalló que durante el año se han atendido 217 casos de bullying y 488 casos de violencias entre estudiantes, las estadísticas brindadas tienen como fecha máxima el pasado 28 de setiembre.
En los años anteriores se reportaron muy pocos casos debido a que no habían clases presenciales como lo fue en el caso del 2021 con 27 reportes y en el 2020 con 13 casos.
A pesar de esto, durante el 2019 y 2018 fueron años en donde si hubo clases presenciales y durante todo el curso lectivo solo se reportaron 105 y 65 casos respectivamente, por lo que se demuestra un aumento muy importante en este 2022.
¿Qué se está haciendo?
La directora de Vida Estudiantil, Laurent Delgado, indicó que desde el departamento se está tratando de erradicar la violencia de los centros educativos, pero no solo la física sino también los diferentes tipos que existen.
“Desarrollamos acciones direccionadas a la prevención como acción para dotar de habilidades a las personas estudiantes, con recursos y estrategias de manera constructiva y positiva que ellas sean capaces de enfrentar conflictos sin incurrir a la violencia”, explicó Delgado.
La encargada comentó su base de trabajo para tratar de disminuir la violencia en los centros educativos.
“La prevención desde las acciones de impacto y anticipación de acciones de riesgo para los estudiantes, en la promoción desde la comunicación afectiva que les permite socializar con los alumnos estos temas que son prioridad, el impacto de la violencia, los derechos humanos, la construcción de una cultura de paz hacerlo un tema sensible para ambos géneros incorporando estos temas.”, detalló la directora.
No obstante, la directora indicó que necesitan unir fuerzas y responder desde las competencias y responsabilidades a todas estas manifestaciones violentas que se dan y que es necesario realizar un trabajo en conjunto desde el hogar y los centros educativos.
“Nada se gana con tener criterios encontrados, el ejemplo se da desde la casa, los encargados deben darlo porque también si nosotros aprobamos o aceptamos algunas acciones entonces debemos estar atentos de manera tal de que esos comportamientos como padres pueden ser replicados incluso por sus hijos y de ellos hacia los compañeros”, comentó Delgado.
La encargada instó que sean vigilantes, pero sobretodo que encausen lo que necesitan ellos ya que es fundamental que los responsables se acerquen a los centros educativos y que participen de manera que se pueda tener una labor conjunta tratando de realizar acciones pro-positivas con el objetivo de cuidar de los niños y jóvenes que es la responsabilidad de ambos.
“Las acciones de Vida Estudiantil es de todo lo relacionado a la comunidad estudiantil es decir docentes, parte administrativa, estudiantes y padres de familia, en el cual se busca la igualdad, los derechos humanos, el respeto y una cultura de paz, entonces todas las acciones están relacionadas e impactan en minimizar la violencia, realizamos actividades no solo durante este año sino desde antes de manera que se puede una u otra forma desde nuestro ámbito de acción apoyar a los jóvenes en sus acciones que sean positivas, de compañerismo y con respeto de manera que exista una comunicación efectiva y que minimice las acciones de violencia”, explicó la encargada de Vida Estudiantil.
El Ministerio de Educación tiene programas interdisciplinarios, para aquellos niños que no tienen un adulto responsable, donde se trabaja con los estudiantes pensando y fomentando el desarrollo de habilidades, animando y motivando peto estableciendo límites y disciplinas, pero de igual forma es trabajo en conjunto con el equipo.
Factores
La psicóloga Ana Gabriela Alfaro, mencionó que en el libro, La violencia en centros educativos de Norteamérica y diferentes países de Europa: Medidas políticas tomadas para la convivencia escolar, del autor Antonio García Correa, uno de los temas y fenómenos educativos que más preocupa a la política educativa de varios países occidentales es la violencia, agresión y maltrato físico y psíquico que se producen en los centros escolares.
“Somos seres de comunidad, nuestra naturaleza es tener compañía. Sin embargo, la convivencia es un tema en el cual siempre existe el conflicto. Hoy día todo es muy automático y generalmente tal y como lo deseamos, al “alcance de un clic”. Esto ha provocado que los seres humanos queramos que todo sea al instante, hemos perdido la capacidad de esperar y de ser tolerantes. Lo que nos convierte en personas poco flexibles y por ende acudimos al enojo como método evitativo de lo que nos corresponde enfrentar”, explicó Alfaro.
La psicóloga considera que factores como la poca tolerancia a la frustración y la falta de paciencia provocan que se incremente la violencia en todas sus formas, específicamente en este caso, en los centros educativos.
La especialista indicó que las personas normalizan el mal manejo de las emociones y creen que se debe a temas externos. Sin embargo, Alfaro explicó que gestionar las emociones no debe de ser manipulado por las situaciones, sino más bien, las situaciones son modificadas de acuerdo a la gestión de nuestras emociones.
“No podemos permitir que el mal manejo del enojo, por ejemplo, haga a un estudiante acabar con la vida de su compañero. Resulta fundamental que las instituciones inviertan en la salud mental y emocional de su comunidad”, detalló Alfaro.
El aumento de tecnología es otro factor de que exista un crecimiento en los casos de violencia en los centros educativos.
“Por supuesto, el contenido de violencia en todas sus formas que se percibe hoy día por medio de series, películas, video juegos es de algo grado, lo que nos lleva a normalizarlo poco a poco y creer que esa es la solución ante situaciones de la vida diaria. La tecnología nos ha hecho poco tolerantes a la espera y a la frustración y esto lo hemos trasladado a ámbitos de la vida diaria”, opinó la especialista.
Posibles soluciones
Alfaro advirtió de que una posible solución a esta problemática es la educación emocional.
“Considero que aprender a gestionar nuestras emociones desde pequeños nos ahorraría muchos problemas y nos permitiría relacionarnos de manera más efectiva con nuestros pares. Así como programas de autoconocimiento, con el fin de que los jóvenes y niños sepan sus fortalezas, debilidades y oportunidades de mejora, y así ser seres humanos que aporten a la sociedad de manera efectiva y positiva”, detalló Alfaro.
La especialista cree que el MEP debe incluir en sus programas clases de gestión emocional, donde los jóvenes tengan espacios de expresión y aprendizaje.
A lo hogares recomendó el manejo de límites, espacios para expresarse sin temor al juicio o al castigo, mostrar y enseñar empatía.
“En general la violencia ha sido un fenómeno, no agradable, que ha existido en la sociedad y poco a poco ha ido tomando más protagonismo y exposición. Debemos ser conscientes de que somos seres humanos con la capacidad de relacionarnos y vivir en comunidad, aunque esto implique un esfuerzo de sensibilizarnos a las necesidades de los demás, ser empáticos y tolerantes ante los diferentes retos de la vida” indicó Alfaro. @mundiario



