Dra. Celia Pérez Sousa: “Por primera vez podemos frenar la progresión del alzhéimer”

El Congreso Nacional AFACO 30º Aniversario se celebra el 27 y 28 de noviembre y marca un momento decisivo en la lucha contra el alzhéimer.
Afaco. / Mundiario.
Afaco. / Mundiario.

A pocas semanas del Congreso del 30º Aniversario de AFACO, conversamos con la Dra. Celia Pérez Sousa, neuróloga del CHUAC y presidenta del Comité Científico, sobre los nuevos horizontes que se abren en la lucha contra el alzhéimer. Biomarcadores, terapias modificadoras y abordajes integrales marcan una etapa que ella define como “ilusionante y exigente” a partes iguales.

— ¿Qué está cambiando hoy en el diagnóstico del alzhéimer respecto a hace diez años?

— Hoy los biomarcadores permiten tener la certeza de que en el cerebro de la persona estudiada hay depósitos de amiloide, la proteína que daña a las neuronas en esta enfermedad. Si los biomarcadores son negativos, el deterioro cognitivo está ocasionado por otro proceso diferente. También podemos diagnosticar enfermedad de alzhéimer en personas aún sanas en base a la positividad de los biomarcadores, que pueden detectarse 10–15 años antes de los síntomas. Esto no implica ofrecer pruebas predictivas a personas sanas, pero sí abre la puerta a investigar tratamientos que retrasen la progresión del daño.

— ¿Cuáles son los signos de alerta temprana que deberían activar la consulta con Neurología?

— Los despistes cotidianos son normales, pero en el deterioro cognitivo los olvidos son más persistentes: no recordar citas, repetir preguntas, olvidar conversaciones recientes. También puede comenzar con problemas de lenguaje, pérdida de vocabulario o bloqueos al hablar. Y deben vigilarse los cambios de conducta: irritabilidad, apatía o desinhibición.

— ¿Dónde se atasca más el circuito diagnóstico y qué mejoras organizativas serían necesarias?

— El primer cuello de botella está entre Atención Primaria y Neurología. Se trata de procesos muy prevalentes y con recursos limitados. En el CHUAC contamos con un protocolo específico de derivación entre niveles asistenciales, con consultas electrónicas que priorizan casos y mejoran la comunicación con los médicos de familia. Es fundamental reforzar esa coordinación y aumentar los recursos humanos.

— ¿Cómo explicaría a una familia qué es un anticuerpo monoclonal antiamiloide y qué se puede esperar de él?

Los anticuerpos monoclonales se diseñan para atacar la proteína amiloide y eliminarla, impidiendo que continúe dañando las neuronas. No revierten los síntomas ya establecidos, pero pueden frenar la progresión de la enfermedad si se aplican en fases iniciales.

— ¿Qué pacientes podrán beneficiarse de lecanemab o donanemab?

— Solo quienes tienen enfermedad de alzhéimer confirmada mediante biomarcadores y se encuentran en fases leves. Quedarán excluidos los pacientes con ciertas características genéticas —como los portadores dobles del alelo ApoE e4— o que tomen anticoagulantes, así como quienes no puedan realizar resonancias magnéticas, necesarias para controlar posibles efectos secundarios.

— ¿Cuándo podrían estar disponibles en España?

— Se habla de finales de 2026, aunque dependerá de los procesos administrativos. Los hospitales deberán adaptarse: disponer de espacios en hospitales de día, protocolos de derivación ágil, resonancias seriadas y equipos multidisciplinares. Es un cambio profundo que requerirá planificación y recursos.

— ¿Qué sabemos sobre su impacto a largo plazo?

— Los datos actuales son alentadores. No revierten el daño existente, pero sí lentifican la evolución. Probablemente sean la primera generación de terapias modificadoras, y llegarán otras más seguras y eficaces.

— Has defendido que las terapias no farmacológicas siguen siendo esenciales. ¿Por qué?

— Porque su impacto en la calidad de vida es enorme. Estimulación cognitiva, ejercicio físico, socialización o apoyo emocional deben integrarse en planes personalizados. No todo sirve para todos; hay que diseñarlas “a la carta”, respetando preferencias y contexto personal.

— Soledad no deseada y demencia: ¿qué sabemos hoy?

— La soledad no deseada está vinculada a mayor riesgo de demencia, probablemente por su relación con la depresión, el sedentarismo o hábitos poco saludables. Hay intervenciones eficaces, como talleres que combinan ejercicio y estimulación cognitiva, o actividades comunitarias —desde clases de baile hasta voluntariado— que fortalecen vínculos y bienestar.

— ¿Qué pediría a las administraciones?

— Un modelo homogéneo de atención integral a la persona con demencia. Mayor coordinación entre niveles sanitarios y sociales, y un impulso decidido para que la demencia tenga el protagonismo que merece en las políticas públicas.

— ¿Qué medidas de estilo de vida son realmente protectoras?

— Primero, trabajar la reserva cognitiva desde edades tempranas: leer, aprender, estudiar, mantenerse mentalmente activo. Segundo, controlar los factores vasculares —hipertensión, diabetes, colesterol, obesidad, tabaco— y mantener actividad física y dieta saludable. Y tercero, cuidar la vida social y sensorial: relacionarse, tratar problemas de audición o visión, y evitar la soledad y la depresión.

— ¿Qué relación hay entre depresión y demencia?

— Es bidireccional. La depresión puede ser un factor de riesgo, pero también un síntoma temprano de daño cerebral. Por eso es clave no demorar la valoración médica: el diagnóstico precoz cambia la evolución.

— ¿Qué mensaje daría a quien duda si iniciar una ruta diagnóstica avanzada?

— Un mensaje de esperanza. Por primera vez contamos con tratamientos que pueden cambiar el curso de la enfermedad. Poner nombre a lo que ocurre permite tomar decisiones y planificar el futuro.

— ¿Qué te ilusiona más y qué te preocupa del momento actual?

Ilusiona poder frenar la progresión de la enfermedad de alzhéimer: es un hito histórico. Pero preocupa que olvidemos a quienes están en fases avanzadas y no se beneficiarán de los nuevos fármacos. Sus familias siguen afrontando muchas necesidades no cubiertas.

— ¿Por qué recomiendas asistir al Congreso AFACO y qué mesa no deberíamos perdernos?

— Porque es un congreso transversal que aborda la demencia desde múltiples disciplinas y reúne a los mejores profesionales en cada campo. En mi caso, me interesan especialmente las mesas más sociales, como la de Buenas Prácticas —con el testimonio de una persona afectada y su familiar— y la de Soledad no deseada. @mundiario

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